París, (enviada especial). Estamos en un embotellamiento que nos impide llegar puntuales a la reunión. Hace mucho frío pero yo me se siento sofoca por el estrés y la vergüenza de hacer esperar a una persona tan ocupada como Carmen Muñoz Dormoy.

Cuando llegamos ella actúa como si nada pasara. Su especialidad son las ciudades inteligentes, así que conoce muy bien las complejidades de las grandes urbes y cuánto pueden entorpecer la buena dinámica de quienes las transitan.

Carmen Muñoz Dormoy es la Directora Ejecutiva Citelum, la empresa francesa líder mundial en gestión y mantenimiento del alumbrado público
Carmen Muñoz Dormoy es la Directora Ejecutiva Citelum, la empresa francesa líder mundial en gestión y mantenimiento del alumbrado público

Muñoz Dormoy es la Directora Ejecutiva Citelum, la empresa francesa líder mundial en gestión y mantenimiento del alumbrado público, con contratos en 1000 metrópolis y presencia en los 5 continentes. "Cada ciudad es diferente, tiene características propias, tiene sus gustos, sus necesidades, su espíritu. Hay parámetros generales de tipo técnico, pero un proyecto de transformación y modernización debe estar hecho a la medida de su cultura y de su gente. Si no fuéramos capaces de entenderlos cabalmente, fracasaríamos", nos explica Carmen, con la energía y el talente de una española con autoridad.

En una reunión con Infobae, Carmen Muñoz Dormoy, resume algunas conclusiones basadas en su basta experiencia en tecnología, innovación y planificación de metrópolis.

“La gente y los políticos hacen a una ciudad inteligente”, asegura Muñoz Dormoy
“La gente y los políticos hacen a una ciudad inteligente”, asegura Muñoz Dormoy

— ¿Qué hace inteligente a una ciudad?

— La gente y sus políticos. La tecnología solo aporta algunas soluciones. Una ciudad inteligente es una combinación de políticos y personas inteligentes que usan la tecnología para mejorar los problemas que sufre el ciudadano. Si no solo será un montón de tecnología apilada pero no será una ciudad inteligente. Yo soy ingeniera y veo que hay mucha gente que confunde "ciudad inteligente" con "tecnología". Pero no es lo mismo. La ciudad inteligente está al servicio del ciudadano y no al servicio de los ingenieros.

– ¿Cómo es un proyecto político "inteligente"?

– Hace poco leía las declaraciones de una política en el periódico Le Monde de Francia, que me parecieron muy interesantes. Ella decía: "A mí me han elegido para luchar contra la polución", y eso es muy inteligente porque partía de una visión muy clara sobre cuál es el problema que los ciudadanos necesitan que les resuelvan; sólo luego se verá con qué tipo de soluciones se puede contar.

La ciudad de Nápoles en Italia, utiliza la tecnología de iluminación inteligente
La ciudad de Nápoles en Italia, utiliza la tecnología de iluminación inteligente

– Usted habla de la necesidad de un "proyecto político noble" ¿A qué se refiere?

– Cuando hablo de proyecto político noble es precisamente eso, pensar como primera medida: ¿Para qué los ciudadanos han elegido a un alcalde? ¿Qué les ha prometido? ¿Qué ha dicho que iba a mejorar? ¿Qué se necesita? ¿Mejorar la seguridad? ¿Atraer a turistas? ¿Hacer una ciudad con un sistema de transporte más fluido? Eso es muy importante. Nunca hay que olvidar qué es lo que se la ha prometido al ciudadano.

En el caso de un político que quiera competir por una alcaldía, primero debe construir su proyecto y pensar qué es lo que va a prometer, qué es lo importante para los ciudadanos, cuáles son los problemas cotidianos con los que tienen que lidiar y por qué van a votar por él. Y luego no olvidárselo nunca más.

Estudiar cómo generar eficiencia energética es clave para una ciudad inteligente, lo que permite un ahorro de entre el 50 y el 70% si está bien hecho
Estudiar cómo generar eficiencia energética es clave para una ciudad inteligente, lo que permite un ahorro de entre el 50 y el 70% si está bien hecho

-¿Y se encuentra con "proyectos políticos nobles" cuando la llaman las administraciones?

– Lo cierto es que no todas las ciudades tienen proyectos muy claros. A mí me da muchísimo miedo cuando vemos a clientes – y no los voy a nombrar aquí, por supuesto (risas) – pero algunos dicen: "¿Qué podemos poner para hacer una smartcity?". Y yo lo primero que respondo es: "¿Para qué? ¿Qué quieren hacer? Porque si quieren que metamos un montón de tecnología, de sistemas de captores de todo, con plataformas y sistemas de supervisión.. ok, fenomenal, vamos a poder hacerlo ¿Pero para qué demonios?

Al final ¿Qué le han prometido al ciudadano? Porque bueno, si lo que le ha prometido al ciudadano es ser super innovadores, meter toda la tecnología más moderna y montar una suerte de congreso de tecnología en la ciudad, está bien. Pero si la gente tiene otros problemas que necesita resolver para vivir mejor, nos enfoquemos en eso. Porque lo más importante es el ciudadano, qué es lo que se le han prometido, qué tipo de servicios se le van a entregar." Parece obvio, pero creéme que más de una vez hay que aclararlo…

Las smartcities son pensadas para brindar comodidad y seguridad al ciudadano
Las smartcities son pensadas para brindar comodidad y seguridad al ciudadano

– ¿Cómo se logra el éxito en un proyecto de smart city?

– Primero, partiendo de eso que hablamos: saber para qué y cuál es la finalidad de la ciudad inteligente. Algunas tienen problemas de seguridad, otras de inclusión social, de desarrollo económico, desarrollo turístico.
Segundo, hay un tema que es común para todas, y es que se necesita tener un proyecto de ciudad, un proyecto urbano bien pensado por los políticos.
Y tercero, también hay que ver que sea financiable. Porque también están los que te dicen: "Vamos a hacer un montón de cosas" pero cuando les preguntas con qué medios, es que ni lo han pensado.

-¿Cómo suelen hacer frente a esta condición de éxito que es obtener el financiamiento?

– Bueno, por un lado, puede haber ciudades riquísimas, que tienen muchísimo dinero y que pueden hacer un montón de proyectos sin preocuparse de cómo lo van a pagar, porque tienen tanto derrame económico que en realidad lo pueden hacer. Pero es cada vez más raro.
Hoy en día, en el mundo, la mayoría de las ciudades buscan la eficiencia económica y necesitan saber cómo van a financiar sus proyectos de infraestructura inteligente. Para eso hay dos vías: hacer economía y reducir costos o lograr obtener nuevos ingresos, que pueden ser directos o indirectos. Pero es muy importante ese equilibrio económico.

Citelum y la iluminación que dispuso en gran parte de Barcelona, España
Citelum y la iluminación que dispuso en gran parte de Barcelona, España

-¿Cómo sería?

– Hay dos congresos de smartcities que son muy buenos: uno es el Congreso Smart City Barcelona y el otro es el CES de Las Vegas. En este último hubo una conferencia muy interesante que dio una consultora de IoT (Internet de las cosas). Uno de los asociados, de muy buen nivel, decía: "Bueno, la smartcity está muy bien, hay mucha gente que hace cositas por aquí, por allá, pero para generar un proyecto global serio es necesario pensar cómo se financia. Hay dos líneas principales de financiamiento: una es la iluminación (ahorro) y la otra es el estacionamiento (recaudación)."

Yo comparto con él, nuestra experiencia indica que para hacer un proyecto global hay que buscar rápidamente cuál es el equilibrio económico. Hacer una smart city no tiene que ver con hacer cosas sueltas que queden bonitas para intentar obtener notas en la prensa, que también sean bonitas. Lo que requiere, para que sirva al ciudadano, es que sea parte de una planificación cuidadosa y responsable que contemple qué es lo que le preocupa a la gente, qué se quiere resolver, cómo se va a hacer y cómo se va a pagar esa transformación.

Desde un centro de control inteligente, se monitorea la actividad lumínica y las cámaras en las grandes urbes
Desde un centro de control inteligente, se monitorea la actividad lumínica y las cámaras en las grandes urbes

— ¿Un ejemplo de estrategia de financiamiento que mejore la ciudad?

— Claro, se pueden generar ingresos o una reducción de costes con un proyecto de Smart city integral para mejorar la ciudad. Por ejemplo, se tiene como problemática la polución. Para enfrentarlo se requiere la instalación de un montón de captores, que cuestan mucho dinero. Pero intentar hacer solo ese cambio, de forma totalmente independiente, es complicado y muy caro. En cambio, lo que conviene es pensar una estrategia integral antes: fomentar otros sistemas de movilidad más limpios o colectivos, incorporar un sistemas de peaje urbano (que disuada el uso del automóvil al tiempo que genera nuevos ingresos para financiar el proyecto), calificar el acceso de vehículos que generan polución y poner estacionamientos pagos. Sin embargo, uno se encuentra con gobiernos de ciudades que te dicen: "Dale, vamos a poner tantos millones para comprar sensores de polución" y nada más. Para colmo, en la mayoría de los casos, tienen equilibrios financieros que son complejos.

En síntesis: Hay que entender que los grandes proyectos de smartcities deben ser integrales. Cualquiera puede hacer una calle u obra de infraestructura aisladas; pero lo que necesitan las ciudades en estos tiempos en que, además van a experimentar un crecimiento, es tener un proyecto global. Hoy, en el mundo, una forma de financiar esos proyectos globales es a través de las economías de energía, principalmente desde la iluminación o la movilidad. También lo del estacionamiento y en algunos casos peajes urbanos. Con eso, reducen la polución, cuidan el medio ambiente y generan el ahorro e ingresos extras que les mejoran los números para empezar a progresar en otras dimensiones.

Teresina, en Brasil, también busca la eficiencia lumínica
Teresina, en Brasil, también busca la eficiencia lumínica

-¿Cómo se pone en valor una ciudad?

– Nosotros trabajamos sobre tres líneas de creación de valor en las ciudades. La primera es la mejora del atractivo de la ciudad: ¿Cómo hacemos una ciudad más atractiva? ¿Cómo aumentamos los ingresos indirectos mejorando el turismo, el comercio, y una reducción fuerte de costos por la iluminación? ¿Qué tipo de tecnologías utilizamos para hacer eso?

En esto es esencial el trabajo sobre la iluminación porque la tecnología de hoy permite ahorros de entre el 50 y el 70% , pero con un buen dimensionamiento.

Es importante hacerlo bien porque en algunos proyectos que se ven, se ha cambiado la iluminación clásica a LED pero no se cambian las potencias ni se cambia necesariamente el espaciamiento de las luminarias. Eso lleva a que el consumo no disminuya tanto. Un proyecto bien hecho permite sacar fácilmente más de 50% de consumo. Pero un proyecto mal hecho se queda en un 30%.

La iluminación en el canal de Sète, en Francia
La iluminación en el canal de Sète, en Francia

-¿Ejemplos de ciudades, como las nuestras, donde la seguridad es el tema de preocupación?

Podemos poner el caso de Albuquerque o de Puebla, en México, donde ha mejorado mucho la seguridad (el problema allí, como saben, es aún mucho más grave que en Argentina). Sin embargo, no hace falta poner una luz como si se estuviese en un estadio de fútbol. Buenos Aires, por ejemplo, está sobre iluminada y eso no necesariamente mejora la seguridad ni hace que la gente se sienta más segura.

Un gran error con el tema de iluminación y seguridad es poner postes muy altos. Uno de los criterios para dar seguridad es que, cuando uno se cruza con alguien en la calle, tiene que poder verle la cara. O sea, que a lo mejor se puede tener un nivel de iluminación altísimo, como en una autopista pero uno se siente inseguro y eso da miedo. O sea que no es solamente la intensidad sino la concepción de la luz, la temperatura, la altura. No es tan complicado, pero sí hay que estudiarlo ( porque esos temas se estudian) y hacer las cosas bien para lograr el resultado esperado, ahorrar energía y darle un mayor atractivo a la ciudad.

La seguridad de una ciudad no necesita estar reñida con su atractivo. Hay que jugar con los colores de la iluminación, la temperatura. En el centro de la ciudad, en las vías principales, se pueden poner temperaturas de iluminación frías, a 4000 grados, que es la LED muy blanca. No obstante, por ejemplo, si tenés calles peatonales en el centro, no hay que ponerlo a 4000 grados de temperatura de color, sino que hay que tener un ambiente más cálido.

Del otro lado, Venecia – que la estamos llevando nosotros – es una ciudad que está toda pasada a LED, al 100%. Pero uno ve a penas una lucecita que es amarilla, cálida. Y es porque ellos lo han querido así: respetar ese aire de ciudad misteriosa. Allí la temperatura de color está entre 2.500 y 2.700.
No se puede tener a toda una ciudad a 4000 grados, solo porque sí.

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