Una de las costumbres que más se adopta, es restringir alimentos (sobretodo hidratos de carbono y proteínas (Shutterstock)
Una de las costumbres que más se adopta, es restringir alimentos (sobretodo hidratos de carbono y proteínas (Shutterstock)

En apariencia eficaces, pero poco saludables y frustrantes a largo plazo, las dietas de verano suelen seguirse sin indicación médica y acarrear consecuencias negativas para la salud.

En este sentido, la directora y coordinadora general de prácticas profesionales de la carrera Licenciatura en Nutrición de la Fundación Barceló, Norma Isabel Guezikaraian, enumeró cuatro malos hábitos a la hora de decidir bajar de peso de forma rápida, y recomendaciones para suplantarlos por acciones que den buenos resultados:

“Una de las costumbres que más se adopta, es restringir alimentos (sobretodo hidratos de carbono y proteínas). Un plan alimentario como este, genera un desbalance en la proporción de nutrientes y energía que cada persona necesita para sentirse plena”, explicó Guezikaraian, para quien “los hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales que se deben consumir, se relacionan directamente con las necesidades de cada cuerpo y no pueden limitarse de manera arbitraria”.

Es por eso que consultar con un profesional una dieta completa y personalizada es la mejor opción para empezar un plan alimentario en cualquier época del año. “Otro hábito regular para bajar de peso, es saltar comidas. Esto no sólo produce el efecto contrario al deseado, sino que inevitablemente, genera la necesidad de compensación en la siguiente comida”, señaló la especialista.

Los hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales que se deben consumir, se relacionan directamente con las necesidades de cada cuerpo y no pueden limitarse de manera arbitraria (Shutterstock)
Los hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales que se deben consumir, se relacionan directamente con las necesidades de cada cuerpo y no pueden limitarse de manera arbitraria (Shutterstock)

Si lo que se desea es evitar un atracón en la cena o el almuerzo, “se aconseja sumar colaciones entre las cuatro comidas diarias -recomendó-. Esto permitirá mantener una sensación de saciedad durante todo el día y consumir porciones más pequeñas al sentarse a la mesa”.

Si bien los jugos frescos son un clásico del verano, y se los ve como una bebida saludable, no es del todo cierto. “Las frutas poseen una mayor concentración de azúcar cuando se las exprime. Por eso, es recomendable consumir la fruta entera para aprovechar sus propiedades nutritivas como vitaminas, minerales, fibra y agua. Además, si lo que se busca es generar un efecto de desintoxicación, se puede realizar haciendo un desayuno y almuerzo con frutas”, agregó Guezikaraian.

Por otro lado es común escuchar sobre dietas en las que se elimina la proteína, que se encuentra en las carnes, huevos o lácteos. “Nosotros aconsejamos consumir entre 60 y 80 gramos de proteínas de alto valor biológico diarios (una porción de carne, dos porciones de queso y claras de huevos). En el caso de los vegetarianos, se recomienda consumir legumbres de todo tipo combinadas con cereales (por ejemplo, soja o lentejas con arroz)”.

Guezikaraian también destacó la importancia de generar hábitos de alimentación saludables y no dietas temporales. En ese sentido, dio algunos tips sencillos para estar en forma sin descuidar la salud:

Las dietas de verano deben ser supervisadas por un nutricionista profesional, para evitar efectos contraproducentes en el organismo (Shutterstock)
Las dietas de verano deben ser supervisadas por un nutricionista profesional, para evitar efectos contraproducentes en el organismo (Shutterstock)

- Mantenerse hidratado con dos litros de agua diarios, frutas, gelatinas, caldos

- Realizar ejercicio al menos 60 minutos al día (caminar)

- No salir de casa sin desayunar

- Incluir lácteos y frutas en el desayuno

- Incrementar el consumo de frutas y verduras

“El inicio de un nuevo año puede ser la excusa ideal para empezar a cuidar el cuerpo conscientemente y crear nuevos y saludables hábitos que duren toda nuestra vida”, sugirió la especialista, quien concluyó: “Las dietas de verano deben ser supervisadas por un nutricionista profesional, para evitar efectos contraproducentes en el organismo y poder disfrutar cada vez más de un cuerpo saludable”.

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