Con un total de 45 millones de habitantes argentinos, hay ciertos patrones que configuran un identikit del consumidor argentino (Shutterstock)
Con un total de 45 millones de habitantes argentinos, hay ciertos patrones que configuran un identikit del consumidor argentino (Shutterstock)

No es fiel a una marca ni perdona las publicidades que mienten. De hecho no olvida. El consumidor argentino de hoy es racional, moderado y transparente a la hora de elegir. Con un total de 45 millones de habitantes, con sueños, aspiraciones, valores y necesidades distintas unidos por el hecho de vivir en territorio argentino y atados a los vaivenes de su macroeconomía, los argentinos tienen algo en común: saben lo que quieren.

De esa enorme mezcla de individualidades, surgen patrones que configuran un identikit del consumidor argentino arquetípico. En este contexto, un nuevo estudio realizado por la División Insights de Kantar llamado Radiografía de los argentinos especificó cómo son, qué les gusta, cómo reaccionan ante las marcas, qué sucede ante diferentes escenarios, cómo adoptan rápidamente costumbres de otras latitudes, entre otros aspectos.

Son transparentes en sus compras (Shutterstock)
Son transparentes en sus compras (Shutterstock)

Argentinos infieles

Dentro de los principales resultados de la encuesta, – que investigó la percepción de 1000 personas, tanto hombres como mujeres de 18 años en adelante-, como primer hallazgo se encuentra que más del 90% de los consumidores argentinos alterna entre varias marcas o elige por precio. 

En cuanto a la elección de la marca, el argentino es "marquero", ya que siempre va a tratar de hacer un esfuerzo por elegir las marcas que le gustan, con las que se identifica y  necesita encontrar marcas que le den respuestas y que le solucionen problemas así como que les satisfagan necesidades puntuales. En el caso de que su elección falle, va a castigar a aquellas marcas que le fallen, por más económicas que sean.

Atentos y desconfiados, si una marca los desilusiona no volverán a cambiar de opinión
Atentos y desconfiados, si una marca los desilusiona no volverán a cambiar de opinión

El hecho de ser cambiantes se debe a que el argentino no se "casa" con ninguna marca. De hecho, es adaptativo, ya que modifica constantemente sus hábitos de compra en busca de la conveniencia y el mejor precio.

Atentos a los cambios sociales

Si bien es amante de las primeras marcas, suele ser un consumidor resignado. Según la investigación, el 96% declaró haber reducido o abandonado alguna categoría en el último año. A pesar de ser marquero, empezó a comprar segundas marcas en algunas categorías pero lo que trata de no resignar bajo ningún punto de vista, son los servicios que lo mantienen conectado: Internet, celular y también las salidas pero baja con fuerza el consumo de ciertas categorías como lácteos y alimentos.

Amor-odio con las redes sociales

Los argentinos están saturados pero saben que deberían valorar las interacciones cara a cara (Shutterstock)
Los argentinos están saturados pero saben que deberían valorar las interacciones cara a cara (Shutterstock)

El 97% de las personas tiene un smartphone y pasa 6,8 horas al día online. Además, desbloquea el teléfono unas 190 veces al día. De todos modos, los argentinos están saturados. Luego de tantas horas en las pantallas, un tercio de las personas cree que pasa demasiado tiempo con el teléfono y que se deberían valorar las interacciones cara a cara.

Por otro lado, son transparentes ya que forman parte de una sociedad que vuelve público lo privado y lo hace visible en redes sociales, de hecho, los argentinos están en el ranking de los 20 de países con más usuarios de Facebook, Instagram y Twitter.

La letra chica 

Los argentinos son desconfiados y esperan que la letra chica no sea engañosa
Los argentinos son desconfiados y esperan que la letra chica no sea engañosa

Otra característica del argentino es que es entrenado. Debido a las sucesivas crisis lo volvieron escéptico y desconfiado, por ende está muy atento a la letra chica para que no vuelva a suceder. Además esperan mensajes claros y concisos por parte de las empresas, sin vueltas.

SEGUÍ LEYENDO