Como su nombre indica, los amigos con beneficios solo se forman cuando dos amigos con los mismos intereses y percepciones tienen un acuerdo sobre lo -que en términos sexuales -los beneficiará mutuamente (Shutterstock)
Como su nombre indica, los amigos con beneficios solo se forman cuando dos amigos con los mismos intereses y percepciones tienen un acuerdo sobre lo -que en términos sexuales -los beneficiará mutuamente (Shutterstock)

Una relación de amistad está sujeta a códigos que no incluyen lo erótico: el afecto, la confianza, la empatía y la reciprocidad son sentimientos que la amistad desarrolla y defiende. Por eso, dar cabida a las fantasías sexuales o al sexo consumado entre amigos primero se vive como una "traición" a estos códigos tácitos, y luego como un desafío mutuo de cómo continuar la relación.

El sexo entre amigos puede aparecer espontáneamente como parte de un encuentro que en forma inesperada se convierte en erótico. Los más jóvenes se conceden una libertad para "dar un pasito más" y lo viven sin culpas. Para ellos no se trata de una fantasía que se elabora ni de un una sorpresa inesperada, sino que forma parte de la intensidad emocional del vínculo amistoso que puede dar paso a un conocimiento más íntimo del otro.

Sin embargo, según el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, en los adultos el pasaje de la amistad al sexo es vivido como una "bisagra" que merece algún tipo de revisión de la unión amistosa. "¿Por qué nos sucedió?", "¿me gusta?" o "¿y ahora cómo sigue?", son algunas de las reflexiones más comunes. "Seguramente habrá alguna charla para tratar de entender algo que tiene pocas explicaciones. Porque la fantasía en estos casos está siempre presente, solo que se evita pensar en ella hasta que el cuerpo no la pueda reprimir más", aseveró el experto.

Las amistades orientadas en torno al sexo pueden ser relaciones maravillosamente saludables y positivas, siempre que se realicen con mucho cuidado, consideración y honestidad (Shutterstock.com)
Las amistades orientadas en torno al sexo pueden ser relaciones maravillosamente saludables y positivas, siempre que se realicen con mucho cuidado, consideración y honestidad (Shutterstock.com)

"En épocas donde la represión ha cedido su fortaleza, las relaciones de amistad han ganado cierta temperatura. La palabra "amigos", o el concepto de amistad, hoy en día se ha extendido, banalizado y transformado por otro. Hoy 'amigos' son los de Facebook, personas que nunca vimos en nuestra vida pero que, sin embargo, llamamos de esa manera", explicó en diálogo con Infobae Esther Any Krieger, miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

La famosa escritora y columnista norteamericana Ann Landers dijo una vez: "El amor es una amistad que se enciende en llamas". Entonces, los famosos "derechos" entre amigos parecen ser la solución perfecta para las más comunes crisis de la vida amorosa. No tener que lidiar con los celos ni idear planes de citas elaborados y, lo más importante, evitar cualquier cicatriz emocional de una relación parecen la excusa perfecta para adentrarse en ellos.

Sin embargo, las cosas rara vez van salen como el plan lo acordaba. A menudo, por la forma en que se desarrollan las cosas una de las dos personas termina por resentir a la otra, lo que lleva a la destrucción no solo de su relación física sino también de su amistad.

Es un cliché histórico: dos personas comienzan queriendo una relación sin compromiso pero luego una de ellas "se deja llevar". La idea de "tener sentimientos" por otra persona a menudo es demonizada, y tal vez estas relaciones físicas se inician en un momento en el que ninguno está interesado en comprometerse, pero unos meses más tarde, sus prioridades cambian.

Si se trata de dos conocidos, es posible que el hecho de hacerse “amigos de los beneficios” pueda, tal vez, funcionar para que realmente lo sean (Shutterstock.com)
Si se trata de dos conocidos, es posible que el hecho de hacerse “amigos de los beneficios” pueda, tal vez, funcionar para que realmente lo sean (Shutterstock.com)

"Podemos pensar que en muchas ocasiones se trata de dos personas que se gustan pero por miedo a involucrarse y comprometerse mutuamente se denominan de esa manera porque les garantiza cierta distancia que los preserva, es una solución fóbica para no comprometerse con el otro", indicó consultada por ese medio la psicoanalista Fiorella Litvinoff.

Inevitablemente comparten espacios con otras personas y si bien eso no es un problema para algunas personas, puede desencadenar celos en otras, incluso si expresamente saben que no están en una relación monógama. "Para algunos puede ser una experiencia más dentro del contexto de la intimidad amistosa. No lo convierten en un problema y la amistad continúa sin cuestiones agregadas. En otros casos, por lo contrario, el contacto sexual o la fantasía persiste y se convierte en un problema que hay que resolver para continuar el vínculo", continuó Ghedin.

El error más común que conduce a la insatisfacción y la angustia en los amigos con derechos es la falta de comunicación honesta y clara entre los socios con respecto a sus expectativas, acuerdos y límites. Esto conduce a todo tipo de problemas: el mal manejo de los sentimientos románticos y los apegos, especialmente cuando una persona comienza a desarrollar tales sentimientos y la otra persona no.

Al igual que cualquier otra forma de amistad y compromiso, la comunicación es clave. Ayuda a despejar cualquier duda que pueda estar causando incomodidad y una vez que se alcanza la seguridad las dudas que pueden influir en la timidez y la vergüenza se eliminan. Los expertos aconsejan comunicarse para evitar confusiones y asegurarse de que ninguno de los dos tenga las expectativas equivocadas.

Los verdaderos beneficios

La mayoría de los seres humanos tienen vidas extremadamente ocupadas y la idea de salir o estar en una relación parece ser un trabajo de tiempo completo en sí mismo (Shutterstock)
La mayoría de los seres humanos tienen vidas extremadamente ocupadas y la idea de salir o estar en una relación parece ser un trabajo de tiempo completo en sí mismo (Shutterstock)

Los amigos normalmente tienen algo en común. Ya sean intereses extraños o el humor; generalmente hay algún tipo de química. Esta atracción alegre se traduce en sexo placentero y para muchos es más divertido tener relaciones sexuales con alguien con quien comparten gustos e intereses que tratar de forzar la química con una persona aleatoria.

Las amistades con derecho a roce brindan la oportunidad de explorarse libremente en un ambiente relajado. Al conectar con alguien nuevo y desde cero, es posible que las personas experimenten ansiedad sexual. Esto no solo quita el éxito en la práctica, sino que también limita la exploración, el riesgo y el placer.

"Hay relaciones que salen fortalecidas, pero otras quedan en un terreno ambivalente entre la atracción y rechazo. La superación dependerá de los valores que sostienen la amistad y no de la experiencia sexual en sí misma. Es posible que en estos tiempos de tanta exposición del cuerpo en las redes sociales y entre amigos, incrementen las fantasías y el deseo", concluyó el especialista.

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