Sin dudas los movimientos políticos y sociales generan sus propias producciones artísticas. La implosión del Brexit impactó de manera casi directa en las series. De hecho, veremos próximamente una ficción basada en el referéndum de 2016 y que se llamará justamente Brexit y tendrá como protagonista al actor de Doctor Strange y Sherlock, Benedict Cumberbatch

Pero varias series tuvieron como base los fundamentos esenciales de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que intentaban recuperar y difundir ciertas costumbres británicas. El suceso mundial que fue The Crown, sobre la vida de la actual reina Isabel II, generó una toma de conciencia de la importancia de mantener un reinado y de la relevancia que tuvo a lo largo de la historia, no sólo para el Reino Unido y la Commonwealth sino para Europa. No falta la taza de té en el momento más oportuno-y en otros no tanto-como también un recorrido por los puntos más emblemáticos de Londres.

También hace su aporte la miniserie Collateral, un policial que cuenta una parte más difícil de lo que generó el Brexit como es el tema de la inmigración, legal e ilegal. Una detective que intenta demostrar no sólo quién es el asesino de un repartidor de pizza de origen árabe-ser sirio o paquistaní genera una situación diferente como inmigrante en Inglaterra-sino mostrarnos la discriminación y los prejuicios existentes en la sociedad inglesa.

Siguiendo con esta la línea, y sin estreno aún en Argentina, nos encontramos con Ackley Bridge College, la serie inglesa que se centra en la fusión de dos escuelas: una con alumnos paquistaníes y otra con alumnado inglés. Allí comenzarán a convivir adolescentes con prejuicios sobre la cultura y costumbres de los otros. El primer episodio de esta serie se había filmado justo antes de los atentados en Manchester Arena y decidieron reeditarlo por la vinculación con el hecho real.

Infinidad de series y películas comenzarán a surgir luego de esta decisión que lleva ya dos años y marcó un antes y un después en la política europea. Desde la misma vereda o enfrentada, las producciones culturales no pueden permanecer ajenas a los cambios a nivel político o social del país al que pertenecen.

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