Lola Bezerra y su hijo Benicio (@sorvo_bebes)
Lola Bezerra y su hijo Benicio (@sorvo_bebes)

Lola Bezerra está pasando por un momento difícil debido a la salud de su hijo Benicio Manuel (un año y siete meses), fruto de su relación con Fernando Expósito. El pequeño fue operado este jueves 27 en la Clínica Fleni para la extracción de un quiste que tenía en la cabeza.

Luego de la intervención quirúrgica, la modelo brasileña habló con Teleshow sobre el estado de salud del pequeño y cómo de casualidad descubrieron esta afección: “En diciembre Benicio se cayó de cabeza por las escaleras de casa, lo llevé al médico. Estuvimos siete horas en la clínica, en observación. Por fuera no tenía nada, solo chichones en la frente. Querían saber si tenía una hemorragia interna y le hicieron una placa. El médico de guardia me dijo que había una mancha en la cabeza y debíamos que ir a un neurólogo”.

Enterarse de esta noticia fue “una pesadilla”. Bezerra comenzó entonces a consultar a varios especialistas, quienes coincidieron en el mismo diagnóstico: Benicio tenía “un quiste epidermoide de la calota, que ya estaba tocando el hueso”. Por este motivo era necesaria una intervención quirúrgica para extraerlo. “Le hicimos tomografías y resonancias hace dos meses y como tiene broncoespasmo crónico decidimos operarlo ahora, que hace calor”.

La modelo con sus hijos Benicio y Josefina (Instagram)
La modelo con sus hijos Benicio y Josefina (Instagram)

Este jueves por la tarde, el pequeño fue intervenido por el neurocirujano Jaimovich en Fleni, una institución de prestigio internacional que se especializa en patologías neurológicas y se encarga de atender a niños y adultos en todo lo relacionado a las Neurociencias. “Le sacó un quiste grande. Ahora estamos internados; en estas horas le dan el alta. Fue el día más duro de mi vida, nunca me imaginé estar preparada para esto, pero bueno, soy fuerte”, admitió Lola, quien también es mamá Josefina (cuatro años).

El quiste es congénito: no fue producto del golpe que sufrió el año pasado. Por eso, en algún punto, el accidente fue positivo porque les permitió a los médicos realizar esta operación antes de que el pequeño sufriera un episodio de epilepsia o, incluso, algún problema motriz.

Fue un milagro que se haya caído -suspira Lola-. Soy re cuidadosa con él, y se me cayó a mí en las escaleras. Fue Dios quien quiso que viera eso, porque sino podría haber sido tarde, en caso de que siguiera creciendo y le tocaba la parte neurológica. Fue una desgracia con suerte”. Por último, aseguró que su hijo tendrá que tener ciertos cuidados a lo largo de su vida; por ejemplo, no podrá jugar a deportes violentos. Y cada dos años deberá seguir con los controles médicos.

Pero al fin, una caída de Benicio le permitió seguir de pie. Y para Lola, eso es lo único que importa.

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