Andy Nicholson en el 2005 (Foto: Andre Csillag / Shutterstock)
Andy Nicholson en el 2005 (Foto: Andre Csillag / Shutterstock)

Trabajaba en un supermercado, más precisamente en la cadena británica Asda, y empezaba a tocar en algunas bandas de Sheffield, su lugar en el mundo. Cuando en 2005, los Arctic Monkeys salieron al mundo con el single “I Bet You Look Good on the Dancefloor” la realidad del empleado de comercio Andy Nicholson cambió para siempre. Junto con Alex Turner, Jamie Cook y Matt Helders habían empezado a cambiar el destino del rock desde 2002. Pero este renacimiento era el principio del fin para uno de estos jóvenes ingleses.

Arctic Monkeys, "I Bet You Look Good on the Dancefloor"


Al bajista original y cofundador de Arctic Monkeys lo echaron cuando el primer hit del grupo llevaba tan solo un año rotando. Las mieles del éxito recién estaban empezando a saborearse, aún eran chicos con acné y ropa mediocre, pero Alex y los demás sabían que no querían a Andy en su equipo. Para hacerlo, aprovecharon que durante el tour del disco debut (Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, de 2006), Nicholson les avisó que no iba a tocar en las siguientes fechas por los Estados Unidos porque estaba agotado. Corría mayo del 2006 y el bajista pensó que era tan solo un parate, pero se estaba cavando su propia tumba.

Los Monkeys iban a dar un show en Vancouver el 27 de mayo y ya estaban sin bajista, supuestamente de forma temporal. Por eso el grupo le propuso a Nick O’Malley estar en lugar de Andy y lo probaron frente a muy pocas personas, en un show íntimo que se llevó a cabo en un pub londinense en la noche del 25. Los vieron en acción menos de 100 fanáticos y entre la lista de temas que no sumaba más de una decena, Alex presentó “Leave before the lights come on”, como el nuevo corte. Nick subió al escenario como un amigo de la banda y se bajó como el nuevo bajista de los Arctic Monkeys.

Arctic Monkeys, "Leave before the lights come on"


“Nos entristece comunicar que Andy ya no forma parte del grupo. Hemos sido amigos durante mucho tiempo, y juntos nos han pasado cosas maravillosas que no nos puede quitar nadie. Le deseamos lo mejor”. Ese fue el comunicado que el grupo publicó en su página web oficial el 20 de junio de 2006, dando a entender que Andy estaba muy cansado. La gira norteamericana había sido un éxito, el disco había vendido miles de copias y los chicos que se habían hecho conocidos gracias a Internet y su bendito My Space se estaban convirtiendo en estrellas de rock. Pero Andy no iba a estar cansado para siempre y era uno de los fundadores del suceso… Ya era tarde, O´Malley se había quedado con su puesto y sus ex compañeros se las arreglaron perfectamente sin él.

Doce años después de aquel quiebre y habiendo corrido mucha agua debajo del puente, Andy expuso sus sentimientos en el podcast radial irlandés, “The Michael Anthony Show”. “Estaba muy cerca de no estar aquí ... ¿Sabés a qué me refiero?”, comenzó a decir, dando lugar a las peores elucubraciones. A comienzos de este año lanzó su propio material solista, Goldteeth, un EP al que le puso su propio sobrenombre, como un modo de reafirmarse que está de vuelta, aunque fueron años duros.

Andy Nicholson en la Scala, Londres el 18 de febrero de 2009 (Foto: Alex Sudea / Shutterstock)
Andy Nicholson en la Scala, Londres el 18 de febrero de 2009 (Foto: Alex Sudea / Shutterstock)

“Recuerdo haber estado en esa habitación una vez que dijeron que había sido reemplazado y recuerdo haber pensado: ‘Solo tratá de estar fuerte’. Recuerdo que les estreché la mano y les dije: ‘Buena suerte’. Todavía hasta el día de hoy no sé la razón exacta de lo que me pasó o por qué sucedió”, relató en el podcast. Andy estaba vulnerable, la fama lo había sorprendido de muy joven y no supo cómo lidiar con ello. Los demás sí sabían.

Nicholson dijo sentir que su vida no tenía sentido, que fueron tres años por los que transitó un camino de oscuridad total. Por su parte, los Monkeys se hacían cada vez más grandes: “Recuerdo haberlos visto en el escenario de Glastonbury (el festival, en su edición de 2007) en la televisión, y me quedé sentado solo en casa... solo mirándolo. Solo llorando viéndolos ahí. ¿Te imaginas cómo es eso?”.

“Cuando me dijeron que no iba a seguir en la banda fue, probablemente, uno de los pocos momentos de mi vida en que me sentí destrozado por dentro. Luego logré hablar con gente y superarlo”, explicó sin dar mayores detalles de una depresión que lo acercó a desear su propia muerte. Ayuda profesional y de su familia fueron suficientes para evitar que tomara una determinación fatal.

Arctic Monkeys en Glastonbury 2007


A pesar de tanto dolor devenido en resentimiento, el tiempo aparentemente puso las cosas en su lugar y aunque nunca volvió a la banda, sí pudo sanar la relación de amistad que los unía. “Estuvieron en mi boda y les hablo todo lo que puedo. El tiempo curó muchas heridas”, contó, contra todo pronóstico.

Andy continuó su carrera de músico, DJ, productor discográfico y fotógrafo, formó parte de algunos grupos, incursionó en el hip hop y después de sacar su primer material parece haber recuperado el cariño de sus ex compañeros. Hablando con el medio británico especializado en música NME, Nicholson aclaró: “Cuando regresan a Sheffield, salimos a comer algo o si estoy en el mismo país que ellos, entonces tratamos de encontrarnos cuando podemos y nos mandamos mensajes de texto. Es una de esas cosas de cuando crecés; ellos están ocupados haciendo lo suyo y yo estoy ocupado haciendo lo mío. Usualmente es en Navidad y en los cumpleaños cuando intercambiamos mensajes y, sí, nos vemos cuando podemos”.

Arctic Monkeys volvió a sacar un disco, Tranquility Base Hotel and Casino Tour, después de casi cinco años de silencio y Andy hoy está casado, se convirtió en padre de una niña y hace su propia música, pero no descarta volver a tocar con los miembros de su antigua banda si se presenta la oportunidad. Como le dijo al periodista de la NME: “Por supuesto, si alguien preguntara. Me encantaría trabajar con cualquiera. Simplemente compartir ideas musicales, haría música con cualquiera de ellos. Si me llamaran o me enviaran un mensaje, definitivamente lo haría”. Pasaron 13 años de su despedida y Andy sigue esperando que lo llamen, motivo suficiente para sospechar del tiempo, que no siempre lo cura todo.

Arctic Monkeys, "Four Out Of Five"


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