Por Susana Ceballos

Kelly McGillis (AP)
Kelly McGillis (AP)

Cuando uno observa una imagen actual de Kelly McGillis lo primero que piensa es que no tiene ningún punto de comparación con las otras estrellas de Hollywood que viven pendientes de la imagen que les devuelve el espejo. A sus 62
años la hermosa actriz que sedujo a Tom Cruise en Top Gun muestra su rostro sin cirugías, el cabello canoso y sin tinturas y un cuerpo con más kilos que los que suelen esforzarse por conseguir las actrices.

Kelly nació en California. Desde chica supo que deseaba actuar, pero para lograrlo decidió formarse. Se subió a un avión y se fue a la otra punta del país para inscribirse en el famoso conservatorio Juilliard en Manhattan.

Fue en Manhattan donde Kelly fue víctima de un ataque sexual que atravesó toda su vida". Tenía 20 años, era joven, hermosa y el mundo no parecía un lugar hostil. Estaba llegando a su departamento cuando dos hombres armados con cuchillos, la obligaron a entrar y en el interior la atacaron sexualmente. McGillis pocas veces habló de este episodio pero cuando en la película Acusados interpretó a Kathryn Murphy, una abogada que defiende a una mujer pobre abusada por tres hombres, su actuación conmovió a todos. Quizás porque no tuvo que actuar sino revivir o porque la pantalla más que interpretar le permitió sanar. Tanto ella como Sarah Tobías, la protagonista de la película interpretada por Jodie Foster, habían sido abusadas pero además revictimizadas cuando sus agresores las acusaron de haberlos provocados. Pero el ataque sexual a Sarah fue ficción, lo que Kelly atravesó, no

Meses después del ataque, el director Peter Weir comenzó a buscar una actriz para acompañar a Harrison Ford en la película Testigo en peligro. El argumento era un típico policial, un testigo -en este caso un niño- que ve algo que no tiene que ver -un asesinato- y un policía que debe protegerlo a él y a su madre. El giro es que tanto el nene como su madre pertenecían a una comunidad Amish, un grupo religioso anclado en el siglo XVIII. Para encarnar a la piadosa mujer, se necesitaba un rostro nuevo pero que además transmitiera una mezcla de inocencia, fortaleza y seducción. Y Kelly fue la elegida. La muchacha no lo podía creer, pasó de servir café en un bar de Greenwich Village a ser la coprotagonista de una película que encima fue un exitazo que tuvo ocho nominaciones al Oscar.

Kelly Mc Gillis en “Testigo en Peligro”, película de 1985 (IMDb)
Kelly Mc Gillis en “Testigo en Peligro”, película de 1985 (IMDb)

Kelly se transformó en la actriz del momento. Así fue como recibió la oferta de ser la coestrella en Top Gun. Cuando le presentaron al protagonista tuvo que pellizcarse para comprobar que lo que veía era real. Es que en los estudios se encontró nada más ni nada menos que con Tom Cruise que, aunque todavía no era una megaestrella, era tan bello como para preguntarse qué parte de ADN compartía con otros mortales. La química entre ambos fue inmediata. Poco importó que Cruise fuera cinco años menor que Kelly y sobre todo diez centímetros más bajo. Lo primero en pantalla ni se notaba y lo segundo se solucionaba. A Cruise le pusieron plantillas para que pareciera más alto y ella filmó las escenas compartidas encorvada.

Aunque muchos críticos la describieron como "una de las mejores propagandas de la historia", Top Gun fue otro exitazo. Es que luego de ver a esos intrépidos pilotos con sus camperas cancheras y sus anteojos estupendos derribando aviones con menos trabajo que con el que se atrapa un mosquito daban ganas de inscribirse en la Fuerza Aérea o en la Armada, de hecho había puestos de alistamiento cercas de los cines.

Pero además el héroe tenía una instructora de vuelo que era especialista en astrofísica, tomaba cerveza con elegancia, se llevaba perfecto con los muchachos, vivía en una casa junto al mar digna de revista de decoración y además manejaba un Porsche 356 Speedstery con el que perseguía a su amado para lograr un beso.

Al beso le seguía una romántica escena íntima con "Take my breath away" como pegadiza música de fondo. Lo que parecía una toma logradísima y pensada para "enamorar" se supo un tiempo después que fue un agregado fuera de guión. Es que en los primeros sondeos de la película, la gente se quejaba porque sobraba testosterona y faltaba romance, así que se incluyó la escena de sexo cuando todo ya estaba filmado. El problema fue que habían pasado unos meses y ambos actores habían engordado. La película se tenía que estrenar y no había tiempo para dietas así que se solucionó con penumbras y cortinas. El esfuerzo valió la pena porque aunque no ganó ningún premio el film recaudó 360 millones de dólares.

(Video: "Take My Breath Away", del grupo Berlin, tema principal de la película "Top Gun" / Youtube)

La carrera de Kelly parecía que volaría con más fuerza que el avión F-14 que piloteaba Maverick. A Top Gun le siguieron las películas Hecho en el cielo, La casa de Carroll Street y Acusados. En todas, la actriz se lucía y mostraba que era mucho más que una "cara bonita". Hasta que le llegó la propuesta de filmar El cazador de gatos con Abel Ferrara. Pero lo que en apariencia era un excelente guión se transformó en un confuso thriller. Para colmo Kelly no lograba congeniar con Peter Weller, el coprotagonista y la mala onda entre ambos no se disimulaba. Y como frutilla del postre el director decidió contratar un doble de cuerpo para las escenas sexuales porque le parecía que la contextura de la actriz no quedaba lo suficientemente perfecta en cámara. Kelly la pasó tan pero tan mal que se
prometió "Si esto es lo que será actuar, no lo haré nunca más". Así que en el último día de grabación le preguntó a Ferrara si había terminado todas sus escenas. Ante la respuesta afirmativa del director, dio media vuelta, entró a su camarín y ¡se afeitó la cabeza!  Mientras decía "¡Que se jodan!, nunca más quiero actuar".

Aunque su rostro ocupaba fantasías y se convertía en póster, de su vida privada mucho no se conocía. Se sabía que en sus tiempos de estudiante en Manhattan había tenido un brevísimo matrimonio que duró apenas dos años pero no mucho más.

Cuando terminó de filmar con Ferrara y después de un noviazgo breve, Kelly se casó con el empresario Fred Tillman, al año nació Kelsey su primogénita y tres años después llegó Sonora. La pareja parecía tomarse en broma los "radio pasillo" de Hollywood que aseguraban que el matrimonio era una farsa ya que la actriz era lesbiana, incluso se rumoreaba que había tenido un breve romance con Madonna y otro con Jodie Foster, la coprotagonista de
Acusados.

Kelly McGillis y Fred Tillman (Reuters)
Kelly McGillis y Fred Tillman (Reuters)

Durante ese tiempo Kelly poco a poco redujo más y más su presencia en los medios, apenas participó en algunas películas y se dedicó a tiempo completo a la crianza de sus hijas y a un restaurante que había abierto con su esposo. La prensa la criticó por supuestamente cometer los "peores pecados" que podía cometer una sex symbol: quedar embarazada, engordar y dejar de ser "talle espárrago" para ser talle humano.

Mientras otras estrellas jóvenes aparecían, los que solían dedicarle espacio a Kelly eran algunos programas, pero para compararla con otras actrices de su generación como Michelle Pfeiffer o Sharon Stone. En esas comparaciones casi siempre salía perdiendo ya que la denostaban por su carrera casi trunca y sobre todo por envejecer como una mujer normal y no como una estrella de Hollywood es decir peleando en forma desigual con la edad a fuerza de cirugías, entrenamiento maratónico y estado de "dieta permanente".

A los que le recriminaban que envejeciera sin "tunearse" les respondía: "Esto es lo que soy. Te guste o no. Tengo que ser yo, Todos nos ponemos viejos. Nos arrugamos. Es hora de empezar a trabajar en tu aceptación de la vida". Y así y otra vez como dirían en el barrio "sanseacabó".

En el 2009 la actriz aceptó dar una entrevista. Contó que en el 2002 y luego de 12 años de convivencia se había divorciado. Siguieron las preguntas de rigor y cuando parecía que no había mucho más para responder la actriz contó que era lesbiana. Convencida de que era lo que era y que no tenía que dar excusas por eso, narró que desde los 12 años era consciente de su sexualidad. De pronto la entrevista dejó de ser un ejercicio periodístico para transformarse en una catarsis liberadora. Kelly contó que cuando fue violada creyó que era un "castigo divino" por amar a una compañera de estudios y que entonces la única salida que encontró fue tomar sus sentimientos, encerrarlos y enterrarlos bien enterrados y seguir adelante intentando ser lo que no era.

Kelly McGillis en la película “Perfect Prey”, de 1998 (Grosby)
Kelly McGillis en la película “Perfect Prey”, de 1998 (Grosby)

Al año siguiente de la catártica entrevista se casó con su novia Melanie Leis. Después del sí y el consabido "puede besar a la novia", el primero que la abrazó fue su ex y en segundo lugar, sus hijas. Porque si para una madre es hermoso ver a un hijo realizado, para un hijo es hermoso ver a su madre feliz.

Desde entonces Kelly alterna sus días entre sus afectos, el negocio familiar y algunas obras de teatro. También brinda talleres de actuación y colabora con centro de ayuda para personas drogadictas o alcohólicas.

Sigue negándose a pasar por el quirófano y muestra sus arrugas con naturalidad. "No creo que haya algo más hermoso que una mujer que lleva su edad con gracia. Me encanta ver a una mujer con todas sus arrugas. Es una vida que se ha vivido".

Este año trascendió que habrá una secuela de Top Gun y aunque contará con Tom Cruise, Kelly no será parte del equipo; la que enamorará al galán será Jennifer Connelly. Lejos de sentirse despreciada, la actriz se lo tomó con calma. "Soy vieja y soy gorda y aunque me veo apropiada para mi edad, no para lo que la película precisa", dijo y agregó. "Pero… prefiero sentirme absolutamente segura en mi piel y con quién soy que darle más importancia a si estoy o no en la película". O como también dicen en el barrio, "ma fanculo".

Kelly McGillis (Grosby)
Kelly McGillis (Grosby)

De Charly, aquella instructora que enamoraba al hombre más lindo del mundo, poco y nada queda. Pero a Kelly no le importa, al fin de cuentas Charly era una fantasía pero esta mujer con arrugas que todos los días le sonríe desde el espejo es mucho más real y sobre todo mucho pero mucho más feliz.

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