Por Susana Ceballos

Pierce Brosnan, en “The Son”
Pierce Brosnan, en “The Son”

¿Qué enamora a una mujer de un hombre? ¿Una belleza absolutamente perfecta? ¿Una charla amena y divertida? ¿Una inteligencia superior? ¿Una sonrisa seductora? ¿Algo de eso, todo eso?

¿Qué enamora a una mujer de un hombre? Cada lector, cada lectora tiene su propia respuesta.

Pero seguramente si hay algo que logra que una mujer ame a su pareja es cuando descubre que esa persona la ama a ella y a los hijos de ella.

Y quizás fue eso lo que sintió Cassandra Harris cuando comprendió que Pierce Brosnan no solo estaba dispuesto a iniciar una vida de pareja sino algo más: una vida de familia.

Brosnan conoció a la actriz en una fiesta y quedó impactado por ese rostro hermoso, enmarcado en una mirada triste. Es que en 1978 murió Dermot Harris, el esposo y padre de Christopher y Charlotte, los hijos de Cassandra.
En una salida posterior Cassandra se enamoró de Brosnan pero cuando el actor conoció a los chicos la actriz seguramente sintió que podía volver a experimentar esa sensación tan linda que se llama felicidad.

El 27 de diciembre de 1980 la pareja pronunció el "¡Sí, quiero!". Brosnan dejó la soltería y una vida de a uno para compartirla con cuatro. Una foto retrata al flamante matrimonio junto a los chicos a la salida del Registro Civil de Chelsea. Brosnan mira pícaro a la cámara con cara mitad contenta y mitad que parece decir "¿dónde me metí"?, mientras los chicos tienen cara de "esto no está nada mal".

Pierce Brosnan, el día de su casamiento con Cassandra
Pierce Brosnan, el día de su casamiento con Cassandra

Poco se sabe de la intimidad de esos primeros años. Lo que sí se sabe es que Brosnan no solo amaba a Cassandra, sino también a sus hijos. Y los quiso tanto que dejó de ser la "pareja de mamá" para convertirse en padre de ellos, en el dicho y en los hechos. Decidió adoptarlos porque no eran los "hijos de mi pareja" sino "nuestros hijos". El actor nunca contó cómo fue ese momento. No se necesita ser guionista de Hollywood para imaginarlo. Una familia reunida. Una madre conmovida y un hombre que pregunta: "¿Puedo ser su papá?". Y unos chicos que responden: "¡Si!". Seguramente no hubo sonido de petardos, ni lluvia ni efectos especiales pero sí un abrazo apretado y gigante.

¿Qué motiva a un hombre a adoptar los hijos de su mujer? ¿Su amor a ella? ¿Su amor por ellos? ¿La responsabilidad o el deseo? ¿Qué hace que un hombre se convierta en un buen padre? ¿Haberse criado con uno compinche, amoroso y paternal o no haber pronunciado nunca la palabra papá?

Vaya a saber. Quizá lo que motivó a Brosnan fue no querer para otro lo que sufrió él. Porque ese hombre que en pantalla solía encarnar personajes cancheros y exitosos arrastraba una herida muy grande, de esas que el tiempo cura un poco pero jamás dejan de doler.

Brosnan, el hombre dispuesto a ser papá por elección, creció huérfano por imposición. Es que su padre, Thomas Brosnan, lo abandonó cuando apenas tenía un año, y jamás supo nada más. Cuando cumplió cuatro años, su madre, asfixiada por la pobreza que se respiraba en Navan, la ciudad irlandesa donde vivían, lo dejó al cuidado de los abuelos para instalarse en Londres. Los abuelos criaron a su nieto lo mejor que pudieron. Pero cada vez que en la escuela católica donde asistía le decían a Pierce que "Dios es padre", Pierce pensaba: "Si es como el mío se lo pueden ir guardando" Y así siguió con un padre ausente y la pobreza presente. Pero como si se está mal se puede estar peor, cuando cumplió 10 se quedó sin abuelos y fue a parar a la casa de unos tíos, hasta que a los 12 años su madre lo llevó con ella. "Había que tener pelotas para ser un católico irlandés en South London; la mayor parte del tiempo lo pasé peleando", recordó alguna vez.

Por eso cuando conoció a Cassandra y supo que venía con el combo doble que incluía a sus hijos Christopher y Charlotte, no lo sintió como una mochila, ni un escollo para la relación sino como una linda revancha de la vida.

La familia se consolidó y creció con la llegada de Sean, el hijo biológico de ambos. La carrera de Pierce después del exitazo de Remington Steel crecía con proyectos interesantes. Todas las fichas de la vida parecían finalmente acomodadas. Pero no.

Pierce Brosnan, como “James Bond”
Pierce Brosnan, como “James Bond”

En 1987 Harris y Bronsan atravesaron algo mucho más cruel que la comezón del séptimo año. Un estudio rutinario de Harris terminó con un diagnóstico demoledor: cáncer de ovario. Comenzó una pelea desigual que ella luchó con "con elegancia y humanidad, coraje y dignidad", como destacó Brosnan. Pero lamentablemente tenía todas las de perder. Y perdió. Atravesó ocho operaciones pero nada funcionó. Cuando murió tenía apenas 43 años. El actor contó cómo fue atravesar ese proceso. "Estas cosas dejan una marca a través de tu corazón y siempre serán una parte de tu vida. Ver la vida de alguien a quien amas ser devorada, poco a poco, por esta enfermedad insidiosa y horrible, se convierte en una parte indeleble de tu mente".

De pronto Brosnan se encontró viudo y con tres chicos que ya no tenían a su mamá. Pero estaba él. Acomodó horarios, arregló presentaciones, lloró a solas, pero nunca perdió el eje: era actor, pero sobre todo era padre. Alguna vez le preguntaron cómo hizo. "Mis instintos paternos son puramente míos. No se relacionan con nadie porque no tuve a nadie". Solo se reencontró con su padre una vez, una tarde de domingo y 31 años después de su abandono. "Me hubiera gustado conocerlo. Era un buen silbador y le gustaba caminar… Eso es lo único que sé de él", confesó.

En 1995 le llegó el gran salto a la fama cuando le pidieron que se transformara en el mítico agente 007. Protagonizó Goldeneye, El mañana nunca muere, El mundo nunca es suficiente y Muere otro día. Pero también otras películas como El sastre de Panamá y El caso Thomas Crown. Entre presentaciones de películas y galas de estrenos, agentes, productores y periodistas sabían que todo se debía detener si le sonaba el celular porque lo llamaba uno de sus hijos o debía acompañarlos a alguna actividad.

Un año antes del éxito volvió a protagonizar una historia de amor pero no en la pantalla. Ese año conoció a la periodista Keeky Shaye Smith.

Pierce Brosnan y Keeky Shaye Smith
Pierce Brosnan y Keeky Shaye Smith

"Sé lo que se siente al ser viudo y lo que se siente al encontrar de nuevo el amor, así que sé que hay esperanza y que hay que aprender a seguir adelante". Y completó su contundente declaración: "Ella tiene esa fuerza sin la que yo no sería capaz de vivir. Cuando me mira, me siento débil".

En 1997 tuvieron al primer hijo de ambos y cuarto del actor, Dylan. En el 2001 llegó el segundo al que llamaron, París.

¿Cuándo un padre se recibe de padre? ¿Cuándo recibe con alegría la noticia que tendrá un hijo o cuando siente que muere sin morirse ante la tragedia que vive uno de sus hijos?

Empezaba un nuevo siglo y Sean, el hijo de Brosnan con Charlotte, salió a dar un paseo en auto con su primo, James Hall, por las colinas de Malibú. Pero de pronto una mala maniobra más un conductor que manejaba alcoholizado terminaron con el auto rodando por un barranco. Pierce tuvo que ser sacado del auto con muchísimo cuidado. Cuando su padre se enteró llegó casi con la ambulancia al lugar del accidente. Desesperado pero entero acompañó a su hijo en el helicóptero que lo llevó al hospital; Sean estaba gravemente herido. Tenía fractura vertebral, de pelvis, en el brazo y un pronóstico devastador: podía quedar cuadripléjico. Se sucedieron varias semanas de diagnósticos pero el panorama oscuro comenzó a aclararse, Sean logró salir caminando y, por supuesto, apoyado en el brazo de su padre.

Todo parecía volver a acomodarse pero una tarde Charlotte pidió hablar a solas con su padre. Apenas la vio comprendió que algo no andaba bien. No se equivocaba. Su hija le contó que padecía la misma enfermedad que se había llevado a su madre y a su abuela: cáncer de ovario.

A partir de ese instante intentó todo por salvarla. "Estaba dispuesto a llamar a todo el mundo, ir a donde fuera, cuidar de ella, hacer cualquier cosa por su hija en cualquier momento. Estaba desesperado", contó una amiga de la familia.

Pierce Brosnan con su hija Charlotte
Pierce Brosnan con su hija Charlotte

Agobiado, sentía un dolor lacerante y que "ese oscuro, melancólico perro negro irlandés" que se acurrucaba en su alma volvía a sentarse a su lado.
Brosnan acompañó a su hija elegida en todo. "En medio de esas tardes, mañanas y días en que ella no tenía dolores, nos dábamos cuenta de lo hermoso que era todo". Lucharon juntos tres años pero otra vez les tocó perder: Charlotte falleció a los 41 años. "El 28 de junio a las 2 de la tarde mi querida hija Charlotte Emily pasó a la vida eterna, tras fallecer a causa de un cáncer de ovarios", explicó su padre. Y agregó: "Nuestros corazones lloran la pérdida de nuestra preciosa hija. Rezamos por ella y porque se tenga a mano pronto la cura frente a esta maldita enfermedad". En ese escueto comunicado se puede entrever todo el dolor, la impotencia y la tristeza que siente un padre.

¿Cuándo un padre se recibe de padre? ¿Cuándo un padre se siente padre? Cada lector, cada lectora tiene su propia respuesta o quizá no, los verdaderos padres en general tienen más preguntas que respuestas pero al menos una certeza: siempre se cuenta con ellos. Pierce y sus hijos lo saben y, sobre todo, lo viven.

 

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