Gregorio Pernia
Gregorio Pernia

En la serie Sin senos sí hay paraíso (saga de Sin tetas no hay paraíso, producida por la cadena Fox y Telemundo), Gregorio Pernia (48) encarna al narcotraficante Aurelio "Titi" Jaramillo. Sin embargo, este actor colombiano que está en pareja con la ex modelo Erika Rodríguez y es padre de cinco hijos, Luna del Mar (11) y Valentino (6) con su actual mujer, Diego (32), de cuya existencia se enteró hace apenas unos meses y es fruto de una aventura de su juventud, Emiliano (18) de una relación anterior y Julián (10) fruto de otra pareja, asegura que no tiene nada que ver con su personaje de ficción.

—¿Quién es el hombre detrás del galán?

—Vengo de una familia humilde, llena de valores y de principios, donde me enseñaron la palabra "honestidad" y "transparencia". Mi padre, Julio César Pernia, fue un candidato presidencial en Colombia, fue gobernador, senador de la república y presidente de la cámara. Durante 45 años estuvo vinculado a la política y murió totalmente pobre. Realmente, no nos dejó ni un Renault 12. Pero sí su legado. Y creo que eso nos sirvió de alguna forma, porque nos ha proyectado para ser guerreros y trabajadores.

—Tu padre falleció cuando eras muy joven, ¿verdad?

— Sí, a la edad de 17 años muere mi papá trágicamente. Y a mí me tocó salir a la calle, montar un puesto de arepas rellenas en la Panamericana, en Bogotá, y a la vez estudiar teatro durante siete años. Posteriormente, me quedé como tres meses parado en la portería de un canal que se llama RSN buscando una oportunidad, hasta que se me dio. Con una novela que se llamaba La Madre, que hice con Margarita Rosa de Francisco, logré cuatro premios. Y, al día de hoy, he hecho 36 producciones a pulso, trabajando, como se debe ganar el dinero: honestamente.

—¿Esa fue su enseñanza?

—Claro. Él me enseñó que el proceso es más importante que el resultado. La gente quiere ganarse premios y ser millonaria de un día para el otro. Pero para eso hay que levantarse, trabajar, tener disciplina… Y el resultado lleva tiempo, así que la ansiedad es ladrona de grandes fortunas.

Gregorio Pernia con su familia
Gregorio Pernia con su familia

—¿Es cierto que vivís en el campo?

—Sí, soy una persona más bien de campo, no vivo en la ciudad. Vivo en una quebrada rodeado de vacas, gallinas, patos… Y tengo cuatro perros. A mis hijos los he criado ahí. Para las épocas de vacaciones, tenemos una casa en la playa donde estamos siempre vinculados a la naturaleza. Y tengo un buen concepto de familia. Me encanta llegar a casa y escuchar la olla de presión donde están haciendo comida. No me gustan los gimnasios, así que hago ejercicio en los parques. Y, más o menos, ese es mi estilo de vida.

—¿Qué te dice la gente en las redes sociales y en los distintos países que visitás? ¿Te tratan bien o te recuerdan al personaje de la ficción?

—El contacto con la gente lo hace uno mismo, creo. ¿Cómo? Siendo humilde y noble y tratando de caminar y no levitar. Es importante ser consciente de que todos los seres humanos somos iguales, para darles a todos el mismo trato. Y para que la gente lo conoce a uno sin máscaras, sin filtros. Aquí, en mi país, he sido un poco polémico por cantarle la verdad a más de uno. Hablo de personas deshonestas y corruptas. O a los mismos presentadores de televisión, que se han pasado con textos o palabras obscenas. Yo soy un defensor de la mujer. Y todo esto se ha visto reflejado en las redes sociales y en los diferentes países que he visitado. Aunque, lógicamente, los personajes que más me recuerdan son el Coloso de Jalisco, de La hija del Mariachi, y el Titi que se ve ahora en 21 países.

—¿Qué tiene Gregorio del Titi y qué no tendría nunca?

—A los personajes que he realizado siempre trato de meterles algo de mi carácter y mi personalidad, para que tengan algo de realidad y no terminen siendo una caricatura. ¿Qué no haría yo del Titi? Cada vez que hago presentaciones en diferentes países, dejo el mensaje de que ser narcotraficante no paga, que ser guerrillero no paga, que ser paramilitar no paga y que formar parte del batallón del bien es mejor que formar parte del batallón del mal. O sea que yo jamás sería narcotraficante, jamás mataría. En la serie, por ejemplo, están vinculadas las operaciones estéticas con la prostitución. Y yo les digo a las mujeres que si se van a operar por ellas, por complacer a su esposo o para sentirse mejor, pues bienvenido sea. Pero salir a prostituirse y ganar dinero con esas cirugías no es la forma de accionar en la vida. En este planeta, lo único que se tiene que brindar es amor. Y esa es la ley para este momento. El odio, el resentimiento, la envidia, el egoísmo, la soberbia y el egocentrismo no deben existir en el ser humano. Pero están plasmados de alguna forma, así que hay que pelearles con el amor para poder vencerlos.

Gregorio Pernia y Carmen Villalobos, Catalina y el Titi en la ficción
Gregorio Pernia y Carmen Villalobos, Catalina y el Titi en la ficción

—¿Alguna anécdota divertida que recuerdes con tus fanáticas?

—En una ocasión, hace muchos años, cuando estábamos más jóvenes, se llevaron una ropa interior mía… ¡El problema es que yo no sabía si estaba limpia o estaba sucia! Y en los hoteles suele suceder que se paren a esperar en la recepción e, incluso, que lleguen hasta la habitación y quieran ingresar para tener un contacto más cercano… ¡También la tomada de nalgas en una presentación! Es gente que, de pronto, está ahí alborotada y termina cogiéndole la nalga a uno. Pero esas cosas le ocurren a la mayoría de las personas que trabajamos en televisión.

—Ahora te estás presentando con tu show musical en varios países, ¿cómo surgió esta nueva faceta?

—En La hija del Mariachi, que grabé hace unos ocho años, había unos personajes que cantaban rancheras. Fue una serie muy bonita que se vio mucho en Colombia y tuvo gran éxito en otros países latinoamericanos y llegamos a los Estados Unidos. Y con ellos hicimos 65 presentaciones llevando el show de los mariachis. Ahora salió lo de Sin senos no hay paraíso y grabamos un video musical que se llama "Sin blim blim no hay paraíso", que ya tiene diez millones de reproducciones. A raíz de eso hicimos un Sin Blim blim Challenge que tuvo éxito en Colombia y en algunas partes de Latinoamérica. Y, posteriormente, nos ingeniamos un show que viene ligado con lo de La Hija del Mariachi y lo de "Sin Blim Blim", de siete canciones, donde interactuamos con el público. Ya hemos hecho 39 presentaciones: 27 en Estados Unidos y el resto en Latinoamérica.

(Video: "Sin blim blim no hay paraíso / Youtube)

—¿Qué países les quedan por recorrer?

—Tenemos ganas de ir a Chile, Argentina, Guatemala, México, Panamá, Costa Rica, República Dominicana y Puerto Rico, que son los países latinoamericanos que nos faltarían.

—Además de la actuación, demostrás un gran interés por la política. ¿Tenés el objetivo dedicarte a ella en algún momento?

—No sé cómo será en otros países, pero en el mío la política es peor que el narcotráfico. Es una cosa tremenda. El nivel de corrupción es bien grande y podemos tener problemas serios donde uno se vincule o haga una oposición como se debe hacer. Porque, finalmente, ellos no quieren eso. Es una mafia capaz de cualquier cosa. Y yo tengo una familia, con la que vivo tranquilo y feliz. Pero en alguna época, quise adquirir una corporación pública que fue el senado, donde sacamos 11.500 votos. Y fue un taller muy bonito en el que conocimos más de cerca cómo funcionan estas.

—¿Qué reflexión hacés sobre la situación mundial, con tantas injusticias con tan cruda realidad social?

—La gente está más vinculada a conseguir dinero. Nos han inculcado unos parámetros de felicidad que dicen que ser feliz es tener una camioneta Hammer, una casa con piscina, una finca con caballos, un apartamento en Nueva York… Y, realmente, estamos muy equivocados. Porque la felicidad, para mí, está en la tranquilidad. Ser feliz es estar tranquilo en una canoa, tratando de pescar algo para comer en la tarde con la familia en paz. Pero nos han tenido engañados con cosas superficiales. Creo que se ha perdido la esencia del ser humano. Por eso el planeta está más frío o, por lo menos, yo lo siento así. Y la única forma de calentarlo es dando amor y llegando a la ley de la compatibilidad, donde todo nos pertenezca a todos.

Gregorio Pernia
Gregorio Pernia

—¿Pensás que esto es posible?

—Ahora viene la nueva generación, que es la que nosotros estamos criando. Y depende de nosotros lo que hagamos con ella. Es un proceso difícil. Pero los que tenemos hijos pensamos en cómo les vamos a dejar el planeta nosotros, que lo hemos vuelto mierda.

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