Durante mucho tiempo, cuando sus ganas y su lucha por quedar embarazada no encontraban el resultado esperado, era un día que padecía y que deseaba que pasara lo más rápido posible.

Sin embargo, la llegada de Paloma a su vida en 2002 (diez años después nació Timoteo, su hijo menor) marcó un antes y un después para ella en todo sentido: a partir de entonces, el Día de la Madre dejó de ser sinónimo de padecimiento para Marisa Brel, convirtiéndose en una celebración permanente.

La reconocida periodista y escritora junto a sus hijos, Timoteo y Paloma (Crédito de Foto: @carovercellone)
La reconocida periodista y escritora junto a sus hijos, Timoteo y Paloma (Crédito de Foto: @carovercellone)

En ese contexto, el de este domingo no es un festejo más para la reconocida periodista y escritora, quien en junio pasado enfrentó acaso sus horas más angustiantes como madre a partir del estado de salud de Paloma, a quien le descubrieron un tumor en el cerebro.

"Saber que tenía un tumor y que había que operarla de urgencia… me estalló la vida. Dije eso desde el primer momento porque no encuentro otra palabra que lo pueda describir mejor. Fue un milagro. Y esa explosión, ese tsunami, por suerte ya calmó y todo se transformó en confianza, en fe, en vivir con otras prioridades", dice Marisa, para luego referirse a cómo transita ella este día tan especial.

"Pasé muchos años el Día de la Madre con mucho sufrimiento porque no podía serlo, sin lograr el embarazo, y era una pesadilla: ese día no quería saber nada. Y desde que nació Paloma mis Días de la Madre son de celebración absoluta, de agradecimiento. Y abrazo a todas esas mujeres que todavía, como les digo yo, no llegaron sus hijos a sus vidas".

"A diario me sensibilizo, estoy muy movilizada. De por sí ya soy sensible, pero también estoy muy fuerte, muy agradecida: nunca en mi vida me sentí tan acompañada por la gente. Paloma, que no cree en nada, al ver tanto amor de la gente, tantas cadenas de oración por su recuperación, dijo: 'Al final voy a tener que creer en Dios' -cuenta Brel-. Fue tan fuerte que eso me sostuvo y me encuentra en un momento de mucha emoción, agradecida y con mucha fe".

Sin embargo aclara que, más allá de lo significativo de este domingo para toda la familia, no tiene preparado un festejo especial, y que de alguna manera cumplirán con la rutina habitual de cada domingo en familia.

"Somos súper caseros, nos encanta los fines de semana estar acá, en casa. Carlos (Evaristo, su marido) se encarga de la cocina. Supongo que nos hará un asadito, pero nada especial, rodeada del amor de los chicos", subraya Marisa, para quien más allá de que en un futuro cercano se pueda autoregalar "algún fin de semana en un spa", abrazar a sus hijos es "el mejor regalo" que puede recibir.

"La verdad que con Paloma tengo un vínculo muy íntimo, aunque la escorpiana es bastante distante. Timoteo es un dulce de leche que se me tira encima, '¡Mamá, te amo!', y ella es más fría. Pero yo soy así, como la mamá hincha que le dice que vengan todos tus amigos acá, y se queden, y 'Quiero que tengas novio, trae a tu novio' (risas). Y somos muy compañeras, viajamos mucho juntas", cuenta Marisa, quien justamente por estos días va a realizar un viaje muy especial a Perú por invitación de Álvaro Zuñiga, el dueño de Fuxion, la compañía de bebidas saludables de la que es líder empresaria.

"Paloma es mi maestra: cómo lo tomó, cómo entró al quirófano, nunca lloró, no tuvo miedo, y fue consciente de todo. La verdad, un ejemplo. Yo me recontra enamoré más de mi hija todavía, a partir de lo que pasó", confiesa Marisa sobre la entereza de su heredera a la hora de enfrentar la enfermedad.

Al momento de hacer un balance, la autora de los libros  Mamá otra vez y Mamá… Otra vez! reconoció que "ha sido el año más difícil de mi vida". "Y eso que he tenido una vida bastante difícil, me ha tocado una vida con retos fuertes", resalta.

"El gran aprendizaje que me queda de todo esto que ha pasado es vivir día a día. Como soy tan ansiosa, es un trabajo parar con la ansiedad: si fuera por mí le hago una resonancia por día. La espera para mí es tremenda, así que la vida hay que valorarla no solamente cuando se presenta una enfermedad sino en todo momento", destaca Marisa, para enseguida dejar un mensaje para todas las madres en este día tan especial para ellas en general y para la propia Brel en particular.

"Para aquellas que hemos tenido problemas graves para tener a nuestros hijos es como un sentimiento mucho más especial, el triunfo de la vida, una bendición, es ganar una batalla al horrendo camino de la infertilidad".

"Y a las que yo les digo mamás en potencia, a todas esas mujeres hermosas que con tanto amor día a día se inyectan y se hacen estudios, y las mamás del corazón también, es la manifestación del amor. Siempre hay que celebrar el amor y la vida, no hay que desperdiciar ni un día de la vida para amarlos y disfrutarlos, porque crecen muy rápido", concluye Marisa.

Agradecimientos: @maison517; @gmsbyrockeritos

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