Es actor, ingeniero civil, profesor de educación física y personal trainer. Se dedicó a la gimnasia aeróbica durante muchos años en el país, y fue pionero de esta disciplina, en la época de María Amuchástegui.

Comenzó su carrera televisiva en las telenovelas mexicanas. Su primer trabajo fue nada más y nada menos que junto a Verónica Castro. El año pasado, entre casting y casting, le llegó la propuesta de hacer un papel en Luis Miguel, la serie, donde interpretó a Jaime Camil, el suegro de Micky. A partir de la interpretación de ese personaje, el público de nuestro país conoció a este argentino, que hizo la mayor parte de su carrera en el mercado internacional.

En una charla con Teleshow, Javier Gómez nos regala consejos para saber cómo se hace un buen casting. Además, confiesa que volver a trabajar en el país es su sueño pendiente.

—¿Quién es Javier Gómez?

—Javier Gómez soy yo. Actor, ingeniero civil, padre, argentino. Comencé mi carrera televisiva en telenovelas de México, viví más de catorce años allá. Mis hijos nacieron allá.

—¿Cómo fueron sus inicios en ese país?

—Comencé con la empresa Televisa, y luego me fui a la competencia, a Televisión Azteca. Fueron muchos años de hacer cosas fuera de mi país. Viviendo en México. Luego, me trasladé a Colombia,donde participé de muchos proyectos allá; uno muy famoso se llamó Pedro, el escamoso, que la dio Telefe acá en la Argentina.

—¿Comenzó en México su carrera televisiva por casualidad o por elección?

—Fue, más bien, de causalidad. Acá había incursionado en el cine. Mi primera película la realicé en el año 84, junto a Miguel Ángel Solá y Bárbara Mujica en los papeles protagónicos, fue la ópera prima de Carlos Olguín, y se llamó A dos aguas. Mi idea era volcarme más al cine, pero el hecho de que me hayan invitado a participar en la televisión mexicana, más específicamente en Televisa, me dije : "Voy a probar".  Tenía una edad y un tipo físico que les interesaba. No me gustaba mucho la idea, no era muy fanático de las telenovelas.

—¿Cuál fue su primera novela en México?

—Mi primera novela fue Valentina, con Verónica Castro. Fue una participación especial, en el año 93, exactamente.

—¿De hacer telenovelas cómo llegó a hacer la serie sobre la vida de Luis Miguel?

—La propuesta de la serie me llega estando acá en Argentina. La gente cree que estoy de visita en el país, pero yo vivo acá hace más de diez años. Lo que pasa es que mi trabajo siempre está afuera, entonces, no me ven, voy y vengo. Tengo un representante en México, y estando acá lo que hago es recibir las propuestas. Y así me llegó la propuesta de hacer el casting para el personaje de Jaime, y tuve que hacerlo.

—¿Recuerda el material que mandó?

—Ellos te daban la pauta más o menos de lo que debía hacer. Era una escena en la que mi personaje hablaba con Micky, después de una noche en la que yo (Jaime) había escuchado que él y mi hija en la serie, Érica (Camila Sodi), tenían una conversación romántica. Esa era la línea que a mí me daban, no me daban el texto, tenía que improvisar sobre una situación.

Javier Gomez con Diego Boneta en la serie de Luis Miguel
Javier Gomez con Diego Boneta en la serie de Luis Miguel

—Que se tratase de la serie de Luis Miguel ¿le produjo algún sentimiento especial?

—Sí, absolutamente. Porque era la serie de un ícono, de un cantante conocido mundialmente. Un tipo al cual, no es que yo fuera un fanático, pero me encantó verlo. Yo fui en el 94 al Palacio de los Deportes a escucharlo cantar en uno de sus conciertos y además y me rodeé, en un momento, de gente que era muy cercana a él. Entonces empecé a conocer ciertas facetas de su vida desconocidas, y eso me interesó muchísimo.

—¿Siente que hay un antes y un después en su carrera luego de esta serie?

—En mi caso no, porque mi participación fue breve, eso puede ser más para los protagonistas. Para mí fue muy importante porque yo soy parte de un equipo que logró algo muy bueno, que logró un producto de mucha calidad.

—¿Cómo armó su personaje?

—Llegué a la prueba de vestuario, y en prueba de maquillaje, me dijeron: "Te vamos a tener que teñir absolutamente de negro el pelo". "¿Cómo?" les digo. "¿No era que este señor no es…?". "No, pero en esa época él tenía el color más oscuro". Dije "bueno", yo estaba haciendo una serie para España, y tenía el pelo canoso, era una segunda temporada, entonces no podía teñirme, entonces les expliqué que no podía hacerlo. Finalmente con buenos productos y maquilladores fuimos probando hasta que encontraron el producto adecuado, y el resultado fue que bajé como diez años. (risas)

—Cuando vio el producto terminado, ¿qué opinó?

—Me quedé impactado por todo. No solo por lo que uno experimenta cuando está filmando. Uno siente muchas veces "esto está bueno, esto va a quedar bien". Pero no lo dimensioné de tal forma, porque cuando lo vi terminado al producto, vi cómo cuenta la historia, de una forma no lineal, y empiezo a ver personajes que yo no había visto, con quienes yo no tuve interacción.

—¿Se viene una segunda temporada?

—Creo que todavía están en el proceso de ver cómo se cuenta la historia, qué continuidad tiene y demás. Mi personaje intervino apoyando un poco, o no, la relación de Micky con Érica. Es un personaje interesante, tengo entendido que fue como un padrino, un gran amigo para Luis Miguel, pero no tengo idea de si quieren contar esa parte.

—De los actores que participaron en la serie, ¿quién le impactó más?

—Me impactaron todos. Lógicamente los que más me impactaron fueron Diego Boneta, que no lo conocía, y realmente me impactó muchísimo, porque es un excelente actor. Primero es una excelente persona, y después tiene un talento increíble, canta. Lo que él tuvo que hacer para lograr esos tonos, me lo contaba, me lo transmitía.

—¿Qué le contaba?

—Que tuvo prácticamente un año para llegar a los tonos más altos de Luis Miguel. Él es muy obsesivo también con el trabajo, creo que todos los que estuvimos ahí somos bastante obsesivos. Oscar Jaenada por ejemplo, el personaje que hizo Luisito Rey, creo que el más obsesivo de todos. Él era terrible, era como que no salía de la piel, siempre estaba en la piel de ese personaje, en todo momento. Hubo un ensamble actoral interesante y, producto de eso, se ve el resultado.

—¿Le gustaría trabajar en la televisión argentina?

— Me encantaría. Acabo de terminar una serie juvenil en Nickelodeon para Telefe, Nickelodeon y Viacom, que se llamó Kally´s mashup, la segunda temporada.

—¿Cuál es su sueño a nivel laboral?

—Trabajar acá. Me gustaría estar con mi familia más tiempo.

—¿Es diferente trabajar afuera?

—En general es todo más o menos parecido, pero a mí me gusta acá, lo práctico que es el argentino en el trabajo, es muy práctico. Te voy a dar un ejemplo, en las telenovelas en México, que son muy buenos haciéndolas, tienen un presupuesto enorme que no lo tiene la Argentina. Ninguna producción argentina tiene los presupuestos que tiene México. Vos entrás a un estudio de allá y mirás el estudio y decís "no lo puedo creer, esta es una mansión".  En la Argentina, las cámaras trabajan para uno. En cambio, afuera, uno trababa para las cámaras.

—¿Cuáles son los cuidados físicos y de imagen para un actor que viaja constantemente?

—Soy muy deportista, hice deporte toda mi vida. Soy profesor de educación física, personal trainer. Me dediqué a la gimnasia aeróbica muchos años en el país. Fui pionero acá de esa disciplina, en la época de María Amuchástegui. Daba cursos y talleres por todo el país y afuera, en Brasil, en Chile. Me dediqué muchos años a eso. Tuve una empresa que se llamaba Fitness Productions, hacía programas para Cablevisión, también.

Javier Gómez
Javier Gómez

—¿Cómo hacé para elegir un proyecto cuando le llegan tres o cuatro juntos?

—Ojalá me lleguen cuatro (risas). Es que no me llegan los proyectos, lo que ocurre con nosotros los actores que estamos afuera de estos países, donde no vivimos, es que nos llegan a través de representantes, castings que se están realizando para ciertos proyectos que ellos van a hacer. Entonces lo que recibo es el casting, salvo que venga una propuesta directa.

—¿Cómo maneja la ansiedad con el tema de los castings?

—No, yo más o menos (risas). Soy ansioso lógicamente, uno hace lo mejor posible cuando le llega el material, lo estudio, lo analizo. En casa tengo a mi esposa que fue una gran fotógrafa y camarógrafa, así que no tengo problemas con los castings, tenemos un set de fotografía y televisión en casa prácticamente, entonces los castings que mando son de muy buena calidad. Uno acá tiene que ser su propio director e interpretar lo mejor posible la escena que le llega e interpretar qué es lo que quiere el director de vos.

—¿Consejos para hacer un buen casting?

—Lo más importante es el inicio, tiene que sorprender. El inicio es importantísimo, porque si vos no captas la atención de la persona que te está mirando en el inicio, se te fue el casting. Por más que hayas hecho una escena maravillosa al final. Si no lo atrapas al principio, es muy difícil y es muy raro, tal vez, que vean todo el material.

SEGUÍ LEYENDO