Calu Rivero contó detalles de los momentos incómodos que vivió con Juan Darthés mientras en el 2012 grababan la tira Dulce Amor, de Quique Estevanez, en Telefe. La actriz dijo que sintió excesos en las grabaciones de escenas subidas de tono y que siempre se lo comunicó de inmediato a su compañero, ¿cuál era la respuesta de él?

"Sus hechos y excesos inapropiados me hicieron mucho daño, si tengo que decir lo que más me dolió y afectó, fue su respuesta", explicó la actriz, y agregó: "Decía 'ok, no lo hago más' y lo seguía haciendo".

Con 25 años, cada vez que sentía un exceso, ella se lo decía a él cara a cara: "Cuando terminás de grabar le decís, 'che, no me gustó'. Incluso soy respetuosa, me considero buena persona y pensaba de qué manera decirlo sin herir su ego. No me es indiferente generar mala energía, me gusta disfrutar el trabajo. Pero decirlo, que me diga que no lo hace más y lo vuelva a hacer…".

Calu denunció a Darthés (aunque sin mencionarlo) mediáticamente. Él respondió con una demanda por daños
Calu denunció a Darthés (aunque sin mencionarlo) mediáticamente. Él respondió con una demanda por daños

Como ya no sabía más de qué manera pedirle que la besara distinto en las tomas, Calu hasta le mencionó los comentarios de la gente en Twitter que decían que no les gustaban los besos entre Natacha y Julián (sus personajes): "Buscaba la forma de decirle porque era una presión, la pareja era querida, era mi primer protagónico y yo quería ser la mejor y que la gente ame a Natacha".

"No tendría que ser tan difícil decir 'me incomoda'. Hubo excesos inapropiados fuera del guión, el guión dice 'beso', no 'mano en tal lado', cada uno actúa como quiere. Una persona sabe, un día pasó algo y mi cuerpo quedó congelado. Ponete en el contexto del 2012, donde estaba naturalizado", agregó.

Al ser consultada sobre si ella había sentido "asco" a la hora de grabar, respondió: "Se lo dije… Que me estaba haciendo mal, que lloraba y que no lo hiciera más porque así no podía grabar. Es tanta la impotencia. Se lo dije de todas formas, no entendía y encima me va a hacer juicio. No quiero llevarlo al plano material, porque no es mi motivación, yo quiero disculpas. No soy la Calu de hace cinco años, ahora tengo amor propio y fuerza".

En ese momento ella decidió irse a Estados Unidos para esquivar el tema: "No se me paraba de preguntar, yo no estaba preparada para contestar. ¿Qué pasaba si en el 2012 decía esto? No me daban bola".

En ese momento se sintió muy mal y se arrepiente de no haber podido gritar más fuerte: "'Yo no quiero estar acá', pensé. Yo estaba muy conflictuada y pensaba '¿por qué no pude decir basta?'. El primer exceso no lo pude parar, se lo dije pero no lo pude exponer a él. Tenía que hacer las escenas donde le tenía que morder la espalda cuando ya no quería, llega ese momento y me decía a mí misma que no iba a dejar que jamás lo que le pasara a Calu como persona se notara en Natacha".

Sin embargo, a pesar de que varias veces le pidió que no lo hiciera más, él volvía a besarla excesivamente: "A la escena siguiente me lo volvió a hacer. Siempre me decía 'ok, no lo hago más', ¿entonces soy invisible o se está cagando en mí? Gracias a mi terapeuta dije 'basta', porque en mi cabeza era mi responsabilidad y era imposible irme de una tira".

Con la decisión de irse de la novela casi tomada, fue a hablar con el productor de la tira, Quique Estevanez: "Era otro el contexto cultural, porque creo que con el diario del lunes todos hubiésemos actuado distinto, pero como estaba tan naturalizado, su respuesta fue de poquísima sensibilidad para una chica que expresa esto. No lo voy a decir, me lo guardo porque no me interesa abrir frentes, cada uno accionó como le pareció".

Además, confirmó que efectivamente hubo un acuerdo para que no dijera públicamente cuáles eran los verdaderos motivos de su renuncia: "Solo quería irme, así que dije que sí. Me pidieron si podría volver hacia el final, dije que si era para actuar con quienes eran mi familia sí, pero que para la historia de amor no".

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