La de ayer no fue una noche más en la vida televisiva de Marcelo Tinelli (57) y del Bailando por un Sueño. Es que la laringitis que atacó al conductor en medio del programa lo obligó a dejar su lugar por primera vez en su carrera, lo que generó preocupación entre todos los que estaban presentes y, claro está, entre los millones que seguían el ciclo desde sus casas.

Sin embargo, según adelantó Ángel de Brito (40) a través de su cuenta de Twitter, la presencia del ex vicepresidente de San Lorenzo el próximo lunes no corre peligro alguno.

"El diagnóstico de Marcelo es Laringitis aguda y edema de glotis. El lunes hará el programa normalmente", aseguró el conductor de Los Ángeles de la Mañana.

Vale recordar que todo comenzó después de que Chechu Bonelli (32) hiciera su presentación en el certamen. "Va a hablar Hoppe, por favor. Alguien que hable porque me está costando. El dolor de garganta es tremendo, me está matando. Alguien que me venga a ayudar. Tengo cerrada la garganta. No puedo hablar, me cuesta. Me arde y se me cerró la garganta muy fuerte", expresó el ex vicepresidente de San Lorenzo, ante el desconcierto de productores, jurado y el público presente en el piso.

Luego de algunos instantes de dudas, finalmente fue Moria Casán (70) la que se acercó a suplantarlo en la conducción. Según averiguó Teleshow, quien fuera candidato a presidente de la AFA se dirigió a su camarín con el Dr. Labonia, quien según contó después le suministró una inyección de corticoides para desinflamar las cuerdas vocales. Además, Marcelo tomó un té con miel.

El propio médico le confió a este medio que el problema fue consecuencia de una laringitis y que había estado con dolor de garganta durante todo el día de ayer.

Aproximadamente una hora más tarde, y luego que pasara la pareja de Rocío Guirao Díaz (32) y su marido, Nicolás Paladini (37), Tinelli regresó al piso cuando le estaban dando la devolución a Christian Sancho (42).

"Perdón a todos, me estaba quedando sin voz y se me cerraba la garganta. Gracias al Dr. Labonia, gracias Moria, necesitaba que venga alguien a salvarme, no era una joda", confesó, con la poca voz que le quedaba.

"Acá estamos, recuperados ya. Yo no puedo levantar mucho la voz, pero bueno, me van a bancar. Gracias por bancarme, gracias en serio Moria, porque la verdad nunca me pasó una cosa igual. La sensación de que se me cerraba la garganta era una cosa muy fea, y si elevaba la voz me caía. Dije 'me ahogo en cámara', fue una cosa tremenda. Gracias a ustedes por bancarme, a todos, estoy mal de la voz, pero bueno, esperemos estar mejor para el lunes", fue su despedida a la hora de cerrar un programa que seguramente nunca olvidará.

Claro que, de no mediar ningún imprevisto, ese "esperemos estar mejor para el lunes" con el que se despidió cuando ya era sábado en la Argentina, parece haberle dado forma en el transcurso del día de hoy a una confirmación de que en poco más de 48 horas el "Buenas noches América" con el que Marcelo arranca cada noche el programa volverá a escucharse como siempre de boca del propio conductor.

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