El tráiler de “Golem: la leyenda”


En pleno siglo XVII una comunidad judía de Lituania es devastada por una plaga y luego por unos malignos invasores. Para defender a su pueblo, Hanna (Hani Furstenberg) usará los poderes de la Kabbalah para crear una criatura que los defienda. El lazo entre Hanna y su creación será tan estrecho que ella será incapaz de ver lo peligrosa que es esa extraña criatura.

Dirigido por el dúo de cineastas formado por los hermanos Doron y Yoav Paz, Golem: la leyenda no es la primera versión fílmica de esta historia. En 1920, en pleno expresionismo alemán Paul Wegener realizó una versión extraordinaria, que pese a ser muda y en blanco y negro aún hoy sigue resultando aterradora e inquietante como otras tantas películas del mismo período (Nosferatu o El gabinete del Doctor Caligari, por mencionar algunas).

Esta recreación presenta a una criatura con cuerpo de niño, una imagen de inocencia, casi “angelical” que esconde en su interior un alma diabólica y sanguinaria. Si bien se trata de un filme clase B, la puesta en escena y la recreación de época resultan muy efectivas. La dirección de arte y el diseño de vestuario la emparentan con las míticas producciones inglesas de la Hammer Films, algo muy atractivo para los amantes del horror más clásico. A su vez el elenco es muy sólido, sobre todo la actriz Hani Furstenberg quien logra hacer creíble la relación maternal con el monstruo que ha salido del barro.

Este argumento pariente lejano de Frankenstein, juega al igual que en la novela de Mary Shelley con los hombres que intentan emular a Dios, con los misterios acerca de la vida y la muerte, y también con las distintas fases del duelo.

Tras tantas adaptaciones de monstruos tradicionales, esta versión fílmica de una criatura casi olvidada resulta una bocanada de aire fresco. Sin abusar del gore, ni de los sobresaltos gratuitos, Golem: la leyenda es una digna película de horror y suspenso, un terrorífico y oscuro cuento de hadas, una pesadilla freudiana que incomoda y cautiva.

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