27 de junio de 1976. Un avión de Air France con 248 pasajeros, la mayoría israelíes, es secuestrado por terroristas y simpatizantes de la causa palestina, tomando rumbo a Entebbe, en Uganda. Los extremistas mantuvieron durante siete días a los rehenes en un sector inutilizado del aeropuerto, hasta que Israel aprobó una peligrosa misión de rescate, que posteriormente fue calificada como la misión mejor ejecutada de la historia.

El director Jose Padilha, responsable de películas como Tropa de Élite o la nueva versión de RoboCop, recrea con precisión y ritmo un hecho histórico en los convulsionados años setenta. El realizador nos introduce en la intimidad del grupo terrorista haciendo base en dos personajes: Wilfried Böse (Daniel Brühl) y Brigitte Kuhlmann (Rosamund Pike), alemanes de una organización de izquierda armada. Y tiene como premisa la planificación del rescate por parte de los israelíes con las discusiones y dudas de Shimon Peres (Eddie Marsan) y Yitzhak Rabin (Lior Ashkenazi).

De esta forma, la narración navega entre "los dos bandos" intentando no caer en el maniqueísmo (con la peligrosa consecuencia de justificar por momentos las razones de los terroristas y presentarlos como idealistas incomprendidos).

Hay también un relato paralelo que sigue a la novia de uno de los soldados involucrados en la misión, una historia que sirve para descomprimir y a la vez cargar de tintes dramáticos el inteligente guión.

Desde la puesta, Padilha elige acertadamente un estilo documental, con cámara en mano, seguimiento de personajes y un montaje vertiginoso, fusionado con algunas escenas de danza (que en un osado y anticlimático recurso) funciona como alegoría del momento que se intenta recrear.

El filme funciona como un thriller con toques de acción, momentos de tensión realmente logrados, sin la crudeza de otros trabajos del brasileño, con precisión, calidad artística, políticamente incorrecta, pero con mucha humanidad.

Mi calificación: 8 puntos

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