Su amor por los aviones empezó cuando se subió por primera vez a uno "de pibe". Su padre trabajó durante 32 años en Aerolíneas Argentinas. Cuando se recibió de piloto en 2013, su madre le regaló un handy. Y con sus ahorros como empresario metalúrgico compró su propia aeronave, una avioneta PA-28 Piper Arrow, que guardaba en un hangar de General Rodríguez y usaba una vez al mes para pasear. El sábado pasado, su hija de 12 años viajaba con sus compañeros de colegio rumbo a Bariloche. Sin embargo, la lluvia torrencial obligó a cancelar el viaje hasta el domingo. A las 11 de la mañana de ese día, entonces, cuando el vuelo AR 1694 estaba por despegar, Fabián Roberto Penin se paró frente a una de las rejas del aeroparque metropolitano Jorge Newbery. Mientras su esposa esperaba en su auto, activó su handy –el que le había regalado su madre-, y afirmó: "Quilmes Torul confirmado y buen vuelo".

Por culpa de eso, ahora está detenido acusado de haber puesto en peligro la seguridad aérea. En su indagatoria, a la que accedió Infobae, reveló que el copiloto le hizo "un guiño, saludándolo", y por eso sintió que tenía el aval de lo que había hecho. Apenas pronunció esas palabras, se quedó mirando la salida de los aviones. Pero tres móviles de la Policía de Seguridad Aeroportuaria llegaron a arrestarlo, delante de su esposa, cuando intentó buscar refugio dentro del auto. Fue liberado por unas horas, pero el martes pasado volvió a la cárcel y, por ahora, seguirá detenido.

El juez Sebastián Ramos escuchó su declaración en la que aseguró que se trató de una "torpeza" de su parte y prometió que no lo volverá a repetir "bajo ninguna circunstancia". Culpó a la "emoción" por el viaje de su hija, por primera vez sola, y a su fanatismo por los aviones. El juez rechazó el pedido de excarcelación y le ordenó pericias psiquiátricas. El jueves festejó su cumpleaños 55, pero esta vez fue tras las rejas.

La acusación en su contra

(Getty)
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Penin vive en Lomas de Zamora, con su esposa y sus dos hijos, un varón de 17 años y su hija de 12, y es dueño de un local de metalúrgica. Esta semana quedó preso por haber puesto en peligro la seguridad de aeronave del vuelo AR 1694 de la empresa Aerolíneas Argentinas con destino a la ciudad de Bariloche el 11 de noviembre en el Aeroparque Jorge Newbery. "Se puso en peligro la integridad física de las personas que iban a bordo de la nave generándose de este modo un peligro concreto para ellos y el resto de la tripulación, como así también la posibilidad cierta de producir un desastre aéreo a raíz del accionar desplegado", se le informó en la indagatoria. Como consecuencia de esta interferencia, las autoridades del aeroparque Jorge Newbery "debieron detener el funcionamiento operativo del aeropuerto impidiendo el tránsito de aviación civil y comercial por el lapso de 30 minutos".

Para los acusadores, Penin, ubicado en un lugar lindante a la reja perimetral de la altura de la cabecera norte del aeroparque, usó "un aparato de radiocomunicaciones Handy color negro" e intentó "modificar la ruta de salida del vuelo, estableciendo una comunicación con la tripulación al mando de la aeronave de referencia, a quien le manifestó: 'Argentina 1694 autorizado salida Quilmes Torul comuníquese con Baires, que tenga buen vuelo…". Personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria logró apresarlo. "Estaba boludeando", le escucharon decir los policías. El martes pasado, se hicieron allanamientos en su casa, en su empresa y hasta en el aerocountry club ubicado en la Ruta 6, de General Rodríguez, en donde se secuestró su Piper Arrow.

Las explicaciones del piloto detenido

Penin admitió que aquel domingo a la mañana esperó a la altura de la cabecera Norte 13, con el handy encendido y escuchando las comunicaciones de entradas y salidas, a la espera del momento en que apareciera el avión que "llevaba a mi hija en su viaje de estudios a la ciudad de Bariloche". "En ese momento, en cierto modo en un acto de torpeza de mi parte por la emoción de mi hija que se iba por primera vez sola, sumado al fanatismo aeronáutico por el cual ejerzo como hobby, decido generar una comunicación de saludo en el momento que observo que el copiloto me hace un guiño de saludo dándome una aprobación, levantando la mano", afirmó, según la declaración a la que accedió Infobae.

Según explicó, ahí "hago la comunicación manifestando 'Quilmes Torul confirmado y buen vuelo'". El piloto detenido afirmó que "fue muy rápido", que el avión inició "el trayecto hacia su despegue", sin parar "en ningún momento" y que logró despegar. Así buscó explicar que su accionar no tuvo consecuencias graves. "Reitero que antes de que despegara el avión había finalizado mi comunicación", aseguró.

El juez en persona le tomó declaración el miércoles. Le preguntó si conocía a alguno de los pilotos que iban en la nave y el acusado respondió que no. Admitió que tampoco recibió ninguna respuesta desde el avión ("nadie se dirigió a mí").

El juez avanzó en sus vínculos con el mundo de la aviación. El detenido explicó que desde hace siete años tiene licencia de piloto y que es dueño de una avioneta desde 2003. Le costó USD 52 mil, la trajo en piezas desde Estados Unidos, por barco. Aseguró que la usa, explicó, "a modo recreativo, nunca para trabajar". El handy con el que intervino las comunicaciones, confió, se lo regaló su madre cuando se recibió piloto. "Mi pasión por la aviación fue desde el momento que subí al primer avión desde pibe –dijo-. Mi padre fue empleado de la empresa Aerolíneas Argentina durante 32 años como despachante de aeronaves".

"Nunca tuve la intención de poner en riesgo la aeronave y las personas a bordo, mi hija iba a bordo de aquel avión –insistió-. Una vez que el avión despegó, crucé la calle, guardé el aparato (handy), me quedé unos minutos más mirando los aviones despegar en la vereda. Vi un despliegue de tres móviles, me asusté y por eso crucé la calle y ahí me detuvieron ya dentro de mi auto". Y añadió: "Fue un acto de torpeza mío y no lo volvería a repetir bajo ninguna circunstancia".

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