El 22 de febrero pasado, la tranquilidad de la pequeña localidad neuquina de Las Ovejas se quebró cuando, en plena vía pública, un hombre asesinó brutalmente a su ex mujer y a la hija de ella, menor de edad.

Lorenzo Muñoz (41), el asesino, tenía una restricción de acercamiento por una denuncia de abuso sexual de la menor, además de un abultado historial de violencia y abusos tanto con una ex mujer con quien comparte dos hijos como con numerosas mujeres en su ciudad y en varios colegios de la provincia, donde trabajaba como auxiliar de servicio.

Carina Apablaza (31) y Valentina López Apablaza (11), las víctimas, se habían mudado hacía poco de Cutral Co a Las Ovejas, donde Carina había conocido en una fiesta del pueblo en 2016 a Muñoz, con quien mantuvo una breve relación.

El 3 de noviembre del año pasado, y a raíz de que Carina denunció que su ex pareja había abusado de su hija, el hombre fue imputado por abuso sexual simple y se le dispuso una orden de restricción de acercamiento que violaba recurrentemente.

Valentina López y Carina Apablaza, las víctimas
Valentina López y Carina Apablaza, las víctimas

Según algunos allegados de las víctimas, ambas estaban siendo hostigadas desde hacía varios días por el hombre, que había sido notificado de una audiencia para solicitar su prisión preventiva y las abordó en la calle para matarlas. Primero le aplicó veinte puñaladas a Valentina y, cuando su madre se interpuso, seis a su ex pareja.

Después del crimen, que quedó registrado en un video filmado por la única testigo, se dio a la fuga por los bosques de la zona. Las autoridades desplegaron entonces un importante operativo para tratar de detenerlo pero, a 19 días del crimen, todavía se desconoce su paradero y el malestar entre los familiares de las víctimas, que sospechan que hay funcionarios encubriéndolo, es cada vez mayor. 

La Policía busca a Muñoz en los poblados de Varvarco, Barracas y Plottier, donde el prófugo tiene familiares directos. Se enviaron en un principio alertas a la Policía de Investigación de Chile, Gendarmería Nacional y a las fuerzas de seguridad de Río Negro y Mendoza, aunque el fiscal general, José Gerez, descartó que el acusado haya cruzado la frontera.

Tanto por tierra como por aire se desplegaron una importante cantidad de recursos para dar con el hombre que, nacido y criado en el lugar, cuenta con un gran conocimiento del terreno y tuvo entre dos y tres horas de ventaja para huir, según indicaron las fuentes policiales.

En el rastrillaje participan alrededor de 80 efectivos policiales con dos perros entrenados, 24 motos, varios vehículos, caballos, un avión y un helicóptero, más el apoyo de Gendarmería Nacional. Sin embargo, ante la dificultad para encontrarlo habiendo pasado ya más de dos semanas del crimen, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación y la Fiscalía General de Neuquén se ofrece una recompensa de $1.350.000 para aquellos que aporten datos útiles sobre el paradero del presunto asesino. Aun así, Lorenzo Muñoz no aparece.

Lorenzo Muñoz, prófugo hace más de dos semanas
Lorenzo Muñoz, prófugo hace más de dos semanas

Cada vez es más evidente para los investigadores que Muñoz recibió apoyo de su círculo íntimo luego de cometer los crímenes. Creen que le prestaron ropa, lugares para asearse, comer y dormir, y hasta lo trasladaron en vehículos. Todo mientras se desplegaba un enorme operativo de búsqueda.

En la primera semana de búsqueda fue detenido Onofre Merino, cuñado del acusado, a quien le fue dictada una prisión preventiva de 90 días, luego reducida a 20 por "excesiva". Hay fuertes indicios de que el hombre ayudó a Muñoz a escapar en su camioneta.

Días después cayó Luis Enrique Fuentes, también novio de una hermana de Muñoz, acusado de haber ayudarlo a burlar la persecución policial y obstaculizar la investigación del doble femicidio. Los perros que participan del operativo marcaron rastros del prófugo en el auto del hombre, y luego, en un allanamiento en su vivienda, se encontraron elementos como un colchón, una frazada, una toalla, una venda con sangre (la policía intuye que está herido), y hasta una bolsa con ropa del acusado.

(Gentileza Río Negro)
(Gentileza Río Negro)

Por otro lado, encontraron una mochila con varias prendas de varón, un cepillo de dientes, una toalla, un jabón y hasta un pedazo de torta. Lo que se sospecha es que la dejó escondida el fugitivo Muñoz y que pensaba regresar más tarde para cambiarse de ropa, higienizarse y comer. También se intuye que minutos después de cometer el doble femicidio pasó por el templo evangélico al que concurría porque allí se halló un cuchillo con rastros de sangre que está siendo examinado.

El viernes pasado, un hallazgo ayudó a la policía a confirmar que efectivamente el acusado recibe instrucciones de cómplices. En uno de los operativos de rastrillaje el perro Alcón, de la policía de Río Negro, marcó una piedra que a simple vista no contenía nada sospechoso. Como el perro insistía con sus ladridos, los efectivos levantaron la piedra y encontraron debajo un mensaje escrito en un papel: "Quedate en chenque. Los huevones cortaron todo. No vayas a lo de tu hermana".

“Quedate en chenque. Los huevones cortaron todo. No vayas a lo de tu hermana”: el mensaje para el femicida
“Quedate en chenque. Los huevones cortaron todo. No vayas a lo de tu hermana”: el mensaje para el femicida

El chenque, como se le llama a uno de los refugios que utilizan los veranadores durante el arreo de sus chivos, fue el lugar donde se halló una bolsa de dormir hace unos días. Así descubrieron el precario sistema de comunicación entre el prófugo y sus ayudantes, que le marcaron todo este tiempo el camino para esquivar a las fuerzas. 

Según el fiscal general hay tres elementos principales que complican la búsqueda. "El primero es la geografía. Es muy extensa y difícil de rastrillar, con riscos, valles, montes, quebradas. No es un terreno plano", explicó. El segundo es que Muñoz es gran conocedor del terreno y cuenta en la zona con una numerosa familia de 19 hermanos, además de primos y cuñados.

De ahí el tercer elemento que complejiza la búsqueda, según Gerez, que es el hermetismo de los vecinos que no estarían dispuestos a enemistarse con una familia tan grande y no se acercan a aportar datos.

Sin embargo, los investigadores creen estar cerca. Según sospechan, Muñoz no solo no cruzó la frontera con Chile (creen que se mueve únicamente a pie), sino que además se encuentra entre Las Ovejas y Varvarco y, sin la ayuda de sus cuñados, carece ahora de apoyo logístico.

La inminente llegada de 40 policías y vehículos para incrementar los rastrillajes, esperan, debería agotar las posibilidades del prófugo y debería bastar para cercarlo y cerrarle toda posibilidad de escape.

La familia de las víctimas, sin embargo, no encuentra consuelo y no comprenden que aún siga sin aparecer. "Los operativos y rastrillajes para dar con Muñoz están llegando tarde", dijo Gisella Moreira, abogada querellante de Miguel Apablaza, el hermano de Carina, al diario Río Negro. "Muñoz actuó en la más completa impunidad, y de esta impunidad tiene que hacerse responsable el Estado", sentenció.

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