Luis Novaresio habló sobre la muerte de Marcelo Zlotogwiazda


La muerte de Marcelo Zlotogwiazda provocó una fuerte tristeza y conmoción en toda la comunidad periodística. Luis Novaresio se refirió al tema en su programa de radio La Red y no pudo contener las lágrimas al recordar un reportaje realizado recientemente durante el cual le preguntó por la muerte. A continuación, la transcripción del mensaje completo de Novaresio:

Me tiene absolutamente angustiado. Yo no soy amigo íntimo de Marcelo. Mirá, me vuelve a pasar lo mismo que con Tomás Bulat, no puedo usar el tiempo pasado, cuando se murió Tomás, yo me negué a decir “Tomás era...”. Me pasa algo muy parecido con Marcelo.

Yo no soy amigo de Marcelo Zlotogwiazda. No formo parte de un grupo privilegiado de oro del periodismo argentino. ¿Se acuerdan la época de Lanata, Tenembaum, Maxi Montenegro... Reynaldo Sietecase? Perdón que me los olvido, eh. ¡Manguel! Estaban todos allí. Yo estaba trabajando todavía en Rosario y era como una envidia ver ese grupo genial que armó Página 12. ¡Genial! Y después lo empecé a conocer trabajando. Zloto venía a Debo decir, yo sé que es un pelotazo en contra venir un domingo a las 10 de la noche, salir de tu casa, venir a un programa... Él venía siempre. Me decía: “Vengo porque me siento cómodo”. La última vez que vino fue hace un mes más o menos. Estaba Carlitos Burgueño y fue genial, nos pegamos un abrazo fenomenal...

Y hace como, qué sé yo, ¿cuánto que lo hicimos Luciana en el mano a mano? Tres, cuatro semanas, más o menos. Yo voy a contar algo que no sé si está bien que lo cuente, porque... porque bueno, pero sé que no se va a enojar Tenembaum.

Tenembaum me venía llamando y me decía: “Hagamos un...”. Vieron que yo hago el mano a mano en A24 que es solo de una persona con otra persona. Y él me decía hagamos un programa con Zloto y conmigo porque va a empezar un ciclo de quimio y yo no sé si lo va a resistir. Si lo resiste, nos vamos todos a festejar. Y si no lo resiste, es algo que yo quiero que esté.

Entonces, lo hicimos. Con Tenembaum, Zloto, y... ahí en LNE. Fue tremenda la entrevista. Porque la verdad que hablamos de política. Me encantó verlos, no coincidir, ¡como siempre! Y argumentar. Fue un privilegio para mí escuchar. Yo siempre digo lo mismo. Las mejores entrevistas son las que te permiten quedarte callado. En donde vos hacés casi como hacen los psicoanalistas: empujar un momento de la conversación. Yo siento que eso es la entrevista: es un acto de escucha en donde vos a lo sumo escuchás, interpelás... Pero las mejores entrevistas son las que el entrevistador está más callado. Yo estuve muy callado porque era una delicia escucharlos a ellos dos. Tenembaum dijo algo que me parecía muy interesante. Zloto tenía 61. Y Tenembaum creo que tiene un poquito más que yo. Y él dijo: “Yo cuando empecé a trabajar en Página 12, Zloto era un prócer; Trabajar con él era... viste, un tipo fenomenal”.

Y dijeron algo que me sorprendió mucho. Zloto dijo: “Tenembaum tiene...Yo aprendí algo de Tenembaum que es la sensibilidad, poner la sensibilidad como herramienta de trabajo”.

Y Ernesto dijo: “Yo aprendí de Zloto la consecuencia y la rigurosidad”. Zloto era un tipo consecuente con lo que pensaba y riguroso con lo que decía.

Y yo te confieso que a mí durante mucho tiempo Zloto me parecía un cabrón, un jodido en el trabajo.

No hay persona más encantadora y dulce que conocí en los medios en los últimos tiempos. Empezamos a coincidir en el gimnasio. Él iba al Megatlon de Núñez. Corría, corrió hasta hace muy poquito.

Y yo sentí que se había trabado como un vínculo.

Después de esa entrevista, en la que yo le pregunté...

Yo siempre pregunto en la entrevista: ¿Nos morimos y qué pasa?

Durante 40 minutos me daba vuelta... Porque él me dijo antes de empezar la nota: “¿Me vas a preguntar, no?”. No me dijo ni qué. Pero yo sabía que me estaba preguntando por la muerte.

Y a mí me daba vuelta y yo digo: "¿Yo se lo pregunto, no se lo pregunto?". Y como se lo pregunto a todos, se lo pregunté.

Y fue el momento más difícil de la entrevista porque los tres nos quedamos callados, no podíamos hablar de las lágrimas que teníamos en los ojos.

Y ayer me volví a emocionar...

Insisto, no era amigo mío íntimo ni mucho menos, pero ayer sentí que era injusto que se muriera. Que está mal. Viste cuando... En este trabajo yo tengo muchas dudas. Muchas dudas. Todo el tiempo, cuando voy a hacer un comentario, si digo esto...

Y hay pocas veces en la vida que no tengo dudas de lo que estoy diciendo y hoy es una.

Está mal que se haya muerto.

Perdón, no puedo hablar más.


El fragmento del reportaje al que se refirió Novaresio:


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