Gervasio Díaz Castelli es un psicólogo mediático conocido como "el psicólogo de la tele". El año pasado, de hecho, posó junto a su familia para la revista Gente. Rocío Gancedo había tenido un paso fugaz por los medios luego de su participación en una edición de Gran Hermano. La semana pasada, el mismo día en que ella se suicidó, el profesional salió en las fotos que difundieron los medios. Estaba en la puerta del edificio del que ella se había arrojado. Ayer, sin embargo, el ex acompañante terapéutico de Rocío Gancedo, denunció a Díaz Castelli por "posible negligencia profesional". Señaló que "en el ejercicio imprudente de su profesión, habría contribuido e incidido en el desenlace fatal". Y se ofreció a detallar "anomalías" de la relación entre ambos confesadas por ella.

Lo que siguió a la denuncia fue la difusión de un audio en el que él le dice: "Suponé que el día de mañana yo vivo con vos, ¿sabés lo que haría? Te despierto a la mañana, te ato a la cama. Te hago durante tres horas el amor. Sexo trash. Después de eso, ducha caliente. Descargada, te siento en una silla adelante mío y empiezo a ver si vos podés tomar algo del otro. Descargada física y psíquicamente, sin que entiendas que el otro te quiere atacar. Tomo algo del otro, tomo algo, entiendo por qué me explica, porque cuando uno está un poco chiflado se olvida de la idea de empatía, de lo que genera en el otro. Descargadita yo te siento y te empiezo a domar. Esto es así, Rocío. Tenés que tener miramiento por la realidad, tenés que medir el impacto de tu conducta y tu actitud sobre el otro. Es todo un trabajo que vos tenés que hacer, que te cuesta muchísimo. Y bueno, si no, lo haré como amigo. Chau. No te banco más".

El psicólogo y su familia, en una producción de la revista Gente
El psicólogo y su familia, en una producción de la revista Gente

Ante el llamado del programa Intrusos, el psicólogo se defendió: dijo que él no era su psicólogo sino su amigo y que solo le había hecho la entrevista de admisión y la había derivado a otro profesional porque tenía muchos pacientes. ¿Qué tan grave es si era su psicólogo? ¿Y si solo le había hecho la entrevista inicial pero no la había tratado? Osvaldo Devries, coordinador del Tribunal de Ética y Disciplina de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, explicó a Infobae las posibles consecuencias para el profesional.

—Si era su psicólogo, ¿es grave?
—Si era su paciente, la responsabilidad es gravísima, es para sacarle la matrícula. Estoy seguro de que si lo analizamos en un tribunal de disciplina, tomaríamos una decisión muy drástica por unanimidad.

—¿Por qué?
—Eso es lo que se llama "abuso de la transferencia". Todo paciente, más frecuentemente una mujer, puede sentir una sensación de enamoramiento con su psicólogo. Lo que tiene que hacer el psicólogo es analizar qué le pasa y, en todo caso, dejar en claro que eso no es correspondido y derivar al paciente. Eso es lo que tiene que hacer un colega serio, éticamente hablando. Insisto, si era paciente de él, es una barbaridad imperdonable. ¿Cómo le va a decir lo que le haría en esos términos perversos? Si fuera así, yo no le derivaría un paciente nunca más en la vida.

—¿Y si no era su paciente?
—Igual queda muy mal parado como psicólogo por tener esas conductas. Son palabras de corte perverso y no es bueno que las tenga un profesional de la salud.

Osvaldo Devries
Osvaldo Devries

—Él dijo que solo le hizo una entrevista de admisión.
—Uno hace una entrevista de admisión como profesional, es como un médico clínico que te deriva a otro médico, te está atendiendo. Si él le hizo la entrevista de admisión, tiene una responsabilidad casi como si hubiera sido después su paciente, porque el vínculo original desde ella es como paciente y de él como psicólogo. Que no haya tenido, después, responsabilidad directa sobre su tratamiento, no quiere decir que no tenga responsabilidad en su ejercicio profesional como para decir semejante barbaridad.

—¿Agrava la situación que ella haya estado en una situación de vulnerabilidad?
—Si ella ya tenía una depresión activa o incipiente, que es lo más probable porque estaba en la instancia previa a un suicidio, por supuesto. Si él, mínimamente, tenía idea de que ella tenía un cuadro depresivo, es mucho más grave. No solo es grave haber pasado esa barrera sino el contenido de lo que le dijo a una paciente con rasgos depresivos.

—Él dijo que fue "un juego de fantasía" entre adultos.
—La definición del "abuso de transferencia" es clara. Es aprovechar la condición de la paciente, que lo admira y entra en esta suerte de enamoramiento, para obtener un beneficio sexual.

—En el audio le habla de "descargarla" para que se calme.
—Eso no solo es terrible desde el punto de vista terapéutico sino que es muy machista, denigrante. La actitud de un hombre que le va a hacer el favor de descargarla, la pone en un lugar animalesco. Es antiprofesional decir que el sexo y el deporte le van a calmar la ansiedad. Eso no es Freud ni Lacan, sino una mirada sumamente machista.

—¿Y si la relación posterior fue de amigos? Él dijo que la ayudó, que la mandó al Hospital Rivadavia y al Fernández.
—Es que uno, como amigo, no manda así nomás a alguien a un hospital. Se supone que uno está utilizando sus vínculos y su conocimiento como profesional.

—¿Qué consecuencias puede tener un caso así en un tribunal de ética?
—En nuestro tribunal de ética podemos juzgar la conducta del terapeuta siempre y cuando sea socio. Si no lo fuera, seguramente podríamos elevar el caso al Ministerio de Salud, que es quien regula las matrículas, para que tome las medidas pertinentes. De encontrarlo responsable, podrían sacarle la matrícula.