Las caries y otros problemas bucales producen un proceso inflamatorio a nivel general y puede predisponer a las lesiones musculares (Shutterstock)
Las caries y otros problemas bucales producen un proceso inflamatorio a nivel general y puede predisponer a las lesiones musculares (Shutterstock)

Llevan una dieta saludable. Están en perfecto estado físico. Descansan las horas recomendadas. Sin embargo, el cuidado de la salud bucodental puede ser el punto débil de quienes practican deporte y convertirse en el desencadenante de molestias y lesiones.

Es que, por extraño que parezca, una buena salud dental evita los problemas musculares y/o articulares que puedan padecer los deportistas profesionales o amateurs.

Suele decirse que hay personas más propensas que otras a tener caries, y en el caso de los deportistas, una alimentación rica en azúcares y carbohidratos, sumado a la ingesta de bebidas isotónicas podrían predisponerlos a éste y otros problemas dentales, que a su vez desencadenen en lesiones musculares.

“La salud dental influye en el rendimiento deportivo desde varios puntos de vista; el más importante son las infecciones, fundamentalmente las infecciones en las encías, que muchas veces pueden hacer que pasen gérmenes al torrente sanguíneo y -sin llegar a generar una infección terrible- afectar los músculos, algunos tendones e incluso articulaciones”. Roberto Peidro es el director del Instituto de Ciencias del Deporte de Universidad Favaloro y consultado por Infobae destacó que “si la boca no está en buen estado de salud, la respuesta a un alto rendimiento o a una exigencia importante puede generar alteraciones a nivel muscular; y hay estudios que relacionaron las infecciones en las encías con los desgarros musculares”.

Para el especialista, "otro punto que no suele ser muy tenido en cuenta son las malas digestiones cuando faltan piezas dentarias, o cuando están en forma que no permiten una masticación adecuada”, consideró Peidro, quien refirió que “en los deportistas, si los alimentos que van al estómago no están bien masticados pueden hacer que la digestión sea más lenta (por ejemplo, las proteínas de la carne mal digeridas retardan la digestión) y eso no es bueno para el rendimiento deportivo”.

“La otra cosa que a veces se asocia a problemas de estrés, y en un deportista puede llegar a ser frecuente es el bruxismo -continuó explicando el especialista-. Eso produce muchas veces dolores en los dientes, y contracturas en los músculos de la cara, cuello y cervicales. Esto en realidad no lo produce el bruxismo si no qe es un conjunto de síntomas que pueden asociarse”.

Y finalizó: “Por supuesto que todo esto puede prevenirse con una consulta periódica con el odontólogo, que detectará a tiempo caries o cualquier otra anomalía y en caso de tener bruxismo existen las placas de silicona para disminuir la presión ejercida durante el sueño”.

Los deportistas deben realizar una consulta al odontólogo cada seis meses para evitar la presencia de caries, gingivitis o enfermedad periodontal (Shutterstock)
Los deportistas deben realizar una consulta al odontólogo cada seis meses para evitar la presencia de caries, gingivitis o enfermedad periodontal (Shutterstock)

Florencia Soria es odontolóloga (MN 29444) y señaló que “hay una revisión muy interesante de la University College London que dice que el 32% de los atletas informaron un impacto relacionado con la salud oral en el rendimiento deportivo, que va desde la dificultad para participar en el entrenamiento y competencias normales hasta que el rendimiento se vea afectado”.

Los deportistas tienen mayor probabilidades de desarrollar caries o erosiones dentales por las dietas altas en azúcares y las bebidas deportivas; además, si son deportes de contacto también tienen posibilidad de fracturas dentales”, sostuvo la especialista, para quien “una salud bucodental pobre puede perjudicar negativamente la calidad de vida en general y provocar una respuesta inflamatoria sistémica crónica y esa es la causa por la que la salud bucal puede afectar el rendimiento deportivo”.

En la misma línea se manifestó el médico deportólogo y cardiólogo Norberto Debbag (MN 51320), según quien “las caries y otros problemas bucales producen un proceso inflamatorio a nivel general, debido a que las bacterias presentes en estos cuadros afectan diferentes órganos o sistemas”. “A nivel muscular, las bacterias alteran el tono produciendo contracturas y si eso se sostiene en el tiempo puede llegar a producir desgarros -explicó Debbag-. Y si pasan a la sangre y la persona tiene una mínima afección cardiaca o pulmonar puede causar problemas cardíacos”.

Para el especialista, “cuando toda persona ingresa a un plantel de fútbol o comienza a practicar un deporte, ya desde las divisiones inferiores deben pedirle el apto médico y un apto bucal porque a partir de ahí hay que enseñarle una buena higiene bucal y cuidado de su boca”.

Debbag mencionó una revisión de 34 artículos realizada en 2015 que concluyó que entre el 15 y el 75% de los deportistas tienen caries y muchos reconocían que no le daban mucha importancia a la salud bucal.

Una alimentación rica en azúcares y carbohidratos, sumado a la ingesta de bebidas isotónicas predisponen a quienes practican deporte a desarrollar caries (Shutterstock)
Una alimentación rica en azúcares y carbohidratos, sumado a la ingesta de bebidas isotónicas predisponen a quienes practican deporte a desarrollar caries (Shutterstock)

Además, el aumento de la frecuencia cardíaca propia de la práctica deportiva implica un mayor consumo de oxígeno, por lo que la respiración tiende a acelerarse. Este acto provoca la disminución de saliva y la sequedad de la boca que favorecen la aparición de afecciones bucodentales, o que el esmalte dental se pueda ver dañado.

Los deportistas también experimentan un mayor número de extracción de piezas dentales y de colocación de implantes, concretamente entre un 2,5 y un 4% más que el resto de la población. La principal causa se encuentra en los deportes de contacto, en los que es común dañar o perder piezas dentales, lo que puede ocasionar heridas abiertas en la encía o en tejidos blandos que estén en contacto en el momento del impacto.

Soria recomendó que estas personas “realicen una consulta cada seis meses para realizar mantenimiento y evitar la presencia de caries, gingivitis o enfermedad periodontal”. Además, aconsejó “cepillado a conciencia dos veces por día y el uso de protectores bucales deportivos de silicona en caso de realizar deportes de contacto”.

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