Una rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) deja a un jugador nueve meses fuera del campo de juego (Shutterstock)
Una rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) deja a un jugador nueve meses fuera del campo de juego (Shutterstock)

No es de las lesiones más complejas que un deportista puede sufrir, pero es una de las más temidas por los jugadores de fútbol. Una rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) deja a un jugador nueve meses fuera del campo de juego y, según estadísticas, el 30% no vuelve en el mismo nivel que antes de la lesión.

Sólo en la Primera División del fútbol local, ya son 39 los futbolistas que sufrieron la rotura del LCA desde que comenzó la Superliga 2017/18: en promedio, uno cada 19 días tuvo esa lesión. Y la “epidemia” no es propia del fútbol argentino: en España, durante la temporada pasada de La Liga, hubo 15 casos de rotura del LCA.

La rodilla es una de las articulaciones más grandes que tiene el cuerpo y está compuesta por músculos, tendones y otros ligamentos. Existen dos tipos de ligamentos: el ligamento cruzado anterior (LCA) que conecta la región posteroexterna y la región anteroexterna de la tibia; y el ligamento cruzado posterior (LCP), que va de la cara medial y posterior del fémur hasta la región de la tibia cruzando por detrás del ligamento cruzado anterior, siendo un ligamento mucho más fuerte que tiende a lesionarse mucho menos.

Diego González es uno de los cinco jugadores de Racing que sufrió la lesión en el último tiempo (Foto Baires)
Diego González es uno de los cinco jugadores de Racing que sufrió la lesión en el último tiempo (Foto Baires)

La rotura de ligamento cruzado anterior es una lesión por lo general deportiva y que se origina por una mala mecanización y rotación de la rodilla. Es una de las más comunes en los jugadores de fútbol por el movimiento brusco que suele ocurrir con la flexión de la rodilla, pero también puede ser la causante de sobrepeso, debilidad muscular, fatiga o sobreentrenamiento.

Omar Lencina es médico traumatólogo (MN 60159) y ex presidente de la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte y consultado por Infobae sobre este fenómeno consideró que “ningún equipo invierte en prevención”. “Para mí el problema es que los jugadores no paran y ningún equipo del fútbol argentino tiene tiempo para darle los jugadores al médico para hacer un programa de prevención”, sostuvo.

El LCA se encarga de darle estabilidad a la articulación para que la tibia no se desplace delante del fémur; el posterior mantiene la rodilla estable sin permitir que la tibia se desplace hacia atrás con respecto al fémur.

Las mujeres futbolistas tienen siete a una más chances de romperse el ligamento cruzado (Shutterstock)
Las mujeres futbolistas tienen siete a una más chances de romperse el ligamento cruzado (Shutterstock)

- ¿Cómo se producen estas roturas de ligamentos?

- Se producen por distintos mecanismos, el 80% de las veces sin que exista el contacto con otro jugador, siendo el más común un giro brusco acompañado de una flexión de la rodilla. Ese movimiento incoordinado puede ocurrir simplemente porque el pie se traba en el piso, pero también puede haber factores que hagan que esa rodilla esté más "vulnerable a romperse.

“Uno de los mejores programas de prevención es el PEP, que se centró en el estudio de la efectividad de implementar un programa de entrenamiento específico neuromuscular y propioceptivo para reducir la incidencia de lesiones del ligamento anterior cruzado en jugadores de fútbol de equipos universitarios, en Santa Mónica”, consideró Lencina, quien señaló que este tipo de lesiones se deben, básicamente, a tres factores.

Y detalló: “El déficit muscular es el principal, esto es, la falta de relación entre isquiotibiales y cuádriceps, seguido de la caída del jugador y el equilibrio”. “El programa desarrollado por el traumatólogo Bert Mandelbaum, médico de David Beckham en Los Ángeles Galaxy sostiene que para hacer este trabajo hay que tener una musculatura fuerte para evitar la rotura, enseñar a los jugadores estrategias de aterrizaje y trabajar lo referido al equilibrio propioceptivo, que tiene que ver con lo neurológico”, explicó Lencina, quien refirió que el método arrojó que “en seis semanas se evitaran más del 50% de las lesiones”.

Para Lencina, lo peor de la epidemia de lesiones de LCA no empezó. “Las mujeres futbolistas tienen siete a una más chances de romperse el ligamento cruzado, por condiciones biomecánicas que la hacen más susceptibles de padecer esta lesión, sumado a una susceptibilidad hormonal”, señaló el especialista, para quien, “a medida que el fútbol femenino se vuelva más competitivo se verán más lesiones de este tipo”.

Y remató: “La clave está en la prevención y los que se tienen que poner los pantalones son la AFA, Futbolistas Argentinos Agremiados para hacer programas de prevención”.

Cifras que importan

La rodilla es una de las articulaciones más grandes que tiene el cuerpo y está compuesta por músculos, tendones y otros ligamentos (Shutterstock)
La rodilla es una de las articulaciones más grandes que tiene el cuerpo y está compuesta por músculos, tendones y otros ligamentos (Shutterstock)

Según reveló una investigación publicada por el Grupo Sobre Entrenamiento de Información y Capacitación en Ciencias del Ejercicio y Salud que analizó un universo de 1.718 pacientes, casi el 70% de las lesiones en el LCA se produjeron sin contacto con un rival.

Otro estudio, publicado en 2018 por la Revista de la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte, alcanzó resultados similares y estimó que el porcentaje varía entre el 70 y el 84% de los casos.

En tanto, un estudio de British Journal of Sports Medicine, que analizó 7.556 casos, el 65% de los pacientes de alto rendimiento vuelve a su actividad deportiva habitual con la misma intensidad que antes. Además, el 55% regresa con nivel competitivo después de la cirugía.

Como contrapunto, The American Journal of Sports Medicine, tras analizar 122 atletas, concluyó que sólo dos de cada cinco volvieron a jugar al mismo nivel que antes de la lesión.

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