Ofelia Fernández tiene 19 años y una vida ligada a la política que data desde sus 12, cuando terminó la escuela primaria y les consultó a sus compañeros de curso si había alguna posibilidad de cambiar la fecha de regreso del viaje de egresados. “Quería estar el 7 de diciembre de 2012 acá porque sabía que era importante la Ley de Medios”, expresó la legisladora electa más joven de la historia en América Latina.

Aquel día se vencía la cautelar según lo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia. El curso le respondió favorablemente y Fernández estuvo presente en Plaza de Mayo. También confesó que un par de años antes, mientras miraba Casi Ángeles, Cristina Kirchner interrumpía el programa para protagonizar una cadena nacional. Tal episodio fue el inicio de su admiración por la ex mandataria.

“En ese momento lo que reflexionaba es que ella se ocupó de construir herramientas de debate político. La dinámica de las cadenas nacionales era la capacidad de plantear la información en primera persona y acercar a la gente a la agenda del gobierno. Tenías a la presidenta haciéndose cargo de lo que estaba pasando en Argentina”, rememoró en diálogo con Infobae.

En 2013, cuando ingresó a la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, comenzó a militar. Tras dos años en los que se dedicó a darse a conocer, y mientras Mauricio Macri asumía como presidente de la Nación, Fernández se convertía -con 15 años- en la presidenta del Centro de Estudiantes más joven de la historia.

Ofelia Fernández tiene 19 años y se convertirá en la legisladora más joven de América Latina
Ofelia Fernández tiene 19 años y se convertirá en la legisladora más joven de América Latina

Fue reelecta y en su segundo mandato ocurrió un episodio con otro militante, quien denunció que tras una discusión le pegó una cachetada. “Eran violentos, nos maltrataban, se ocupaban de hacernos sentir que las mujeres no podíamos tener legitimidad ni importancia, recordó.

—¿Qué enseñanza te dejó aquella experiencia?

—Que al final del día no tiene que ver con un empecinamiento hacia una, sino con una agenda que los hombres no quieren ni pueden ocupar. En ese Centro de Estudiantes sufrí mucho en lo humano pero valió la pena en lo político; ahora capaz en lo humano tengo mis caídas. Pero estoy convencida de que las transformaciones que vienen de la mano de todo esto son muy valiosas. Sin ir más lejos, la semana pasada tuve un problema que llegó hasta lo familiar. De que intentaron implicar a mi madre con la ruta del dinero K. Ruta del dinero K que igual -en mi opinión- es una ruta inexistente, es como un impresionismo que yo no le veo veracidad y quisieron implicarla a mi madre.

—¿Cómo te pegó eso?

—Mal, mal, mal. Me pareció excesivo, me pareció como una sorpresa, pensé que... A mí me dicen de todo cotidianamente, realmente te lo digo. Desde lo físico hasta lo político. Lo político nunca en realidad.... En este sector la tendencia no es a querer discutir política conmigo, quieren inhabilitarme como interventora de la política. Entonces tienen que descubrirme otras cosas, desde mi peso hasta el sueldo que cobraría yo como todo el resto de los legisladores o mi madre, repentinamente, ¿no? Para mí fue fuerte porque tenía que expresarle a alguien que no tomó la decisión de meterse en estas dinámicas y lógicas de mierda, verdaderamente, que iba a estar todo bien. Yo no estoy segura de si va a estar todo bien o si esta no es la primera de muchísimas en esto que elijo. La verdad ya sacada les dije: “Qué miedo les da una piba de 19 años”.

—¿Manejás tus redes sociales? ¿Cómo convivís con las agresiones virtuales?

—Manejo mis redes sociales. Los mensajes no los leo, llegan muchos, cada tanto intento mirarlos. Instagram con la dinámica de responder historias pueden aparecer muchas cosas. Twitter los leo más pero es raro cómo llegan las notificaciones, siempre me olvido. Los comentarios no los leo apropósito por esto.

—¿En la calle te pasa lo mismo?

—Cero. Es el anonimato de Twitter lo que les permite decir las cosas que dicen. En la calle recibo todo lo contrario: afecto, bancada, compañerismo, por eso tampoco me afecta del todo. Estoy muy preparada en ese sentido. Y muy convencida de lo que hago y el valor que tiene. Cuando me quieren sacar de eje yo sigo. Son nombres con 28 números y dos seguidores. Parece que es muy fuerte pero no lo es.

—Por ejemplo en Instagram y Twitter te llamaron “antisistema que usa Apple” o “cheta que finge ser pobre”.

—Pero nunca fingí ser pobre, eso es rarísimo. Toda esa campaña por Adidas y Apple... Yo nunca planteé que la idea es no poder consumir esos productos o los productos en si mismo. El tema es la terrible desigualdad con que se reparte. Es lo que más gracia me da. Chicos, son patéticos, pensar que nuestro planteo pasa por ese lugar, como que queremos proscribir todos los consumos y en realidad lo que estamos denunciando es que eso se reparte de manera desigual. Y se plantea que es la única aspiración válida que tenemos y a la que sólo pueden acceder algunos.

Fernández lleva la imagen de Eva Perón en la funda de su celular
Fernández lleva la imagen de Eva Perón en la funda de su celular

—¿Llorás por eso?

—Cada tanto, pero lloro con boludeces. El otro día lloré más por por mi mamá que por mí. Lloro más con películas y series.

—¿Sentís que al ser legisladora vas a tener que modificar la exposición en las redes sociales?

—Entiendo que no. Estoy muy obsesionada con la posibilidad de empezar a construir perfiles, una política que no se vea tan elevada a la política de la militancia cotidiana, que las presiones sean de responsabilidad de compromiso y convicción y transformación. Que se me mida o estudie por las transformaciones que propongo, el nivel de realidad que logran tomar, que se caracterice la construcción política y no privada. Intento ser lo más genuina que pueda, tengo 19 años. Las cosas que hago o hace la gente de mi edad no tiene por qué intervenir.

—¿Tenés amigos que hayan votado a Mauricio Macri?

—No.

—¿No te rodeás de gente que pudo haberlo votado?

—No me los cruzo. Creo que haría bien, estoy en círculos endogámicos, con mis amigos tenemos otros valores y principios. Y a la vez es mejor. El proyecto macrista es deficitario. Que un tipo (Miguel Ángel Pichetto) diga que hay dinamitar la villa 1-11-14 y sea una noticia más y no un escándalo es terrible. Me entiendo de manera completamente incompatible con esos valores y principios. Ese odio…

—¿Cómo creés que va a ser recordada su gestión?

Va a ser un recuerdo fuerte de nuestro pueblo y muy negativo. Una experiencia con la capacidad destructiva más veloz de la historia democrática. La mayor velocidad y la miseria que se ha visto en cuatro años… Es grave, el dolor de ver familias que se escondían de sus hijos para llorar porque no podían pagar las facturas de luz. Los argentinos y las argentinas lo van a recordar siempre. Ojalá que estemos desarrollando un gobierno que sea recordado por el levantamiento más rápido.

—¿Qué opinión te merecen dos mujeres de la política como María Eugenia Vidal y Elisa Carrió?

Carrió tiene una impunidad absurda. Declaraciones gravísimas a las que no le quieren otorgar ese precio. Por suerte está retirada. A mí me están atacando porque voy a cobrar el mismo salario que todo el cuerpo legislativo, incluso voy a cobrar menos porque estoy elaborando un criterio de cobro más cercano y justo a los trabajadores de CABA. Me cuestionan eso y ella dice que se retira a partir de marzo para tener vacaciones pagas y no hay ningún problema. Es una maestra. En cuanto a Vidal, la intentan colocar en un lugar de empoderamiento o construcción de igualdad, un cuadro para interpelar un sector de rechazo a las políticas macristas que es el feminismo y no va a funcionar. No entiendo el feminismo como una agenda separada y sí como una perspectiva.

—Luego de que se confirmara tu candidatura dijiste: “En el PJ me miraban raro porque no tengo pija ni experiencia". ¿Te retaron tras esa declaración?

—No me retaron, nos hacemos chistes. Soy la primera en decir que me equivoqué. Pero me sorprendió que le dieron la vuelta... Lo dije en un contexto que terminó siendo un título. Era una manera de decir que era una novedad. De hecho es un valor del PJ que pongan a una persona de 19 años en un cargo expectable. Se malinterpretó. La realidad es que al Frente de Todos y al PJ le estoy eternamente agradecida. Que hayan dicho “vamos a apostar por esta piba” tiene un valor enorme.

—¿Qué mirada tenés sobre la Izquierda actual?

—Una mala mirada. Creo que están en una búsqueda de delimitación permanente más que de construir política real. Programáticamente no digo “ah, qué horror”, pero sí digo: qué facilidad decir las mejores cosas sin tener la capacidad de construcción política para hacerla. Hay una frase de Rosa Luxemburgo, me gusta citarla, que es: ‘Vale más avanzar un paso concreto en la realidad que mil programas intachables o infalibles’. Acá nadie milita para limpiarse la conciencia sino para salvarle la vida a la gente.

Sus uñas llevan la imagen de la boleta presidencial del Frente de Todos
Sus uñas llevan la imagen de la boleta presidencial del Frente de Todos

—Sos muy cercana a Juan Grabois, ¿qué significa él para vos?

—Un referente de la construcción política, de los movimientos sociales y de la conquista de sus reivindicaciones. Juan tiene un compromiso muy profundo con esos sectores que ha conquistado grandes cosas. Lo respeto, lo quiero profundamente y aprendo mucho de él.

—Con sólo 19 años vas legisladora de la ciudad de Buenos Aires, ¿qué ideas te gustaría poder lograr que se materialicen siendo legisladora?

—Pienso que la ciudad de Buenos Aires el 10 de diciembre seguirá teniendo 7 mil personas viviendo en situación de calle y eso se tiene que resolver. Hay una emergencia habitacional y que también hay permanentes desalojos en CABA a quienes construyen viviendas de manera cooperativa salvando esta problemática que ellos no están resolviendo. Desde la agenda feminista, la necesidad de que se implemente de una vez el protocolo contra la violencia de género en todas las instituciones educativas, la ley de la Educación Sexual Integral, el cumplimiento de la interrupción legal del embarazo. Tengo muchas proyecciones y las voy a ir a dar conociendo en el camino.

—¿Proyectás otra meta política?

—No. No pienso dónde quiero ir, solo sé que quiero ir.

Entrevista completa

Entrevista completa a Ofelia Fernandez #TV

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