Experto en comercio exterior, ex gastronómico, amigo de Marcelo D'Alessio, del fiscal Juan Bidone, del ex espía "Rolo" Barreiro, y hasta del empresario Pedro Etchebest, pero actualmente desempleado y con problemas económicos. Carlos Liñani es uno de los enigmáticos personajes de la causa de Dolores. En su declaración indagatoria ante el juez Alejo Ramos Padilla, buscó despegarse de D'Alessio, al que define como "apabullador". No lo logró: los celulares revelan que mantuvo relación con el falso agente de la DEA incluso después del allanamiento en su causa, cuando hablaron de un extraño "servicio de limpieza" e intercambiaron cheques. Otro dato llamativo: Liñani tampoco es abogado, apenas aprobó algunas materias, aunque Pablo Barreiro, el hijo del "jardinero", declaró que se hacía pasar como tal.

Liñani se presenta como un experto en el negocio de la fruta. Literalmente. "Tengo una empresa que estaba remontándola porque tuve una quiebra hace muchos años, y estoy habilitado nuevamente desde diciembre como responsable inscripto y soy socio gerente de esta empresa …. mi negocio es importar y exportar frutas y hortalizas, frutas prácticamente contra estación, prestar servicios para terceros de comercio exterior ….. y presto los servicios de comercio exterior general, asesoría", dijo ante el juez de Dolores que investiga una red de espionaje.

También incursionó en el rubro gastronómico. Fue el dueño del restorán "El Bodegón de Núñez", en la esquina de Congreso y O ́Higgins. Aunque se lo vinculó a "El Obrero", ese local pertenece a Juan Carlos Castro, su socio en Impex Lavalle, una importadora de alimentos.

Al igual que D'Alessio, Liñani nunca se recibió de abogado. "Estudié en su momento, hice hasta tercer año como despachante de aduana", dijo. Sin embargo, Pablo Barreiro declaró en marzo ante el juez de Dolores que "Charly", así lo conocía, "se presentaba como abogado en lugares públicos como la Feria internacional del Turismo".

El supuesto experto en comercio exterior se involucró en el escándalo a partir de una reunión con los hijos de Ricardo Barreiro. El falso agente de la DEA buscaba que el "jardinero" cambiara de abogados. En ese encuentro, en el hotel Hilton, Liñani hizo de nexo y hasta prestó su teléfono para que hablaran con D'Alessio. Los hijos de Barreiro lo grabaron y luego aportaron los audios ante la Justicia.

En su relato ante Ramos Padilla, por momentos desordenado y confuso, Liñani dijo que está desempleado y vive en la casa de un ex empleado. Esa supuesta vulnerabilidad económica lo habría empujado a relacionarse con D'Alessio. Estudiaron la posibilidad de incursionar en el rubro de la seguridad. Pero no prosperó. Liñani terminó aceptando cheques de D'Alessio cuando el escándalo ya había explotado en los medios.

¿Hizo negocios con D'Alessio?, le preguntaron más de una vez el juez y el fiscal de Dolores. "Solo una asesoría, fue la respuesta difusa que dio Liñani. "Me hizo la asesoría en unas cuestiones de unas empresas que a mi me interesaba que me compren cítricos, el tema del limón para EEUU… Entonces bueno la idea era hacerlo con San Miguel, una empresa de Tucumán, ser yo el intermediario y posicionarme de vuelta … cuando él me presenta, me hace el contacto con esta empresa, a mi me sirvió el tema", respondió.

Liñani y D ́Alessio se conocían desde 2017, a través del ex espía "Rolo" Barreiro, uno de los procesados por la red de espionaje ilegal. "A Rolando Barreiro me lo presentó un cliente mío, Ernesto Guevara, que hizo el servicio de máquinas viales que importaba", explicó.

Rolando Barreiro trabajó en la AFI y era parte de la banda de D’Alessio.
Rolando Barreiro trabajó en la AFI y era parte de la banda de D’Alessio.

En la indagatoria, hace dos semanas, el supuesto experto en temas aduaneros admitió que también tenía relación con el fiscal Juan Bidone, procesado en la causa que tramita en el juzgado de Luis Rodriguez. Dijo que lo conocía por frecuentar un restorán en Puerto Madero: "Eramos habitués de este restaurant Carletto de Puerto Madero, yo soy muy amigo del dueño, estuve 14 años yendo, almorzábamos ahí y los miércoles hacia una reunión de amigos, del fútbol, de empresarios, venía del fútbol Angelici y también estaba en la mesa grande estaba Juan y ahí mantuvimos una relación, éramos habitués…. Yo iba prácticamente todos los días, de hecho tenia descuentos, hacía muchas reuniones comerciales ahí porque quedaba cerca también de la oficina y ahí nos conocimos con Juan Bidone".

Infobae ya había revelado que Liñani se comunicó de manera sospechosa con Pedro Etchebest días después de que estallara el escándalo. El empresario sospechó de esos mensajes y los aportó al expediente. Consultado sobre ese vínculo, Liñani respondió: "Es conocido, conocido de años atrás, una persona ejemplar, es un 'señor', conmigo se ha portado muy bien siempre. Cuando yo me entero de esta situación le digo, yo lo conozco a Pedro, porque vivía en el barrio también, en Puerto Madero. Lo conozco por amigos en común que teníamos, de negocios, porque el también hacia frutas. Tiene un campo con frutas, pero bueno".
Pero hay más. Liñani tenía agendado a Etchebest como "Pedro De Vido". Ramos Padilla le preguntó por ese llamativo detalle. Su explicación fue muy confusa: "Cuando yo lo conozco, por interpósita persona, supuestamente el estaba en relación con el Ministerio, con De Vido y demás". Y agrega: "Yo me juntaba con Pedro en el Hotel Panamericano, tomábamos algo, queríamos saber si podíamos hacer algo con la Secretaria de Industria que nunca, tampoco tuve mucha relación comercial, o sea si bien lo conozco hace varios años (sic)".

Julio De Vido
Julio De Vido

Entre las personas que Liñani mencionó ante Ramos Padilla también aparece el ex titular de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, uno de los presuntos espiados por la banda de D'Alessio. Según Liñani, él era "una persona de consulta en la gestión de Gómez Centurión" y hasta se reunió con "Pier Chapal y Jorge Vives, en su momento, para hablar del tema de lo que era puerto y demás que no tenían conocimiento de nada y tuvimos dos o tres reuniones que constan en la administración de Aduana y después dos reuniones en el hotel madero con el presidente de la Federación de Depósitos fiscales, para unir criterios y llevar a cabo una situación por todo esto que había pasado". Consultado por Infobae, Gómez Centurión dijo que no lo conoce a Liñani.

Para los investigadores, Liñani por ahora es un misterio. "Tiene más poder de fuego que D'Alessio", advirtió una de las personas mencionadas en su indagatoria.