Pasaron algunos días desde la culminación del G20 y todavía se festejan los logros obtenidos en materia de seguridad. A diferencia de lo sucedido años anteriores en otras ciudades, Buenos Aires albergó el G20 sin que se registraran incidentes. Sin embargo, los especialistas en lavado de activos continúan analizando irregularidades detectadas en el funcionamiento de aquellas organizaciones que llamaron a manifestarse en contra de la cumbre de líderes mundiales.

Semanas atrás, Infobae reveló que estaban bajo la lupa de las autoridades las transferencias bancarias que había recibido la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC), una ONG que aparentemente nació para combatir el liberalismo económico. Ahora se detectaron otros movimientos sospechosos de dinero vinculados a la Fundación Rosa Luxemburgo.

La Fundación Rosa Luxemburgo fue fundada en 1990 en Alemania en honor a la política y escritora Rosa Luxemburg. A nivel local, se registró bajo el nombre Fundación Rosa Luxemburg Stiftung Gesellschaftsanalyse Und Politisch y fue constituida a mediados de 2015. Los investigadores creen que hay varias razones para vincular su operatoria con la de la ATTAC.

Es que en el plano internacional varias personas forman parte de ambas organizaciones. Tal es el caso de la co-fundadora de ATTAC, Birgit Mahnkopf, quien se desempeña como profesora universitaria y es a su vez miembro de la Fundación Rosa Luxemburgo. Además, ambas entidades operan a nivel local con los mismos mecanismos y en la misma entidad financiera: el Banco Credicoop.

En el caso de la Fundación  Rosa Luxemburgo, en sus cuentas se habrían acreditado cifras millonarias provenientes del exterior. Si bien las autoridades anti-lavado que analizan el tema evitaron precisar el monto, se supo que el número no se corresponde con la actividad habitual de una fundación, mucho menos en el caso de esta ONG, que no registró actividad durante años. "¿Qué se hizo entonces con ese depósito?", es la pregunta que intentan desentrañar los investigadores.

Muchas organizaciones no gubernamentales están en la mira de diversos gobiernos porque en su funcionamiento hay elementos para sospechar que realizan maniobras de lavado de activos vinculadas al financiamiento del terrorismo internacional.  Pese a esto y gracias a la baja de impuestos con la que fue beneficiada, la Fundación Luxemburgo opera sin problemas hace más de 12 años en bancos locales.

Ahora deberá dar explicaciones por los fondos sospechosos que se acreditaron en su cuenta. Los investigadores tienen dudas y quieren determinar si las transferencias no fueron utilizadas para simular una operación lícita e ingresar dinero a la Argentina que fue a parar a mano de activistas radicalizados.