Julen Lopetegui, despedido de la selección española (EFE)
Julen Lopetegui, despedido de la selección española (EFE)

Hace pocos días todo era distinto en la madre patria. Rajoy era el presidente del gobierno, Lopetegui dirigía la selección invicta de fútbol y la mayoría de los españoles aseguraban que el cuñado del Rey, el marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, no iría preso. Sin embargo, todo ha cambiado.

Por primera vez una moción de censura remueve a un presidente en ejercicio; Pedro Sánchez, líder del socialismo, ejerce la primera magistratura; Julen Lopetegui deja la concentración de Krasnodar para cederle su puesto a Fernando Hierro, y le dan plazo hasta el próximo lunes al 'pijo' de Urdangarin para entrar a prisión y cumplir una condena de cinco años. A esto hay que sumarle que el flamante ministro de Cultura del no menos flamante gobierno, Maxim Huerta, debió dimitir a poco de estrenar despacho, acusado de fraude fiscal.

Si bien todo lo enumerado forma parte de drásticos e inesperados giros en la vida de los españoles, por estas horas lo que encrespa las aguas es la salida del entrenador de la "Roja", quien el último 22 de mayo había renovado contrato con la Federación Española que, a priori del resultado que se obtuviera en Rusia, se jugaba por la continuidad del Mister.

Fernando Hierro asumió como nuevo entrenador de la Selección de España tras la salida de Julen Lopetegui (Reuters)
Fernando Hierro asumió como nuevo entrenador de la Selección de España tras la salida de Julen Lopetegui (Reuters)

Sin embargo, el diablo se cruzó en el camino de Julien, a quien Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, a falta de Zidanes y Pochettinos, le ofreció dirigir en la "Casa Blanca" con un salario casi cinco veces mayor al de la selección. El bueno de Lopetegui se tentó, el "malo" de Florentino se olvidó del señorío del Madrid y la gente de Jorge Mendez (representante de Ronaldo, entre otros) se encargo del resto.

Toda la negociación fue un culto a la discreción. Solo 4 personas estaban al tanto además del director técnico, Pérez y un representante.  Solo la esposa de Lopetegui conocía al dedillo la trama. Cinco minutos antes de que el Real Madrid comunicase la noticia, Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, se enteró de la "bomba" e inmediatamente lo llamó por teléfono a Lopetegui, quien optó por no atenderlo. En llamas, Rubiales viajó a Rusia decidido a echar al entrenador.  Ni siquiera la llamada de Florentino Pérez, dando alguna explicación, sirvió para apaciguarlo o para hacerle desistir del finiquito.

Rubiales aseguró, no sin razón, que la forma en que manejó el tema Lopetegui no era la indicada y, en nombre de principios y valores, lo despidió.  Algunos creen que detrás del enunciado ético subyace el ego herido de Rubiales. Convengamos que ambos factores en este caso son compatibles.

Imaginemos por un minuto como fueron los últimos días de Lopetegui como técnico simultaneo de la selección y el Madrid, y como serían durante el Mundial, con su cabeza en Rusia pero a su vez decidiendo fichajes, la pretemporada y cesiones del equipo "merengue".

Luis Rubiales (Reuters)
Luis Rubiales (Reuters)

Cuando trascendió que Lopetegui sería cesado, el "vestuario", con Sergio Ramos a la cabeza, reaccionó a favor de la continuidad de Julien, pero ya eran "hombres de hierro". El malagueño Fernando Hierro, tres veces mundialista y casi sin rodaje como DT, se haría cargo del mayor favorito para ganar el Mundial, detrás de los siempre candidatos Brasil y Alemania.

En España, donde hoy todo es grieta y división, la prensa catalana se pregunta que hubiera pasado si en lugar del Real Madrid, hubiese sido el Barcelona el que le hubiese robado el director técnico al combinado español. En la concentración de Portugal, rival de España el próximo viernes, festejaban por lo bajo el desaguisado español, mientras que en Madrid y ciudades del interior del país se dividen casi por igual, los que apoyan la decisión de Rubiales y los que querían la continuidad de Lopetegui.

El ahora ex técnico de la selección española quiso ir por todo y ya se ha quedado sin mundial. Enfrenta el reto de reemplazar a Zidane, al que solo podrá superar ganando algún torneo interplanetario. Mientras tanto, cabe una pregunta: ¿Argentina se hubiera quedado sin DT si los rumores difamatorios del viernes pasado que todos recibimos por whats app hubieran sido fiel reflejo de la verdad? ¿Hubiera reaccionado Tapia como Rubiales o en nombre del fútbol la ética hubiera quedado, como casi todo, para después del mundial?

Jorge Sampaoli (AFP)
Jorge Sampaoli (AFP)