(@ocantoseduardo)
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De Corrientes a ganar el premio como mejor diseñador Internacional en Serbia Fashion Week, pero antes una escala en París. En esta entrevista íntima, minutos después de su desfile en la capital francesa, vas a poder conocer a este creador argentino: Eduardo Ocantos.

Multifacético con una mirada inclusiva por su pasarela desfilaron modelos transgénero, con más de noventa años, y de medidas poco convencionales para la industria: 1.55 de altura.

Ciudadano del mundo, viaja por el mundo exponiendo su talento. Este artista argentino nos representa en el mundo con sus cuadros, desfiles y películas... en fin, con su arte.

Pero no se olvide de sus rituales argentinos, comienza todas sus mañanas tomando mate. Nos recibe en un esquina parisina e inspiradora para hablar de moda y de este reconocimiento.

-¿Quién es Eduardo Ocantos?

Wow, estando en este restó al lado de Saint Germain en París, después de haber trabajado en el show que hicimos para París Fashion Week, lo primero que se me viene a la cabeza es cuando de chico leía a quien escribía aquí al lado, Marcel Proust, mi escritor favorito; quien me ayudó mucho a acomodar todas mis emociones para transitarlas con serenidad y no estar apurado. No se si es ficción o documental todo esto. Yo soy un chico de Goya, Corrientes, curioso, que siempre viajó por el mundo de otras maneras no como lo hago ahora sino a través de libros, de películas, de imaginación, de pensamientos. A los 16 años, me fui a terminar el colegio secundario a Misisipi Estados Unidos, viví un año ahí. Llegué el primer día al colegio y me encontré con 24 compañeros negros, dos blancos y eso me cambió la vida en algún punto. Me abrió todo un universo tremendo; soy multicultural. Creo que todos habitamos , que convivimos y lo ideal es nutrirse el uno del otro, creo que mi mayor aprendizaje siempre fue desde el otro.


-¿Con qué soñabas cuando eras chico?

Vengo de una familia con un padre político y una madre artista. Siempre estuve rodeado de gente muy diversa en mi casa desde punteros políticos, armadores de rosca, gobernador, diputados, un poeta, un escritor, un músico, una pintora y creo que mi sueño se va construyendo día a día, porque también a medida que fui conociendo y aprendiendo mis sueños fueron cambiando. Siempre supe que mi vida tenía que ver con lo universal, siempre lo tuve claro pero nunca desde un lugar específico. Por eso quizá investigue, me recibí de abogado, estudié cine, pintura, fui gerente de un banco diez años, trabajé en el sistema financiero, hice un Máster en Cambridge en Londres; eso me posiciona. Siempre estuve ligado a lo creativo a volar con imaginación, estas características jugaron un papel importante en mis decisiones. Elegí vivir mi vida más desde las decisiones que desde las posibilidades.

Alexia Toumikian vestida por el diseñador en París (Alexandre Dubois)
Alexia Toumikian vestida por el diseñador en París (Alexandre Dubois)


- A eso quería llegar, siempre estuviste ligado a la cultura, al arte, pero también experiencia laboral empresarial ¿En qué momento hiciste el quiebre y decidiste que el camino era el arte?

A los 24 años, yo era gerente de un banco y por supuesto como gerente de banco se tiene como cierto “poder” porque podes promover a la gente un montón de recursos intangibles como es lo financiero, después de un tiempo me di cuenta que no era mi pasión que si bien me gustaba y lo hacía muy bien, no era lo que me llenaba. Yo volvía a mi casa y necesitaba algo propio porque al final del día vos sos otro, no sos vos ahí adentro. Trabajaba para otro, no para mí, incluso la gente que se vincula con vos lo hace desde ese lugar, que vos “sos el banco”. De hecho cuando dejas de ser gerente y te vas esa gente no te acompaña

-Claro, no te permitía ser vos, entonces ¿el arte era una forma de expresarte?

El arte o la belleza, para mí, el arte es la belleza. Me identifico con eso, creo que, a su vez, la belleza reconoce la belleza y entonces uno puedo a través de estos formatos, ya sea una película, un cuadro, un vestido o una obra de teatro... transmitir. Lo que más me gusta es que invita e interpela a quien lo recibe, es como una invitación a pensar.

- ¿A qué edad empezaste a pintar?

Empecé a pintar de muy chico. Me formé con un maestro híper realista. Mis primera obras eran manzanas perfectas, jarras de plata, limones... una naturaleza muerta que no era más que una técnica y cuando aprendes la técnica yo creo que pasa a ser como un arte muerto. Es mi visión, espero que nadie se enoje con esto pero es lo que yo pienso. Me acuerdo que cuando le conté esto a mi profesor de pintura me contestó: “vos porque querés ir a colgar una zapatilla a Arte BA” y terminé haciendo botitas con mis cuadros... Claro, yo quería eso, quería colgar una zapatilla pintada, no quería pintar una manzana perfecta. En algún punto me ayudó. Siempre tuve la idea de plasmar mis obras en objetos. En el 2009 conozco a Diego de Biase, un ingeniero industrial que tenía fábrica de calzado en ese momento, gracias a él y a mí obra comenzamos a plasmar lo que hago en botas. A mí todo siempre me costó mucho, no es que tenía mucha plata para hacerlo, lo mío siempre fue de a poquito. Siempre fueron ediciones limitadas, mucha gente cree que fue una estrategia, pero era como lo podía hacer en ese momento.

- Hiciste varias películas, ¿Cómo nace la primera?

Mi primer película la hice en Buenos Aires. Se llama “En obra” y se estrenó en el 22 Festival Internacional de Cine de Mar del plata en competencia oficial, en el año 2007. Esa fue como mi primer aparición seria con alguna cosa artística porque este festival es de clase de cine “A". Fue algo muy fuerte para mí en ese momento, la hice con unos chicos que eran albañiles, la película se llama así no porque ellos sean albañiles ni porque sea una obra, sino porque yo creo que nosotros estamos en obra todo el tiempo y, a su vez, este albañil protagonista era músico entonces a mí me divertía esa parte como un espejo de la sociedad: no importa en qué ámbito, siempre hay personas que hacen un trabajo distinto al que realmente sienten por dentro; me pareció súper atractivo.


Trabajando con vos a lo largo de estos años me di cuenta que siempre a lo que apuntas es a cómo trasladar la parte real de la persona a tu trabajo. Que las dos cosas se encuentren desde la verdad.

Lo orgánico y lo genuino es lo único que tiene lugar en mi ecosistema, ya desde hace muchos años, es lo que me conmueve en definitiva.


-¿Cuáles fueron esos trabajos que te hicieron sentir momentos de placer, de felicidad?

Me encanta la pregunta porque me parece que va por ahí, yo creo que nunca hay un punto de inflexión en algo que te lleva a “conseguir algo” pero si al punto de las emociones. Tuve varios, en eso me considero un afortunado. Uno de los más grandes fue cuando Luis Felipe Yuyo Noe, quien es el artista plástico hoy vivo más reconocido de Argentina, accedió a hacer un trabajo conmigo y expuso un cuadro en mi muestra y me dejo hacer una colección en su obra, por amor. Para mí eso fue algo muy importante. Tengo más ejemplos, pero creo que el que amerita hoy en Paris es este porque el vivió mucho tiempo aquí. Fue un momento de mucha emoción interna.

- ¿Existe alguna personalidad a la que te gustaría que le llegue tu arte? Ya sea partir de un cuadro, una participación en una película, en un desfile...


Hoy con los vínculos construídos que tengo en tantos países, con amigos artistas talentosos, lo haría con ellos, los que ya tengo en mi ecosistema y con los que el universo me presente, creo que el universo es sabio y acomodador.

¿Cuáles fueron los países en los que presentaste tu colección?

Empecemos por Latinoamérica. Estuve en Argentina Fashion Week, hice muy lindos desfiles ahí. Uno por ejemplo fue el de la isla El Descanso, fue maravilloso, quedó en mi retina para siempre. También estuve en Uruguay, Chile y México. En Europa presente mi colección en Italia, Francia, Montenegro, Serbia, Rumania, España y Malta.


¿Cómo se siente estar por primera vez en la grilla oficial de París Fashion Week?

'Es una sensación muy linda, no tanto por lo que yo siento sino por lo que escuché de mucha gente "es dificilísimo, es imposible” hay como un estigma con eso. Lo que me pasa con otros Fashion Weeks, esos que tienen menor visibilidad internacional, es que me conmueve lo que sucede ahí con toda la gente, con el público.

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-Claro, son lugares que tal vez tienen menos infraestructura y se ve muchísimo el esfuerzo de la gente.

Exacto y el desfile termina siendo ¡una bomba! Un claro ejemplo fue mi último desfile en el Brukenthal Palace en Transilvania, fue muy emocionante. Ustedes caminando descalzas en la pasarela que era un río, el tango en vivo... fue muy fuerte.

-Siempre buscas escenarios naturales, locaciones distintas, no haces el típico desfiles en lugares convencionales

A mí el desfile en salón nunca me gustó, no le encuentro atractivo. Necesito que todo el escenario vista a la modelo, no sólo el outfit. Hace muchos años en un Argentina Fashion Week me propusieron hacer el desfile en el Sheraton y les dije que no, que quería hacerlo en el Solsken, la galería de arte de Quintana y Rodríguez Peña, el desfile fue a la calle. Te hablo de esa época, después se empezó a hacer esto en más lugares.

-¿Qué priorizas a la hora de elegir a las modelos?

A mí la moda me tocó de rebote, me absorbió, me abrió las puertas de una manera increíblemente amorosa y yo acepté ese romance. Desde el primer día, me manejé con los códigos de mi ecosistema: puse mujeres de todo tipo, nunca tuve un estereotipo de mujer ni alta ni flaca, al contrario, he puesto chicas que miden 1.55, he puesto chicas trans, mujeres de 100 años. Lo que a mí me caracteriza a la hora de vincularme con otro ser humano y en eso soy bastante estricto, es en la manera que tiene de mirar el mundo. Pienso que el mundo se divide entre sensibles y no sensibles y yo elijo estar del lado de los sensibles y no del lado del menos peso o más cintura. Siempre desde la diversidad y la igualdad, a mí lo que me importa mostrar en una presentación es el todo.

-¿Cuáles fueron esas mujeres espléndidas a las que tuviste la oportunidad de vestir?

Tuve muchas mujeres que para mí fueron importantes, no sólo mujeres reconocidas desde la fama, que puede ser más una ilusión óptica pero que me ha encantado vestirlas. Por ejemplo en Cafayate Salta, vos estuviste, vestí a una señora de 101 años en los Valles Calchaquíes, ella fue una de las más sabias, lo vi en su mirada y en sus arrugas. Fue muy fuerte, yo tenía que descubrirla y ella descubrirme a mí y querer, es muy difícil porque es un vínculo que pasa por lo energético.

-Vivís la mitad del año en Argentina y la otra mitad en Europa. ¿Cómo definirías ese estilo de vida?

Creo que tiene que ver con la creatividad, el arte, la imaginación, lo universal y estar en contacto todo el tiempo con distintas culturas y modos de vida. Cuando era chico me gustaba mucho esquiar. A mi me gusta decir esta frase: “uno tiene que hacer slalon por el universo”, es la mejor manera para no dejar de aprender. Soy como una esponja adquiriendo nueva información, nuevas imágenes, nuevas maneras de mirar el mundo, nuevos pensamientos y eso te invita a reflexionar todo el tiempo y a romper paradigmas.

-¿Cómo es tu rutina?

Nunca son iguales. Me levanto y necesito si o si tomar mi mate, en el lugar en el que este, sea en el patio de un palacio o en el patio de mi casa en Goya. Necesito una hora para acomodarme ante el día que voy a enfrentar, que generalmente son muy lindos porque tengo el privilegio de hacer lo que me gusta. Obvio que también hago cosas que uno “debe” hacer pero en general vivo más haciendo cosas que me apasionan y eso me permite transitar todo más tranquilo.

-¿Cómo te ves en 10 años?

En algún lugar de gestión trabajando por la cultura o por las relaciones internacionales de mi país.


-¿Cuál es tu misión en la vida?

Todos los días cuando me levanto agradezco porque el universo es demasiado generoso conmigo aunque también creo que me he esforzado mucho para tener lo que logré.. Me gustaría transmitir un poco de todo esto, sobretodo a gente talentosa que quizás tiene las decisiones pero no tiene las posibilidades. Acompañar el talento, fomentarlo y fortalecer la cultura del país.

-Gracias por esta nota Edu, me gustaría cerrarla con tu misión

Creo que me hiciste una de las notas más lindas. Me agarraste en el barrio de mi escritor favorito después de estar en la grilla oficial de París Fashion Week, comiendo muy rico en uno de los lugares más hermosos de Saint Germain. Gracias por esta nota y ¡por muchos más Fashion Weeks juntos!