“Tangolosos” está disponible en toda América Latina.
“Tangolosos” está disponible en toda América Latina.

Tangolosos, de Deb Stofen (IndieLibros), es un libro de secretos bien guardados, un diccionario de recetas dulces ordenadas alfabéticamente y un compendio de relatos breves que acompañan cada letra. Pero ante todo, se trata de una obra que recorre los sentidos a través de sabores, historias, ilustraciones, poesía, fotografía y música.

Grandes Libros habló con Stofen, que es de profesión bioquímica, y gastronómica y escritora por vocación. A los veintidós comenzó a ejercer su carrera. A los treinta años descubrió su pasión por crear recetas. A los cuarenta nació "Stofen House", su emprendimiento gastronómico. A los cincuenta irrumpió el tango. Hoy, todas sus pasiones se mixturan en este libro.

-¿Cuál es tu primer recuerdo del cruce entre sabores, palabras y sonidos?

-Es la historia que cuento en la letra B  de Tangolosos y se llama Babe Clara. Allí, en la cocina, detrás del kleit (el negocio de la Babe), todos los sábados al mediodía comíamos  con mis primos alrededor de la mesa, tapada con un hule de colores, al lado de las bachas y la heladera Siam. A veces éramos ocho, otras diez o doce. Gritábamos, jugábamos, nos decíamos secretos al oído. Edelmira cuidaba a mi abuela y cocinaba. Usaba una pollera ancha, confeccionada con la misma tela que el batón de Clara. Nos servía sus manjares: pollo relleno, guefilte fish, masitas parves. Era nuestro día. El día para ir a la casa de Babe Clara. Era la fiesta del sábado.

Stofen explica que estudió bioquímica con el mandato familiar de ser profesional, pero que tal vez hubiera seguido otra carrera. "Cuando entré a la facultad en el año 1975, la gastronomía no era una opción, como lo es ahora", dice. "Siempre me gustó cocinar. Eso lo heredé de mi madre, Blanca, que era una gran cocinera y se divertía experimentando nuevas recetas. Insistía aunque no le salieran. Recuerdo las decenas de pandulces a los que les quitábamos la fruta seca para comerla y les dejábamos la miga porque salían requetepesados".

Deb Stofen
Deb Stofen

IDEA LOCA

Sin embargo, hay una relación entre sus vocaciones. La pastelería, dice, consiste en fórmulas químicas que se repiten para lograr la identidad de un producto. "Muchas de mis tortas son inventos, luego de intentos fallidos", dice. "Es que a veces uno tiene suerte y una torta que no salió como pensaba, sale mejor aún. Entonces el secreto es anotar y repetir la fórmula".

El cruce de la bioquímica a la gastronomía es una historia que se cuenta en la letra I de Tangolosos y se llama Idea loca: "Un día", dice Stofen, "cerré la puerta de mi laboratorio y me fui a Edelweiss, el bar más antiguo y conocido de Ramos Mejía, y les pregunté si querían probar mis tortas. Me encargaron tres para el día siguiente. Nunca había hecho más de una por vez. Compré los ingredientes, las preparé, las entregué y me sentí inmensamente feliz. Fue casi una travesura."

En cambio, la relación con la escritura viene desde más lejos: desde los siete años, cuando escribió la redacción "Ay, ay, ay cómo me dolió". Aunque no tengamos el texto disponible, aquel título –con la sonoridad de esas tres repeticiones "Ay, ay, ay"- se nota cómo ya desde chica se dejó atravesar por las palabras.

Sin embargo, debieron pasar muchos años para que volviera a escribir porque el mandato tácito implicaba no contar. "Algo de todo esto figura en mi primera novela, Palabra de Honor", dice. "Pronto quiero hacer una nueva edición de esta novela, pero llevará otro título y varios agregados. Desde el año de su publicación a la fecha, llevo más de diez obras registradas, pero además desde el año 2006 (cuando advierto esta necesidad imperiosa de escribir todos los días), realizo cursos y talleres sobre literatura de todas las épocas."

Entre 2006 y 2010, participó en el taller de la poeta Marta Braier. También cursó Literatura Infantil y Juvenil en Casa de Letras, con docentes como Vivi García, Alicia Salvi,  Cecilia Pisos, Istvansch–con él continuó luego el curso sobre ilustración. Actualmente, desde hace un tiempo, ya, asiste a los cursos de lectura de Silvia Hopenhayn.

Haciendo juego con el nombre “Tangolosos” reúne recetas dulces
Haciendo juego con el nombre “Tangolosos” reúne recetas dulces

DE LA TELE AL LIBRO

-Contanos sobre el proceso de elaboración de Tangolosos.

-La idea nació en un espacio de TV, en el programa "Buenos Aires Hoy", que ya cumple veinte años. Marcelo Mattar es un gran conductor y gourmet, y le gustó la idea de brindarme un espacio en su programa. Conocía mi cocina. Yo había realizado varios eventos para él.  Semana a semana fui presentando nuevas recetas, respetando el abecedario. Luego surgió la idea de hacer el libro y cruzada por el tango, como lo estoy desde hace diez años (lo escucho, escribo letras de tango y también lo bailo) nació el título Tangolosos. Ahí decidí volver a mi primer amor, la pastelería, porque el nombre refiere más a lo dulce que a lo salado y entonces plasmé en el libro mis mejores recetas dulces.

Letra por letra, Stofen va contando historias en Tangolosos, agregando poesías propias y los versos de los tangos que le gustan. Respetando la estructura del dos por cuatro, cada ocho letras del alfabeto hay una frase de tango de algún autor conocido.

-Para hacer el libro -dice- conté con la colaboración de la ilustradora Carolina Graña que hizo de cada página, un cuadro. Leo y Abel tomaron las fotografías de los productos recién elaborados. Fue un trabajo largo, costoso, pero que me dio mucha alegría.

-El libro atraviesa diferentes disciplinas artísticas, soportes y estilos. ¿Por qué elegiste el formato multimedia?

-Yo deseaba y deseo publicar el libro en papel ilustración de primerísima calidad. Esto tiene un  costo alto, por lo cual voy a arrancar en breve una campaña de financiamiento colectivo desde Ideame para lograrlo. IndieLibros lo editó en versión digital y resultó una experiencia novedosa y enriquecedora, porque el formato epub3 me dio la chance de ponerle voz y música; así que el título del libro resulta acorde con el resultado logrado. Me faltaría que se pudiera "probar" y estaría completo, pero como esto aún no es técnicamente posible desde lo virtual, cada vez que realizo presentaciones, las acompaño con una degustación de las recetas contenidas en el libro Tangolosos.

-¿Estás trabajando en algún proyecto?

-Sí, en varios: además de la publicación de Tangolosos en formato tradicional, quiero difundir el resto de mi obra ya publicada e inédita, trabajar con alguna editorial que se interese en un Libro de Cocina Infantil, cuyas recetas ya están terminadas. Además estoy trabajando en un nuevo libro de cocina salada. Tengo alrededor del treinta por ciento terminado, con una estructura similar a Tangolosos pero con un contenido totalmente distinto. Y algo novedoso y divertido: mis letras de tango están siendo musicalizadas.

> El libro Tangolosos está disponible en BajaLibros para toda Latinoamérica.