Por Norberto Serrano.

Gloria Casañas es una de las escritoras del género romántico más reconocidas de la Argentina
Gloria Casañas es una de las escritoras del género romántico más reconocidas de la Argentina

Las novelas de Gloria V. Casañas no intentan ser un reflejo del mundo, sino que construyen otro: uno mejor, más ideal, donde lo literario marca el tono, las promesas se cumplen y el amor le cede el lugar al honor. Es un mundo siempre en pugna, pero en el que se lucha con armas limpias. Por eso sus libros nos gustan tanto, porque hablan de los hombres y mujeres que pudimos ser, que podemos ser.

La trilogía "Tres lunas de Navidad" comenzó con Noche de luna larga (2016) y continúa ahora con Luna quebrada. En esta segunda entrega, nuestra heroína, Juliana Balcarce, ha regresado al país tras algunos años en Amherst, Massachusetts, donde fue al Seminario para Señoritas de Mount Holyoke —el mismo colegio de Emily Dickinson—. Planea seguir sus estudios para recibirse de médica. Pero es 1895 y la sociedad argentina, "pese a los esfuerzos de hombres públicos como el presidente Sarmiento, que en su tiempo había logrado traer al país a maestras norteamericanas para difundir el normalismo y con ello ofrecer profesión a muchas mujeres", sigue siendo obstinadamente machista. Muchos no ven bien que Juliana elija al estudio antes que al matrimonio.

La cita anterior, que está casi al comienzo del libro, refuerza el carácter fuerte y rebelde que ya le conocemos a Juliana, pero también es un guiño a La salvaje de Boston: recordemos que Juliana es hija de una de aquellas maestras bostonianas a las que Casañas dio vida en su novela más famosa. Pero, además, Juliana, arrastra un amor trunco desde Estados Unidos; no está dispuesta a atarse a ningún hombre.

Gloria Casañas y la segunda parte de la trilogía de las “Tres lunas de Navidad”
Gloria Casañas y la segunda parte de la trilogía de las “Tres lunas de Navidad”

Con todas las fuerzas dedicadas a la carrera, Juliana consigue un lugar en un sanatorio para tuberculosos en las sierras de Córdoba en donde continuar las prácticas. El destino de nuestra protagonista hace un arco que va de la luna larga de los indios de Dakota del Sur a la luna amarilla de los comechingones. Allí se ocupa de los cuidados de Luis Morán, uno de los enfermos —y uno de los pocos personajes de Casañas que habla en "argentino"—, que provocará en ella un chispazo de aquel sentimiento que quería olvidar. Pero, novela llena de giros inesperados, cuando la relación entre ellos comience a manifestarse, aparecerá, como una de esas casualidades que tienen más de causalidad, la persona que ella intentaba olvidar. Y comenzará otra historia.

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