El videojuego más esperado del estudio Ninja Theory para este año es Senua’s Saga: Hellblade II, pero antes de su lanzamiento se viene otra de sus grandes producciones: Bleeding Edge. Este fin de semana de San Valentín se llevó adelante la primera instancia de beta cerrada para todos aquellos usuarios que hayan pre-comprado el título o cuenten con alguna de las distintas versiones de Xbox Game Pass. Infobae Gaming probó esta versión preliminar de Bleeding Edge y aquí van algunas conclusiones.

Lo nuevo de Ninja Theory (DmC, Hellblade: Senua’s Sacrifice) es un multijugador de 4 vs 4 centrado en el combate a corta distancia. La primera comparación que surge es con Overwatch, el shooter estrella de Blizzard. Si bien Bleeding Edge es en tercera persona y Overwatch se juega en primera, la dinámica es bastante similar, así como también el diseño de algunos personajes y los modos de juego que presentan.

Todos los personajes de Bleeding Edge cuentan con un ataque básico con el que se pueden realizar combos como si se tratara de un hack n’ slash. Además, cuentan con una habilidad pasiva, tres habilidades distintas y un ataque especial que se va recargando a lo largo de la partida, como las Ultimates en otros juegos similares. Lo interesante de la propuesta en este caso es que todo eso tiene grandes opciones de personalización.

Por un lado, al iniciar cada nueva partida, los jugadores deben elegir entre dos ataques especiales diferentes. Por otro lado, a medida que se sube de nivel con cada personaje en particular, se van desbloqueando mods. Estos ítems tienen la función de, justamente, modificar distintos atributos del personaje, como aumentar la vida, modificar el rango de una habilidad o aumentar el daño de otra, entre algunos efectos. Hay gran cantidad de mods para obtener y pueden cambiar sustancialmente la manera en la que se usa un personaje. Esto anticipa que no vamos a enfrentarnos a dos personajes idénticos en las futuras partidas de Bleeding Edge.

Obviamente, al tratarse de un juego que continuará muy activo después de su lanzamiento, en los menús de la beta también se anticipan diferentes skins para los personajes y otros cosméticos para diferenciar a cada héroe del resto de los usuarios.

En la beta cerrada pudimos probar algunos de los modos de juego que se vienen en Bleeding Edge. Uno se basa en capturar las zonas, como ya imitan prácticamente todos los modos multiplayer de la historia. Otro lleva a los jugadores a buscar celdas de poder para instalarlas en otra área, lo cual es bastante similar, pero con algunos pasos de más. En ambos modos se obtienen puntos cumpliendo los correspondientes objetivos, pero eliminar a un contrincante también suma hacia la victoria.

Hay dos principales conclusiones que sacamos de estos modos. La primera es que todo equipo necesita un balance. Hay personajes de ataque, otros de soporte y los últimos, tanques. No hay manera de ganar una partida si no se tiene a uno de cada clase, especialmente de soporte. Parece obvio y ya lo sabemos de otros títulos similares, pero en este caso se acentúa mucho la disparidad cuando un equipo no tiene a nadie curando a sus compañeros.

La segunda conclusión es que el trabajo en equipo es clave. Es imposible hacer cualquier cosa en solitario, porque al enfrentarse a dos o más enemigos la derrota está asegurada. Para mejorar la comunicación entre compañeros de equipo, Bleeding Edge cuenta con un sistema de Ping para marcar objetivos, enfocarse en un enemigo o sugerir maniobras como retroceder o ir a otro objetivo, entre muchas más. Por eso, si planean jugar Bleeding Edge cuando salga, vayan reclutando amigos para el equipo.

Más allá del diseño visual de cada personaje, que puede variar entre extremadamente original, copia de Overwatch o héroe sin sentido, la jugabilidad de cada uno está bastante diferenciada. En cada categoría hay personajes que tienen rango y otros que son estrictamente cuerpo a cuerpo, tanto en sus ataques básicos como en sus habilidades únicas. Entre eso y las opciones de personalización con los mods, es muy difícil que los jugadores no encuentren a su personaje ideal en el elenco de héroes que ofrece Bleeding Edge.

Lo último a comentar en esta primera beta cerrada de la nueva exclusividad de Xbox son los mapas. Lamentablemente, no se perciben grandes diferencias entre los cuatro mapas que ofrece el juego hasta ahora. Visualmente son diferentes, pero la disposición de las áreas y las zonas de captura es bastante clásica y sin ninguna innovación. Más allá de eso, cada escenario se siente creado únicamente para estas batallas entre dos equipos de cuatro jugadores, a diferencia de otros juegos multiplayer, donde se puede ver que los mapas forman parte de un mundo más grande y donde nos podemos quedar un rato mirando hacia el horizonte y descubriendo detalles que no habíamos visto antes. Lo que sí es destacable es que cada mapa cuenta con algún elemento que amenaza a los jugadores para evitar que se queden quietos en un lugar y tengan que estar atentos no sólo a los enemigos, sino también a su alrededor.

En conclusión, lo que ofreció la beta de Bleeding Edge se siente un poco genérico en cuanto a modos de juego y la base de la jugabilidad, pero a la vez ofrece opciones que permiten ajustar la experiencia como ningún otro juego hasta ahora, dejando varias cuestiones en manos de los propios usuarios. Con la esperanza de que se sumen más personajes, modos y mapas, vamos a ponerle algunas fichas a Bleeding Edge, que está destinado a ser una sensación entre los miles y miles de usuarios que lo probarán por el solo hecho de tenerlo incluido en el Game Pass desde su lanzamiento.

El próximo 13 de marzo, antes de su lanzamiento oficial el 24 de ese mes, se llevará adelante una última etapa de beta cerrada.