Tras un decepcionante 2018, el 2019 abre nuevas oportunidades de rentabilidad (Shutterstock)
Tras un decepcionante 2018, el 2019 abre nuevas oportunidades de rentabilidad (Shutterstock)

En un mercado que busca adecuarse al contexto financiero actual, la industria de los Fondos Comunes de Inversión mantiene su protagonismo. Este instrumento comenzó a tomar gran notoriedad en 2017, momento en el que los inversores comenzaron a verse atraídos frente a una serie de sucesos que se dieron en el país.

Ya desde diciembre de 2016 la industria de fondos tuvo un exponencial crecimiento. Luego, logró pasar de un patrimonio total de $321 mil millones a fines de 2016 a uno 69% más alto, de $544 mil millones en diciembre 2017.

Con un principio de 2018 promisorio, que aparentaba ser otro gran año para las administradoras y donde el patrimonio total de la industria alcanzó los $698 mil millones, el final de la historia fue distinto.

En los últimos años, la industria de fondos ha recibido golpe tras golpe. El cepo cambiario, medidas de nacionalización de los instrumentos en los que se puede invertir, repatriación de capitales, entre muchos otros. Así no solo muchos portafolios estuvieron expuestos a tener riesgo 100% argentino, sino que, además, el problema financiero como el vivido durante el año pasado, impactó negativamente en los ingresos de la población, con el resultado perjudicial para el país.

Una cartera diversificada permite cubrirse ante la suba del dólar y aprovechar las altas tasas en pesos

No obstante, si hacemos un repaso de lo que fueron y siguen siendo las mejores alternativas de inversión, tanto para inversores con poco conocimiento sobre el mercado de capitales y bajos montos de inversión como para aquellos calificados, encontramos varias opciones.

En la actualidad, lo que se recomienda es tener una cartera diversificada, una parte que te cubra de una posible continuidad de la depreciación de la moneda y otra que aproveche las altas tasas en pesos. Una opción son los fondos comunes en dólares de corto plazo, que permiten cubrir la devaluación (si es que se produce), y otra los fondos en pesos en renta fija para hacerle frente a la inflación.

Hoy por hoy, hay fondos que invierten en plazos fijos y tienen la ventaja de disponibilidad inmediata, sin tener que esperar al período de vencimiento para rescatar el activo.

Para inversores un poco más arriesgados, hay algunos fondos que son de mayor plazo, de bonos en dólares de renta fija, que con el riesgo país que ha aumentado considerablemente, están rindiendo tasas muy altas. Aunque, en este caso, siempre debe considerarse que la exposición y el nivel de riesgo es mayor.

El argentino promedio es un inversor muy conservador, con una tendencia a comprar dólares y guardarlos

Lo mismo sucede con los fondos comunes de inversión de renta variable, una muy buena oportunidad ante los precios deprimidos. El mercado internacional empieza a hacer piso, después de una fuerte corrección durante los meses de noviembre y diciembre, y eso puede también traducirse en subas en emergentes y mayor estabilidad de nuestro mercado.

Ahora bien, en términos de rendimiento, hay que dividirlos por tipo de activo en el cual invierten los fondos. En este sentido, lo que son fondos de plazo fijo rindieron aproximadamente en el 2018 un 33% (medido en pesos), lo cual no le ganó ni a la inflación ni a la depreciación, pero en los últimos meses viene siendo una alternativa más interesante porque las tasas de plazo fijo fueron aumentando con el correr del año.

Respecto de los fondos de renta fija en pesos de duration corta es difícil establecer cuánto han rendido porque hay una mayor dispersión. De todos modos, uno puede ver en la industria que aquellos que sacaron entre el 38% y el 40% son los que mejor rindieron.

Si nos vamos a renta fija sin Lebac, los rendimientos están cerca del 33% anual. Mientras que los fondos de renta fija con una duration un poco más larga, entre 1 y 3 años, han llegado a sacar hasta un 45% en la industria. Esta ha sido (y continúa siendo) una de las opciones más interesantes del año, que empardó a la inflación.

La ventaja de los fondos de renta fija es que, salvo que haya un default, implican una ganancia asegurada

Por su parte, los fondos en dólares de corto plazo prácticamente no tuvieron variación ya que han crecido cerca de un 0,5%. Pero la ventaja es que ese porcentaje es en dólares, por lo cual hay que sumarle el 50% de depreciación de la moneda, si se mide su rendimiento en pesos, con lo que constituye una opción atractiva para aquellos que compran en dólares.

El argentino promedio es un inversor muy conservador que trata de defender sus ahorros de la inflación y la devaluación. Eso genera una tendencia a que compre dólares, los guarde y no haga demasiado con ello, lo que determina cómo está distribuida nuestra industria de fondos. Casi todos son fondos en renta fija y hay algunos pocos de renta variable que siguen al Merval. Sin embargo, el Mercado de Valores ha dado un muy buen rendimiento si uno lo mide en dólares, y ha permitido ganarle a la inflación en el largo plazo.

La ventaja de los fondos de renta fija, frente a los de renta variable, es que los títulos de renta fija tienen un plan de pago hacia adelante, que surge del prospecto de emisión, y salvo que hubiese un default, implica una ganancia asegurada.

Probablemente en el 2019 tengamos una recuperación del mercado de renta variable. Será una alternativa a considerar para aquellos que tengan un perfil de riesgo elevado.

Alejandro Bianchi es Gerente de Inversiones de InvertirOnline.com