Alejandro Muszak, el CEO y fundador de Wenance, una plataforma fintech de origen argentino focalizada en créditos, se define como un "emprendedor fintech hipercreativo".

"Prestamos servicios financieros a un público no bancarizado. El negocio nació hace 20 años –la fundé yo– con la lógica de atender al público que los bancos dejaban afuera del mercado financiero. Esta es una oportunidad enorme para la Argentina y toda América Latina. Desde 2014, Wenance devino en un formato digital, nos transformamos como empresa, y crecimos exponencialmente hasta tener 80.000 clientes activos, un total de 200.000, y $1.200 millones administrados", destaca este politólogo de la UCA que tiene un MBA en el IAE y otro en el London Business School.

Nos propusimos ir fuerte por el camino digital porque ese es el futuro de las finanzas y el gran acelerador para darle a la gente lo que realmente necesitaba: un producto simple, eficiente, fácil de otorgar, sin papeles y de rápida resolución

En los '90 creó su propia financiera, Compañía Inversora Latinoamericana y en 2009 comenzó con microcréditos. Además, es un apasionado por la filatelia: entre 1997 y 2007 lideró el primer grupo de coleccionables, postales y objetos de recuerdo, que se convirtió en líder en América Latina y entre los diez primeros del mundo.

Hoy, Wenance tiene operaciones en Uruguay y España y licencias en México y Perú. Facturó $306 millones en 2017 y acaba de lanzar Welp, una plataforma digital más abarcativa.

Muszak es politólogo de la UCA con MBA en el IAE y el London Business School
Muszak es politólogo de la UCA con MBA en el IAE y el London Business School

– ¿Cómo fue ese pasaje de la financiera a la fintech?

– Fue difícil. Las historias de emprendedores, yo me considero uno, cuentan que se nace de cero. Yo ya tenía 15 años de experiencia y bagaje previo, algo que servía para atender el sentir de la gente, lo que estaban necesitando, pero también tenía preconceptos que son difíciles de cambiar. En ese momento nos propusimos ir fuerte por el camino digital porque ese es el futuro de las finanzas y el gran acelerador para darle a la gente un producto simple, eficiente, fácil de otorgar, sin papeles y de rápida resolución.

– ¿Cómo está la tendencia fintech hoy en la Argentina?

– El mercado de créditos es muy demandante, sobre todo en momentos difíciles. Mi lectura es que está pasando lo mismo que en el turismo, donde estaba los jugadores offline y los retailers con modelos bastante arcaicos de atención a la calle y con locales, y la irrupción de modelos digitales, como el nuestro, aceleró el cambio y propone una forma diferente de acceder al crédito. Más rápida, desde el lugar de trabajo o el colectivo, sin hacer cola ni llevar papeles de un lado para el otro. Hace cuatro años éramos muy pocos los proveedores de crédito digital. En el último año la oferta creció muchísimo y es muy saludable para el negocio. Es un desafío.

Hay una infinidad de personas en la región que no está atendida por la formalidad financiera. Los bancos no tiene el ojo puesto en esta gente, o por miopía o porque están cómodos ofreciendo servicios a sus actuales clientelas

– ¿Se pelean con los bancos o no tanto?

– La relación es de mucha colaboración. Al principio fue de sorpresa; no desconfianza, pero sí sorpresa. Con los que trabajamos en el comienzo siempre fueron abiertos a la hora de ofrecernos sus sistemas para poder depositar el crédito a los clientes o debitar una cuota. Sin esa ayuda no hubiésemos crecido hasta donde crecimos. Luego, a partir de esa relación, muchos bancos regionales se acercaron y surgieron colaboraciones como las que hicimos con Banco Masventas, de Salta; Banco Roela, de Córdoba, y Banco de Comercio, de Capital. Detectaron la oportunidad y se apoyaron en nosotros para generar una banca digital en conjunto.

– ¿Los grandes bancos no los ven como una competencia?

– A juzgar por las declaraciones de grandes CEO de bancos multinacionales, no. El número uno del BBVA asegura que la amenaza mayor no vienen de las fintech, tal y cual las entendemos hoy, sino de las algunas "techfin", las tecnológicas, como Facebook o WeChat, que se meten en el mundo de las finanzas. Creo que somos un desafío, lo llamaría así, no una amenaza. Fintech no busca el mismo cliente que tiene un banco. Por lo menos Wenance no lo hace: tenemos como objetivo ampliar la frontera del crédito. Hay una infinidad de personas en la región que no está atendida por la formalidad financiera y bancaria. Los bancos, lamentablemente, no tienen el ojo puesto en esa gente, o por miopía o porque están cómodos ofreciendo servicios a sus actuales clientelas. Hay una enorme oportunidad de complementariedad, estamos los dos para hacer crecer el negocio, no para tomarnos entre nosotros parte de la clientela.

Hay que ser criteriosos pero no hay que dejar de prestar porque tenemos obligaciones con los clientes y los inversores, para seguir creciendo, pero hay que tomar recaudos

– ¿Cómo está Argentina en fintech comparada con otros países de la región?

Argentina es el cuarto ecosistema emprendedor de fintech. El líder es Brasil, por una cuestión de tamaño, y siguen México y Colombia. Deberíamos estar segundos o terceros, por el historial de capital emprendedor que tenemos y por haber hecho unicornios como Mercado Libre y Despegar. Arrancamos bien y nos fuimos quedando.

– ¿Qué pasó?

– Varios factores. A nivel tecnológico somos buenos. Nuestro equipo no tiene nada que envidiarle a Nubank, de Brasil, o a un líder del sector de Europa. Está el tamaño del mercado, Argentina es un mercado chico, y también está la falta de fondeo institucional, el fuerte, el de venture capital, los fondos de EEUU que te inyecta capital para crecer. Sobre todo en fintech de préstamos, un sector capital intensivo. Y está la carga tributaria alta que encarece todo.

El fundador de Wenance y Welp pasó por los estudios de Infobae
El fundador de Wenance y Welp pasó por los estudios de Infobae

– Acaban de lanzar una plataforma más abarcativa, Welp.

– Sí, es el sueño de Wenance. Arrancamos en 2014 con un modelo de crédito corto, para necesidades puntuales. Con un ticket bajo de $10.000. Welp es una instancia superadora, enfocada en el deseo, en comprar cosas que sirvan: refaccionar tu casa o adquirir un auto. Con tickets más grandes y más largos. La idea es buscar la sustentabilidad del negocio y generar relaciones virtuosas con los clientes. Y vamos a tener una tarjeta desde el verano; la idea es ser una plataforma digital en la que los usuarios puedan administrar sus finanzas. También queremos educar financieramente a los clientes para que hagan buen uso del dinero, algo que redunda en mejores pagos. Luego, otras necesidades: wallet, pagos, transferencias, compra de divisas, ahorro e inversiones.

– ¿Cómo definiría la coyuntura económica local?

– Estoy preocupado por la economía, como cualquier argentino. Los niveles de morosidad suben -se haya originado bien, regular o mal los créditos-, siempre suben. Nos pasa a todos los que estamos en el sistema. Hay que ser criteriosos pero no hay que dejar de prestar porque tenemos obligaciones con los clientes y con los inversores para seguir creciendo. Hay que tomar recaudos. También nos afecta por el fondeo. Acabamos de lanzar nuestro segundo fideicomiso público, que fue un éxito, tuvo sobredemanda y una tasa de 57%, que vista hoy es barata, pero es cara en relación a la de antes de abril, por debajo de 40%. En diciembre nos habíamos fondeado al 27%. Hay motivos para estar preocupados, pero haber sobrecolocado la oferta, esta segunda serie, y el fondeo barato del exterior, nos hace ser optimistas con la empresa. Vamos a acelerar el proceso de expansión y queremos ser una multilatina para acceder a un mercado de financiación internacional exigente que nos juzgue no tanto por el contexto argentina sino por el contexto "latam".

Hace cuatro años éramos muy pocos los proveedores de crédito digital. En el último año la oferta creció muchísimo y es muy saludable para el negocio. Es un desafío

– ¿En el horizonte de todo el proyecto hay un banco digital?

– Hablar de banco digital es prematuro. Se se tiene que dar, llegará naturalmente. Si se mira los modelos exitoso de fintech de Europa que terminaron en bancos, todos empezaron con un producto o servicio, luego agrupan otros y cuando tienen muchos clientes tiene sentido ser un banco. Es un lindo deseo, estamos preparados para hacerlo pero es una construcción.

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