El avance del dólar en 2019 le sacó 15 puntos de ventaja a la inflación. (Shutterstock)
El avance del dólar en 2019 le sacó 15 puntos de ventaja a la inflación. (Shutterstock)

La definición de la encrucijada electoral el domingo 27 de octubre blanqueó el panorama financiero hacia el cierre del año, con la certeza de un cambio de signo político en la Casa Rosada a partir del 10 de diciembre.

Inmediatamente después de confirmado el triunfo de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri en los comicios presidenciales, el Banco Central comunicó el endurecimiento de los controles de cambios, con condiciones aún más rígidas que los aplicados durante la segunda presidencia de Cristina Kirchner.

Ello se debió a la devastadora erosión de las variables financieras después de las elecciones primarias: en dos meses y medio a partir del 11 de agosto las reservas del BCRA restaron USD 23.084 millones (-34,8%), a la vez que la entidad se vio obligada a vender un total de USD 7.460 millones en el mercado entre el 12 de agosto y el 25 de octubre para evitar una devaluación mayor.

Desde las PASO la cotización del dólar ascendió más de 30% y el drenaje de depósitos privados en moneda extranjera superó los USD 13.000 millones en el lapso transcurrido entre ambos comicios.

Después de las elecciones presidenciales y las mayores restricciones, la política monetaria adoptó un carácter menos contractivo

“Para el período posterior a las PASO, la autoridad monetaria había impuesto restricciones cambiarias a la adquisición de moneda extranjera, principalmente para personas jurídicas. Sin embargo, debido al continuo drenaje de reservas y caída de los depósitos en dólares, las restricciones fueron intensificadas luego de conocerse el resultado de la elección presidencial del último domingo de octubre", resumió un reporte de PwC Argentina.

Con las nuevas restricciones cambiarias, la gestión de Cambiemos derrotada en las urnas hizo su mayor claudicación, después de haberse anotado un éxito inicial con la eliminación de los controles en diciembre de 2015 sin que se descarrilara la economía.

Ahora, el control de cambios más estricto forzó una estabilización en los indicadores financieros, útil para allanar el camino de la transición hacia un nuevo gobierno que se caracterizará por una mayor intervención estatal en los mercados.

-Suben los depósitos a plazo fijo. El “cepo” al dólar, con un límite de USD 200 mensual para la demanda minorista, revitalizó la renovación de los plazos fijos en pesos. Con una moneda doméstica vapuleada por el desplome de la demanda de dinero, entre el 12 de agosto y el 25 de octubre, estas colocaciones disminuyeron casi $160.000 millones o 12,5%, desde los $1.267.469 millones ($1,27 billón) a $1.109.086 millones ($1,1 billón). Desde entonces recuperaron casi $46.000 millones (+4,1%) en tres semanas.

“El endurecimiento del control de cambios, que llevó a casi cero la compra de divisas para atesoramiento, dejó a las inversiones en pesos como única alternativa para los flujos en moneda local generados dentro del circuito formal. Por lo tanto, producto de la menor competencia y las mayores restricciones, se abrió un margen para bajar la tasa de interés sin generar presiones significativas en el tipo de cambio oficial”, evaluó Ecolatina.

-Moderada recuperación de reservas. A falta de crédito externo, el Banco Central está urgido por recomponer sus activos a través de las compras de divisas que efectúa en el mercado mayorista, habida cuenta que es un actor excluyente en una plaza restringida para todos los demás actores. La autoridad monetaria adquirió unos USD 1.400 millones, mientras que las reservas internacionales dejaron de caer: aumentaron USD 42 millones hasta el jueves 14, a 43.555 millones de dólares.

- Baja de las tasas de interés. Una demanda de dólares atrofiada, junto con una recuperación de los depósitos en pesos tiene lógica repercusión en el descenso de las tasas de interés de referencia, cuya consecuencia contractiva profundiza la recesión. Desde las elecciones presidenciales el BCRA recortó en cinco puntos porcentuales la tasa que paga por la colocación de sus títulos de deuda (las Leliq o Letras de Liquidez), de 68% a 63 por ciento anual.

“En un marco de transición entre la gestión saliente y la entrante, el BCRA ya puso en marcha la maquinaria no solo para ‘llegar’ al 10 de diciembre sino también para preparar el terreno para la economía ‘albertista’. El cambio de timón fue evidente con un fuerte endurecimiento del cepo cambiario y medidas tendientes a reducir tanto la tasa como el stock de Leliq”, explicó GMA Capital en un informe.

- Cae el stock de Leliq. La deuda remunerada del BCRA encontró una zona de equilibrio en los $800.000 millones. El stock terminó el viernes en $797.868 millones, unos $491.000 millones o 38% menos que los $1.288.868 millones ($1,29 billón) previo a las PASO. Medido en dólares también se licuó: ahora, en unos USD 13.400 millones redujo a una quinta parte su peso, cuando hace un año y medio atrás las Lebac representaban más de USD 60.000 millones y superaban el monto de reservas.

- Dólar quieto. En las tres primeras ruedas posteriores a las primarias el valor del dólar escaló 33%, pero a partir del 14 de agosto osciló en un rango corto, cerca de $60 mayorista y $63 al público. Inclusive las paridades alternativas, que proliferan a la sombra de los controles de cambio, recortaron la brecha una vez consagrada la fórmula del Frente de Todos: el “contado con liquidación” y el dólar MEP restaron 6% desde el lunes 28, mientras que el dólar libre o paralelo cedió 11 por ciento.

- Dejaron de caer los depósitos en dólares. Los depósitos en dólares del sector privado, en efectivo, totalizaron USD 18.686 millones el pasado 12 de noviembre, último dato provisto por el Central, el monto más bajo desde el 9 de noviembre de 2016.

Estas colocaciones acumularon un retroceso de USD 13.813 millones o 42,5% desde el récord de USD 32.499 millones del 9 de agosto de este año. Unas dos terceras partes de esta cifra se contabiliza como reservas, en concepto de encajes. No obstante, si se observa la baja desde las presidenciales, la salida de depósitos privados en dólares se desaceleró, para sumar solo USD 1.181 millones en las últimas tres semanas.

A tres semanas del traspaso de mando, este equilibrio es muy vulnerable. Y seguramente lo seguirá siendo por un buen tiempo hasta que la nueva administración se asiente en el poder. Ejemplo de esta situación es la expansión monetaria de las últimas semanas, que recalentará la inflación del cierre de 2018 e inicios de 2019.

La rampante dolarización de carteras del trimestre agosto-octubre (con amplias ventas de divisas del Central) compensó el apurado desarme de Leliq y contribuyó a acotar el crecimiento de la Base Monetaria (el dinero en circulación con el que funciona la economía). Después de las elecciones presidenciales, es la recomposición de los depósitos en pesos la que equilibra en parte la inyección de liquidez del BCRA por las compras de dólares (hasta ahora, unos $80.000 millones) y el pago de intereses de las Leliq (unos $30.000 millones desde el 28 de octubre).

Si bien hay que tener en cuenta las necesidades de pesos estacionales de diciembre, inquieta el efecto inflacionario por el crecimiento de la Base Monetaria, que se produce en simultáneo con nuevos aumentas en tarifas, prepagas y combustibles. Tras las PASO la Base Monetaria crece $175.959 millones o 13,1%, desde $1.344.749 millones ($1,34 billón) del 9 de agosto a $1.520.708 millones ($1,52 billón) el 11 de noviembre.

“Más allá de estas medidas restrictivas, creemos que los controles van por detrás del verdadero problema de Argentina: nadie quiere pesos. La demanda de dinero es similar a la de fines de la Convertibilidad, cuando la economía era bimonetaria. Ignorar esta realidad podría ser muy peligroso para la próxima gestión”, puntualizó GMA Capital.

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