Liliana Grabín es directora del Postgrado de Psicología Aplicada al Deporte de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y considerada una eminencia en el ámbito sudamericano de la especialidad. En el umbral del Mundial, realiza, junto a Infobae, una profunda radiografía psicológica de la Selección Argentina.

¿Por qué un sistema de elite, como éste de la Selección, que tiene jugadores, un campo de entrenamiento en Ezeiza, médicos de primer nivel y un cuerpo técnico con muchísimos profesionales, no tiene un psicólogo a esta altura del Siglo XXI y cuando tantos equipos de clubes lo tienen?

En 1978 tuvimos el primer psicólogo en Brasil, Riveira Da Silva, así que la cuestión está en decir por qué no. ¿Hay alguien que se esté preguntando, en cada una de las cuestiones que suceden, cuál es el fundamento? Porque si no hay investigación estamos en situaciones de componentes mágicos. Cuando la investigación se pierde, la magia gana campo y terreno.

¿Y cómo se resuelve eso?

Frente a un síntoma como el que tenemos, se tiene que hacer una investigación científica tanto deportiva como deportológica para saber cuál es la cuestión, y a partir del diagnóstico se va a tener un pronóstico, pero con decir "no hacemos goles" y llamar a cuanto mago se les ocurra o cambiar una cancha porque vibra, no vamos a resolver el problema.

Llama la atención que a la Selección Argentina le haya costado tanto marcar goles, con jugadores que baten récords de goles en las ligas europeas más importantes…

Pero hay algo que también es muy interesante: la Selección no puede estar al margen del país. Dicen las teorías que el juego representa la cultura de un país y el deporte, la sociedad en que vivimos. Y si uno está hablando sobre el país, sobre cómo está funcionando la Argentina, y no le decimos que estamos hablando de política, estamos hablando de la Selección y salvo por la palabra gol, no podríamos deducir que hablamos de temas diferentes.

Grabín tiene experiencia trabajando en el ámbito del básquetbol
Grabín tiene experiencia trabajando en el ámbito del básquetbol

El fútbol sería un recorte de lo que sucede en el país…

Los microsistemas reproducen los macrosistemas. ¿Le vamos a decir a la Selección nacional que traiga triunfos, desarrollo, progreso cuando la Argentina está estancada? Es decir, estamos en la misma, más allá de que la situación de no poder hacer goles aún queriendo hacerlos, amerita que las ciencias que se ocupan de lo deportivo y lo deportológico investiguen, pero no negarlas, ¡no negarlas!

Uno de los argumentos más esgrimidos por los directores técnicos para no aceptar psicólogos en los equipos de elite es el aspecto supuestamente invasivo de un profesional en el plantel…

Ni siquiera es necesario que trabaje directamente con la Selección porque hay gente como Joan Riera, de Barcelona, que plantea lo de "agente directo de cambio" y "agente indirecto de cambio".

¿Cómo es eso?

El "indirecto de cambio" trabaja con el entrenador, como yo lo hago hace de diez años en el básquetbol profesional con el entrenador Gabriel Picatto. Yo no conozco ni siquiera a los deportistas que asisto, al equipo que asesoro. Asesoro al entrenador. Eso se llama "agente indirecto de cambio". "Agente directo de cambio" es cuando Gabriel Picatto le dijo a los jugadores, "el que quiera, que consulte a Liliana" y así fue. Muchísimos me consultaron.

Mascherano, junto a Messi. El “Jefecito” acumula varias finales sin títulos con la Selección (Reuters)
Mascherano, junto a Messi. El “Jefecito” acumula varias finales sin títulos con la Selección (Reuters)

Con su experiencia de trabajar en equipo, cuando se arrastra una mochila de frustraciones tan raras como la Selección Argentina de fútbol, que perdió tres finales seguidas por tan poco, por detalles, algo poco común en la historia; o ante un jugador como Javier Mascherano, quien tiene siete finales perdidas y ningún título, ¿qué tipo de trabajo se requiere?

Vos tenés un estímulo y una respuesta. Se supone que, frente a un estímulo, la coherencia implica una respuesta coherente al estímulo. Cuando la respuesta es casi bizarra, que es lo que nos está pasando, lo que hay que investigar es el estímulo que la está provocando.

Eso no parece ir de la mano de un brujo, como al que recurrió la AFA en el final de la etapa clasificatoria…

No hay que traer magos. Hay un estímulo que está fallando, que tiene un síntoma, que se cronificó tal vez y hoy hace huella como una enfermedad. Lo que hay que hacer es un diagnóstico para generar un pronóstico. Mientras no se investigue, mientras se piense "en el próximo ya ganamos", no se va a solucionar.

Pero se sigue intentando solucionarlo desde lo futbolístico.

La Teoría de la Guestalt dice: "La música es mucho más que la suma de sus partes". Nosotros tenemos grandes notas, pero no tenemos armonía con música. Entonces podemos tener a los más habilidosos de todo el mundo y no hacer un gol. Algo está pasando. Lo que está fallando es saber cuál es el estímulo: el entrenador, la organización. Algo está fallando que da origen a la respuesta porque la respuesta es la única verdad que tenemos: el fracaso deportivo.

“Con llamar a cualquier mago no se resuelven los problemas”, dijo, sobre el Brujo Manuel
“Con llamar a cualquier mago no se resuelven los problemas”, dijo, sobre el Brujo Manuel

¿Qué ejemplos me puede dar?

Fijate que se le endilga a alguno que, por ejemplo, no canta el himno. Y en verdad, en la cancha no se canta el himno porque no suelen poner la letra y suena el "ohhhh" como música. Entonces, muy poco puedo ser yo la que critique que no cantan el himno si el himno no se canta sino que se tararea la canción. Ahora bien, la Argentina ¿es un país convocante o expulsivo?

¿En qué sentido lo pregunta?

Porque yo lo viví como psico-deportóloga que había deportistas que preferían, consciente o inconscientemente, usar la camiseta del sponsor y no la de Argentina, no porque les pesara sino porque no están identificados.

¿Tal vez podría ser que salvo una base que siempre es convocada, el resto va rotando y no tiene la misma cercanía a los demás en el grupo?

¿Sabés lo que pensé? Imaginé esta metáfora: ¿Qué pasaría si a cada jugador se le permitiese salir a jugar con la camiseta de su equipo? Yo te garantizo que cambia la mano. Te lo garantizo. Porque es la camiseta que están sintiendo por identificación. Porque eso yo lo pude ver en las guardias hospitalarias, que son alto rendimiento en salud. Cuando una guardia funciona, tiene mística y la Selección Argentina no tiene mística: son grandes habilidosos, pero que no hay mística, seguro. Porque la mística te lleva a querer el resultado.

¿Puede haber algún punto de relación en el hecho de que estos jugadores, en su gran mayoría, o los que tienen más peso, no tengan demasiados puntos de contacto con la Argentina por llevar años jugando en el fútbol europeo?

¿Y Sampaoli sí tiene más contacto con la Argentina?

Sería bueno saber de qué hablan los jugadores de la Selección Argentina cuando dicen "Argentina", si no es a su plantel, a su entorno, a los dirigentes cercanos. Me tocó cubrir muchísimos partidos de la Selección en el exterior y en todo el país y, cuando llegan a cualquier ciudad, se recluyen en sus habitaciones del hotel y no salen a saludar al lobby, cierran las cortinas de sus ventanillas en los autobuses…

Ellos no tienen la mística del fútbol argentino, que es la película "El Hincha", de Enrique Santos Discépolo. No les podés endilgar lo que no tienen. Yo convocaría a jugadores con hambre, que sienten el fútbol sudamericano, que pueden haber entendido lo que significa la cancha de Boca. Hay jugadores que se fueron hace muchos años de la Argentina.

No es un tema fácil, porque la mayoría se va…

Vos tenés que entrar en la cultura, no en la identidad que te da el DNI. El DNI no te hace argentino, te hace la nacionalidad. Y el hincha argentino sigue con esta mística y los que nos representan tienen DNI argentino pero hace mucho que se fueron. Y no tiene que ver con la plata que ganan. Para nada, es un absurdo. Tiene que ver con la mística. Esas palpitaciones que tienen que tener, no las tienen.

“La Selección tiene grandes habilidosos, pero no tiene mística” (Foto: Getty Images)
“La Selección tiene grandes habilidosos, pero no tiene mística” (Foto: Getty Images)

Es fuerte lo que dice…

A lo mejor tienen para sí mismos el fútbol más esquemático, más táctico, y como se ven poco, además, es más complicado. Y no se les puede pedir más de lo que dan. Hagamos una investigación. ¿Alguno reconoce que tenemos un problema? Porque te pueden decir que no pasa nada.

Ángel Di María lo reconoció y acudió a un psicólogo, a un profesional. Pero tras el partido ante Perú en la Bombonera, Sampaoli utilizó la palabra "contundente" para calificar a un equipo argentino que no pudo marcar un solo gol.

En básquetbol, cuando Picatto me dice "nosotros merecimos ganar", le respondo: "¿Y entonces por qué no metimos los tantos?". Sin goles, no gana nadie. Lo que yo te diría es que el otro equipo mereció ganar porque metió más goles que nosotros. Vuelvo a lo anterior: vos como yo hemos estado mucho tiempo en el exterior y el que estuvo afuera lo sabe: el patriotismo es una construcción de identidad.

¿Y el entrenador, en este caso Sampaoli, qué papel juega?

Yo me pregunto como hincha, ¿quién es Sampaoli? ¡No sé ni quién es! Porque la mística la lleva también el entrenador. Entiendo que pasaron cinco entrenadores. Yo creo que reconocer que tenemos un problema, no sólo en el deporte sino en la vida, es el inicio para querer cambiar. Si vos no reconocés que tenés un problema, no podés iniciar un cambio.

¿No será que lo reconocen para adentro y para afuera no lo dicen, tal vez por ese prurito de no reconocerlo ante la prensa?

Como psicóloga, lo que creo que ellos están perdiendo es la energía que les puede brindar el hecho de contactarse con el público. Lo que hay que investigar es por qué. Por qué no se acercan a la gente, por qué no quieren hablar con la prensa, por qué todo. Lo dice la Teoría de la Comunicación: cuando los "por qué" no tienen fundamento, comienzan los "para qué" (Watzlawick).

Parece que hay temor a lo desconocido….

Nosotros estamos trabajando con la Selección sobre las consecuencias y no es sobre eso que hay que investigar, sino sobre las causas. Las consecuencias ya las sabemos. Sabemos que perdimos, cómo llegamos. Lo que hay que saber son las causas que provocaron esas consecuencias, porque las consecuencias no son esperables. Es más: si hay una cuestión bizarra es justamente porque la causa es algo nunca esperado.

¿No será que en el fondo está el deseo de no conocer la causa?

Por miedo. Yo creo que si vos no querés saber por qué te duele tanto el estómago y nunca vas al médico, es porque tenés miedo de que te digan lo que te pasa. Cuando solamente se trabaja sobre las consecuencias y no se quieren conocer las causas es porque hay miedo de conocerlas. Porque en el conocer las causas tiene que haber un giro.

¿Pero lo que le sucede a la Selección Argentina es un "temor standard", por decirlo de algún modo?

Si esto fuera casi normal diríamos "hay que hacer un giro", pero como es tan bizarro que tengamos los mejores jugadores del mundo y no pueden hacer un tanto, no ya un gol, -porque el gol es lo que se espera, el tanto es meter la pelota adentro-, hay algo; el cambio debe ser muy profundo y hay que ver qué es lo que puede provocarlo. Pero cambiando los jugadores, los entrenadores o la cancha de local por cómo vibra, no vamos a solucionar nada porque esas son las consecuencias.

Un gesto: en 2017, Agüero viajó desde Manchester a Londres para hablar con Sampaoli
Un gesto: en 2017, Agüero viajó desde Manchester a Londres para hablar con Sampaoli

Hay otro fenómeno de los últimos dos años en la Selección Argentina y es que varios jugadores del equipo, implícita o explícitamente, admitieron y declararon ellos mismos a la prensa que no deberían ser convocados. Es como querer salir de esto, aunque fuera por un tiempo. Un caso fue el de Sergio Agüero. Después de que no lo convocaron, al poco tiempo de asumir, Sampaoli se fue de gira por Europa, y tomó un charter para ir a hablar con él desde Manchester a Londres para mostrar interés en estar. Y, ante eso, Sampaoli luego dijo que lo hizo a propósito para que Agüero "picara" y sintiera la necesidad de buscarlo.

Insisto: ¿por qué hay que obligar a quien tiene el DNI que dice que es argentino a jugar en la Selección Argentina? ¿Dónde está escrito que es una obligación moral? Lo único que le pedimos como argentino es que sea respetado en el mundo.

¿Cómo se puede trabajar en las causas de lo que le ocurre a la Selección?

Supongamos que a mí me llaman, lo primero que haría es preguntarle al entrenador: "Señor, ¿usted tiene un problema?". Porque a lo mejor él no cree que tiene un problema. Supongamos que dice "sí, tengo un problema". OK, "¿cuál es el problema que usted cree que tiene?".

Sería como el ABC…

Hay algo que se llama percepción y atribución. La percepción es el resultado de los partidos. Pero la atribución es "che, pero tan mal no nos va" o "nos está yendo terrible". La atribución es personal. Cuanto más se aleja la percepción de la atribución, la realidad de la atribución, hay que trabajar para acercarse porque hay una distorsión, por mucho o por poco. Esa distorsión hace que esa persona sufra innecesariamente. La percepción es global y es de todos. Cada uno atribuye de diferente manera.

En este caso, la atribución parece estar a años luz de la percepción…

Un ejemplo es cuando se le pregunta al entrenador si el equipo anda bien y dice "sí, somos contundentes", y uno sabe que no es así, que hay fracaso deportivo. Hay una sola variable que puede denominarse "fracaso deportivo", y es cuando en el entrenamiento se tiene mejor performance que en los partidos. Esa es la única condición psicodeportológica por la que se considera "fracaso deportivo".

Eso plantea un cambio de paradigma en cuanto a lo que en general se conoce como "fracaso" en el deporte.

A partir de ahí es para ver los niveles atribucionales que tiene cada uno cuando nos encontramos con cada uno de los jugadores. Entonces, si yo escucho 22 problemas y 22 soluciones, primero que me aportan mucho para saber si podemos generar algún cambio. Y lo segundo que tiene que interesar es si alguna atribución se fue a una punta. Si uno dice "estamos muy bien" o el otro dice "somos un fracaso total". Son las puntas que hay que acercar. Pero ¿vos sabés la riqueza de contenido de 22 personas que te estás perdiendo? Incluidos el médico, el kinesiólogo… todo el plantel.

Parece un muy buen punto de partida…

Cuando yo hablo con mi entrenador de básquetbol, Picatto, le pregunto "¿qué es lo que dicen los jugadores?" Y él no dice nada. Ah, no, no… el cuerpo duele, y el médico lo único que le pregunta es "¿qué te duele?". En el alma, tenés que decirme, porque yo no tengo bola de cristal. Entonces, acá todo el mundo habla, porque todo el mundo es profesional y puede pensar por sí mismo.

Y en ese caso ¿cómo se trabaja indirectamente?

No, eso es directo, pero también se puede hacer anónimo. Es decir, entregar una hoja a cada uno para que escriba, o desde una PC y que lo imprima, para que no se le reconozca la letra porque hay gente que tiene miedo de ser reconocido. Y que diga cuál cree que es el problema y qué solución cree que puede haber. De todos modos, yo pido que me googleen, que sepan que soy incorruptible y que jamás divulgaré el secreto profesional. Y después se hace un screening. Y puede haber alguno que diga, "ah, nunca se me había ocurrido". y entrega una solución.

Cuánta riqueza de información podría manejar el profesional en ese caso…

Por ejemplo, a lo mejor Messi –que puede meter un gol cuando se le cante- está preocupado por algo, puede ser por su propia situación en el Barcelona por lo que ocurre en Catalunya, o algún otro jugador, por otra cosa. Por eso insisto: se está trabajando sobre las consecuencias y no sobre las causas y eso es un problema de ignorancia. I-gnorancia, "no-saber".

Di María y las lesiones: “No hay casualidades, sino causalidades” (AFP)
Di María y las lesiones: “No hay casualidades, sino causalidades” (AFP)

Otro punto interesante son las lesiones recurrentes de algunos jugadores.

Ahí es una cuestión personal. Es un paciente en situación deportiva. Di María es un caso como éste. Merece todo nuestro respeto, primero que todo. Hay que recordar lo que decía el doctor y profesor Bernardo Losada: primero la persona, después el deportista y recién después el espectáculo. Lo que hay que averiguar es por qué las lesiones ocupan un lugar preponderante en una carrera deportiva. No hay casualidades sino causalidades de lesiones. Y la lesión habla por sí misma.

¿Qué se recomienda en esos casos?

Si uno deja fluir en un apoyo psicodeportológico corto, con 6 a 8 encuentros, él descubre lo que está pasando. La lesión deportiva lo que hace es justificar inconscientemente, en la mente, algo que está sucediendo y que si yo paro, lo puedo resolver.

Por favor, amplíe este concepto.

Racionalmente, una lesión me permite poder volver a otra historia. Esta historia de deportista queda en stand by y vuelvo a una historia personal. Seguro que se está jugando algo y que él seguramente ni conoce. Lo que uno debe trabajar es qué es lo que le está representando en su vida esa lesión. Si se le dice "no te lesiones más, pensemos en resolverlo", seguimos trabajando en la consecuencia, no en la causa.

Eso de las lesiones recurrentes les sucede a Di María o Fernando Gago, casi siempre en partidos trascendentes.

Pero eso es algo de su historia personal antes de su historia deportiva. Dime cómo resolviste todas tus situaciones que de hecho te generaban mucha coacción y te diré cómo estás resolviendo ésta. Lo que hace entonces el apoyo psicodeportológico es dejar fluir esta cuestión. No tener miedo. Puede surgir un retiro, celos, culpa por los hijos por no estar nunca y que se están criando solos, miedo al éxito… Es muy personal y hay que respetar a la persona.

¿Se puede trabajar en la cohesión grupal? ¿De qué forma?

Siempre digo: las personas se juntan, los grupos se convocan y los equipos se construyen. Nosotros estamos en los grupos convocados, el equipo se construye a través del tiempo. En objetivos comunes y valores éticos compartidos. Y eso hace a la mística.

¿Y este equipo cómo encajaría?

Ellos se conocen a través de la historia, tienen una historia compartida como referentes en el fútbol. Lo que hay que hacer es llevarlos a la construcción. Sí se necesita un psicólogo del deporte formado, porque acelera un tiempo. Porque como el tiempo es acotado, teniendo el diagnóstico, el pronóstico, se considera que con el grupo de hoy se tiene que construir el equipo. Si los valores éticos son compartidos, hay que construir objetivos comunes, que es lo que está fallando.

“Messi no es un deporte, es un ser humano” (AFP)
“Messi no es un deporte, es un ser humano” (AFP)

¿Y cómo encaja Lionel Messi en todo esto? Porque aunque hay grandes jugadores, hay uno que se destaca demasiado sobre el resto

Es muy fácil para todo el mundo preguntar qué pasa con Messi. Por lo que a veces veo en algunos medios escritos, es categórico lo que le pasa. Separan los temas por deportes "Fútbol, Básquetbol, Tenis", y uno de los temas es "Messi". Messi no es un deporte, es un ser humano, que es un habilidoso. Más habilidoso que nosotros, pero él no viene como mesías, porque si yo necesito un mesías en el fútbol, es porque yo, como psicóloga del deporte, no me hago cargo de la parte que me corresponde, porque construir un equipo es ser solidariamente responsable. Le cuento una experiencia personal sobre esto…

Cuénteme…

Cuando yo atendía a un número uno de la Liga Nacional de Básquetbol, tira dos libres, en la última jugada. Con uno que convirtiera, ganábamos el partido. Perdió los dos, y perdimos. Fui al vestuario y estaba apesadumbrado. Entonces me acerqué -él es norteamericano- y le dije "mirá, si todos, incluida yo, hubiésemos hecho las cosas mejor (me incluyo) en cuatro cuartos, no hubiese sido necesario el último lanzamiento, por lo cual todos somos solidariamente responsables de que no hayamos hecho suficientes goles en los cuatro tiempos para que hayamos dependido de quien tirase los últimos dos tiros. Por lo cual, no sos responsable de nada y todos somos solidariamente responsables".

¿Y qué le respondió?

Me dijo "thank you, coach", se levantó y se fue. Nosotros solemos decir con Picatto "gana el equipo, pierde el entrenador".

Para un ciclo corto, ¿qué tipo de trabajo podría realizar un psicólogo del deporte?

Lo más adecuado es reunirse con el entrenador por un tiempo para ver qué tiene él como objetivo, y qué es lo que él percibe, porque si él dice "acá no pasó nada", ya no hay nada que hablar. La consciencia de entender que acá tenemos un problema es el principio de la solución. Mientras no se pueda comenzar con el entrenador como proyección, no se puede hacer nada. Los jugadores son la última instancia. Es decir que están asesinando al cartero. Lo que pasa con la Selección es lo que pasa en el país.