El seleccionado argentino de fútbol está a punto de clasificarse dentro de esta Copa América. Usted me dirá: ¿después de lo que vimos? Es un contra sentido. Pero es tan pobre, tan flaco, tan inexpresivo, tan bisoño, con una pizca de mala fe el equipo de Qatar, que sería increíble que la Argentina no lo pase.

¿Clasificándose la Argentina se taparán los errores? De ninguna manera. Este es un proceso que nació muerto y sigue en ese estado. Es un proceso, un proyecto, que no tiene destino. Porque tiene a un presidente de la AFA que no sabe, que no conoce, que contrató a un técnico por un tiempo –vaya a saber si sigue después de la Copa América– contradictorio y este conduce a un grupo de jugadores que realmente no juegan bien.

A pesar de todo ello, y teniendo en cuenta las características del certamen, la Argentina se clasificará. Y por allí, hasta goleará a Qatar. Va a esconder muchísimas cosas. Va a esconder un grupo de muchachos que tiene temor de jugar con la camiseta Argentina. Se los nota en cada movimiento dubitativos, perdidos.

Messi está desconocido, desatento, perdido (Foto: Reuters)
Messi está desconocido, desatento, perdido (Foto: Reuters)

No tiene cuerpo el equipo. Desde un arquero que en River es sobrio y acá sale casi a hacer locuras, pasando por un central (Otamendi) que debió ser expulsado y una mitad de la cancha inexpresiva, sin cohesión, sin fuerza.

Y lo que más extraña: con un Messi absolutamente desconocido, desatento, perdido, que envía mensajes después del partido pero que en la cancha que es donde tiene que rendir no aparece

El técnico además miente: dijo que Martínez no estaba para seguir y el propio Martínez, en paralelo, decía que sí, que estaba en condiciones.

En ese mundo de contradicciones, de desconocimientos, de falta de encarnadura para encarar estos partidos, la Argentina seguirá en la Copa América. Pero la Argentina así, por este camino, con esta dirigencia, con este entrenador, con Messi, aunque gane, hasta aunque hasta que gane la Copa América, sabe que no tiene destino.

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