Versos para el Riachuelo
Versos para el Riachuelo

“Sapos esparcidos al costado del camino escoltan el paseo nocturno por el Riachuelo”, escribió hace diez años Leandro Selén en Sandokán, un poemario abocado a pensar ese río que, mucho antes, en 1993, María Julia Alsogaray prometió descontaminar. La frase famosa de la funcionaria menemista fue esta: “En mil días vamos a poder tomar agua del Riachuelo”. Hoy sería un gracioso meme brillando en las pantallas. En los poemas de Selén también se lee: “En la orilla nace una familia acéfala de clubes, shoppings y de cable módem. Indios del Riachuelo, aborígenes sin descubrir, más bien extraviados de los cuadernos de bitácora, matean el tiempo acompañándose de tortillas hechas de maíz pisado y agua”. Sin dudas, este río es más que una línea celeste en el mapa argentino.

Ahora, es también el motivo de un festival. Será este sábado 15 de febrero desde las 14 hasta las 00:30 en Munar Arte, Pedro de mendoza 1555, casi intersección con Avenida Brown, La Boca. Se titula, sin más, Festival de Poesía del Riachuelo (FPR) y tiene una programación más que interesante con feria de editoriales, música en vivo, proyección de documentales, una muestra artística y lecturas de poemas que tienen al Riachuelo como centro de la trama. ¿Por qué un festival sobre el Riachuelo? “Los festivales siempre me parecieron una marca muy fuerte de la identidad local”, comienza diciendo Carlos Godoy en un breve diálogo epistolar con Infobae Cultura. Godoy es, además de poeta y novelista, el director del FPR.

Un país de agua

“Yo soy de Córdoba y está el de folclore en Cosquín y el de doma en Jesús María. Después la Vendimia en Mendoza y así. Muchas ciudades a lo largo del país tienen su festival. Desde que vivo en La Boca empecé a sentir algo especial por el Riachuelo. No solo por su historia y por su mística, sino también por algo magnético que tiene. Es un río que atraviesa varios barrios, y comunas y finalmente municipios desde Cañuelas hasta La Boca. El Riachuelo es una fuente inagotable de mitos, historias, tragedias, revoluciones. Muchos ríos de la ciudad fueron entubados, el Riachuelo todavía sigue formando parte de la vida de millones de personas. Borges decía que le dimos la espalda al río, y es así”, agrega Godoy.

Este sábado es la primera edición del Festival de Poesía del Riachuelo
Este sábado es la primera edición del Festival de Poesía del Riachuelo

Luego lanza un punto que lo cambia todo, una perspectiva nueva: “Nuestro país es un país bicontinental (el centro de nuestro país es Ushuaia) y acuático. Todo agua. La superficie marítima argentina es superior a la continental, y somos el segundo país, después de Australia, con tanta agua. Y a eso falta sumarle lagos y ríos. Somos un país de agua. Volver a habitar los territorios acuáticos que tenemos dentro de nuestra ciudad, como el Riachuelo, es una forma de empezar a tomar consciencia de eso. De toda el agua que tenemos y de lo poco que la utilizamos y la explotamos. Casi ni comemos pescado. Es poner en valor lo que se dice del Riachuelo, lo que se escribe, lo que se cuenta y se investiga”.

“El agua, y en este caso el Riachuelo, no solo es un recurso natural y navegable. También es una fuente de historias que forman parte del patrimonio histórico del país”, dice el autor de La construcción, Escolástica Peronista Ilustrada y Jellyfish: diario de un aborto, entre otros libros. “El deseo del FPR es que podamos ir expandiéndonos año a año por la cuenca del Río Matanza-Riachuelo hasta que lo podamos navegar como sucedía hace mucho años”, sostiene.

El fantasma de lo que fuimos

El nombre completo del río, como si tuviera nombre y apellido, es Matanza-Riachuelo: se le llama Riachuelo desde cerca de su desembocadura hasta el Puente de la Noria Matanza, donde corta la General Paz; luego es Río Matanza. Son 64 kilómetros de agua turbia que brota del Río de la Plata y forma el límite sur de la Ciudad de Buenos Aires con Avellaneda, Lanús y Lomas de Zamora. En su trayecto se mete en el Puente Pueyrredón, bajo el transbordador Avellaneda, bordea La Boca, le moja los pies al Tren Roca, hace un falso rulo en la Villa 2124, toca la General Paz y deja de ser línea divisoria para atravesar el Gran Buenos Aires en soledad. Quien se haya asomado desde la orilla a verlo, jamás olvida el tono de esas aguas amansado por el reflejo del sol o de la luna.

Carlos Godoy (Foto: Jaime Alonso)
Carlos Godoy (Foto: Jaime Alonso)

—¿Qué tiene ese río que lo vuelve, digamos, poético?

—Las historias. El agua, el movimiento del agua, la corriente siempre tiene historias. Se puede ver muy claramente con la zona litoraleña y el río Paraná que es un río que tiene más vida no solo porque tiene la navegación habilitada, o porque es mucho más grande, sino también por la fauna. En las historias de los pescadores siempre están los chamamés y los poemas. En cambio, en el Riachuelo, está siempre la historia de lo que fue, de lo que pasó y de todo el mundo apocalíptico y contaminado que hay. Eso se ve muy bien en el poema de Selén. Ahora es navegable otra vez, solo que no está permitido por ley. Avanzó un poco la limpieza, muy lento, pero avanzó al nivel que no hay tanta basura, las cooperativas villeras se encargan de la basura y hasta se ven algunos pájaros costeros y tortugas acuáticas. De a poco vuelven los protagonistas de esas historias.

—¿Qué representa el Riachuelo para el imaginario argentino?

—El Riachuelo representa el apogeo y la caída. La Boca fue un barrio portuario con mucho tráfico de capital humano y económico. Después empieza a tomar protagonismo la contaminación, primero de los saladeros allá por la Revolución de Mayo y luego por industrias, y con el correr de los siglos no lo pudimos resolver. El Riachuelo, en la zona de Vuelta de Rocha, que es dónde vivo yo, es el fantasma de lo que fuimos.

Cómo narrar el Riachuelo

El FPR irrumpe para repensar el Riachuelo y lo hace desde la poesía. Para Godoy, quien asegura que “hoy la poesía es un movimiento que deriva más de la gestión editorial de que un objetivo o un delineamiento estético”, el desafío de este festival es “tratar de recuperar las historias que salen del Riachuelo y también del agua, las riberas, las costas. Por eso va a leer Cucurto su textos sobre La Boca y Juan Incardona sus producciones sobre el Riachuelo, que ya son un clásico de la literatura contemporánea argentina”.

Riachuelo (Shutterstock.com)
Riachuelo (Shutterstock.com)

“Durante la búsqueda de material sobre el Riachuelo me encontré con un libro que pasó totalmente desapercibido. Sandokán de Leandro Selén. Lo publicó en el 2009 la editorial Vox de Bahía Blanca y es un poema hipnótico que te mete en el Riachuelo de un modo devastador. Leandro va a leer el poema completo a 10 años de su publicación. Es un gran gesto reivindicatorio desde el festival con terrible texto. Hay material, solo que hay que buscarlo y encauzarlo”.

Además, “Luciano Lamberti va a leer un poema muy pocas veces leído sobre la inundación. Luz Pearson va a leer poemas sobre la idea de periferia, de borde que representa La Boca, Flavia Soldano va a homenajear al poeta boquense Hértor Miguel Angeli, Guido Veneziale va a leer unos poemas sobre la puja ambientalista que hay en el Río Lujan, Alejandro Jorge va a leer su poema sobre la final Boca-River en Madrid, Tálata Rodríguez va a leer unos textos sobre la enseñanza de poesía en la Villa 2124 de Barracas, al lado del Riachuelo”.

“También vamos a proyectar un documental sobre un profesorado que está en la Villa 2124 y otro de Mayi Ganiko que es una investigación sobre la danza al borde del Riachuelo. También el Museo Comunitario Isla Maciel va a traer su muestra itinerante para contar la historia de la isla. No solo hay historias contadas por personas alrededor del Riachuelo, también está la historia de las organizaciones, su lucha, su búsqueda”, concluye el autor cordobés.

Riachuelo (Shutterstock.com)
Riachuelo (Shutterstock.com)


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