Aunque finalmente el martes se levantó el piquete con acampe en la 9 de Julio, al presidente Mauricio Macri no le agradó para nada la situación, como en otras oportunidades, y transmitió su malestar al gobierno porteño.

El ministro de Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo, tiene buena relación con el Presidente, conoce las reglas del juego y apenas recibió el mensaje supo qué tenía que hacer: ocuparse y resolver.

Eso sí, no esperó que nadie le dijera nada y el mismo Ocampo se autoexcluyó del partido de fútbol de los miércoles en Olivos, así evitó cualquier cargada o tirón de orejas.