Esta copia anotada del primer folio de Shakespeare puede haber pertenecido a John Milton. (Foto: Claire M. L. Bourne)
Esta copia anotada del primer folio de Shakespeare puede haber pertenecido a John Milton. (Foto: Claire M. L. Bourne)

La letra era extrañamente familiar.

El profesor de la Universidad de Cambridge, Jason Scott-Warren, se acercó a observar detenidamente el artículo que estaba leyendo -especialmente las fotos de tachaduras anónimas en la edición del siglo XVII de las obras de William Shakespeare. No puede ser, se dijo, dejando de lado el sándwich que comía durante el almuerzo la semana pasada. ¿No era esa la letra de John Milton?

Scott Warren saltó, corrió a la biblioteca y comenzó a comparar las fotos con escritos de Milton obtenidas de Cambridge.

"Solo me convencía más y más sobre esa idea: Este podría ser Milton, lo que era extraño e increíble", dijo Scott-Warren, quien estudió escritura antigua. "Estuve revisando por horas, rodeado de libros, tratando de evitar que la gente viera lo que estaba haciendo".

Un día después de la frenética investigación y "mucha inquietud", publicó un post de blog donde sugería que el texto del siglo XVII – que había permanecido en la oscuridad de la Biblioteca Pública de Filadelfia desde 1944 – es, de hecho, una edición personal que John Milton hizo del primer folio de Shakespeare, publicado en 1623 y la primera de edición de las obras recopiladas por el bardo. El post de Scott-Warren emocionó a varios académicos alrededor del mundo, quienes dieron a este hallazgo el título de "el descubrimiento más importante de la literatura en la memoria actual".

Scott-Warren dijo que este era "un gran anuncio por hacer". Milton, autor de "Paraíso Perdido", es considerado por algunos en el canon inglés como el segundo escritor con más prestigio e influencia después de Shakespeare. Shakespeare, por supuesto, no necesita introducción.

"Ahora tenemos evidencia de primera mano – literalmente evidencia de primera mano – de que posiblemente el segundo mejor escritor del siglo XVII leyó al primero", dijo Rhodri Lewis, un profesor inglés de la Universidad de Princeton que estudia a Milton y a Shakespeare. "Es una cosa absolutamente extraordinaria".

Lewis, junto con varios profesores contactados por el Washington Post, dijo que la evidencia presentada por Scott-Warren en el blog, aunque no es 100% concluyente, es altamente convincente. William Poole, un compañero de la Universidad de Oxford que estudia y enseña a Milton, dijo que las similitudes de los textos van más allá de la letra: el comentarista anónimo hizo "exactamente lo mismo que Milton hacía" con marcas y notas en el texto idénticas a las que el autor solía hacer.

Si la autoría de Milton es comprobada más allá de cualquier duda, Poole y otros expertos aseguran que daría lugar a que los académicos modernos entendieran mejor la relación literaria que ayudó a formar a Milton como autor. Sin embargo, Milton y Shakespeare nunca se conocieron – Shakespeare falleció en 1616, mientras que Milton nació en 1608 – pero Milton fue un ferviente admirador del Bardo de Avon. Incluso, en un punto escribió en un poema que Shakespeare era "el hijo querido de la Memoria, gran héroe de la fama".

El anonimato de la línea de edición de Milton – tachando adjetivos y ofreciendo alguna alternativa – para marcar y corregir pasajes principales de la métrica de Shakespeare, hizo que el escrito se ajustara perfectamente a las reglas del parámetro yámbico. En algún punto, Milton reescribió el título del que podría ser el trabajo más famoso de Shakespeare: El nombre inicial de la obra habría sido "Julieta y Romeo", y no al revés.

El texto con correcciones permitiría una mejor visión sobre la forma de análisis literario de Milton y su desarrollo como un gran escritor sería mérito propio desde ese momento, dijeron los expertos.

"Este podría ser uno de los descubrimientos más importantes de la literatura en tiempos modernos", dijo Poole. "Esperar que podamos tener una copia del siguiente gran poeta en nuestra lengua… es pedir demasiado. Pero, de hecho, el libro [estaba] escondido a plena vista".

William Shakespeare. (Foto: iStock)
William Shakespeare. (Foto: iStock)

Casi se queda escondido.

El folio salió a la luz después de los minuciosos esfuerzos de Claire M.L. Bourne, una profesora de la Universidad Estatal de Pensilvania que se dedica a estudiar en parte como la gente ha leído los libros a través de la historia. Ella comenzó a examinar el documento mientras era estudiante de doctorado en la Universidad de Pensilvania, viajando a la sala de lectura de la Biblioteca Pública de Filadelfia para leer el texto en persona. Quedó rápidamente fascinada por el escrito y su editor sin nombre, que nunca sospechó pudiera ser Milton.

Bourne comenzó a notar particularidades en la edición. Por ejemplo, el momento en el que el comentador sugería "lengua malvada" en lugar de "lengua despreocupada" en Hamlet. O el momento en el que proponía que Julieta tuviera "esperanza pasada, cura pasada, ayuda pasada" en lugar de "esperanza pasada, cuidado pasado, ayuda pasada" en Romeo y Julieta.

"Esta es una forma particular de compromiso con el texto – muy precisa – que realmente me emociona", dijo.

Bourne pasó 10 años estudiando el texto antes de que finalmente publicara su descubrimiento a finales de 2018 – en un artículo que formó parte de una colección de ensayos publicada en el libro "Early Modern English Marginalia", que llevó a Scott-Warren a tener un momento de "¡Eureka!".

Scott-Warren, quien también escribió un artículo de la colección, recogió el libro la semana pasada porque quería leer todos los demás ensayos. La tarde siguiente, tropezó con el ensayo de Bourne, la contactó para preguntarle si creía que su teoría sobre Milton era plausible. Después de asegurarse que tenía el permiso de la autora del descubrimiento, Scott-Warren publicó el post en su blog al día siguiente.

Las cosas despegaron inmediatamente en las redes sociales, con otros profesores – incluidos varios expertos en Milton – que intervinieron para declarar como legítimos los hallazgos de Bourne. Algunos postearon fotos de otros ejemplos de escritos de Milton, fortaleciendo con sus puntualizaciones los argumentos de Scott-Warren. Otros dieron sus felicitaciones por un hallazgo que altera el campo literario.

"Es increíblemente emocionante y rara para los académicos tener un nuevo documento que puede darnos un vistazo a la manera de escribir de uno de los primeros escritores", dijo Aaron Pratt, un curador de libros y manuscritos antiguos en la Universidad de Texas en Austin. "Inmensamente más emocionante, sin necesidad de decirlo, es un documento que muestra a uno de los escritores más famosos de Inglaterra en conversación con el más importante de ellos".

Aún así, hay más trabajo por hacer.

Primero, Scott-Warren y Boune necesitan conducir una investigación adicional para probar que el editor anónimo es Milton, dijo Pratt. De acuerdo con el curador se necesitarían revisar cada anotación a lo largo del texto y compararlo con una nota certificada de Milton. Scott-Warren y Bourne dijeron que planean coescribir un documento donde se haga exactamente eso.

Si todo va bien, la pareja podría comenzar a preguntarse acerca de lo que estas anotaciones revelan sobre su autor. Sin embargo, Bourne ya ha examinado el anonimato del folio cientos de veces, pero dice que esta emocionada de revisarla nuevamente – porque ahora, ella entrará en la cabeza de Milton.

No es claro porque Milton pudo haber revisado el texto desde el anonimato. Pero – además del ego masivo bien documentado del hombre- Scott-Warren, Bourne y otros expertos advierten nuevamente la idea de que Milton se veía a si mismo como un escritor superior con derecho a editar a Shakespeare.

"No pienso que se trate de querer ser mejor que Shakespeare, pienso que se trata de una apreciación del inmenso potencial de los textos", dijo Scott-Warren. "Milton fue un admirador real de Shakespeare. Pensaba que era un escritor brillante, y quería que el texto brillara tanto como pudiera".

Lo que es claro es que el valor de texto, que ya era alto, incremento considerablemente. Las primeras copias del primer folio de Shakespeare han sido vendidas por grandes cantidades de dinero: en 2001, una copia se vendió en Nueva York por más de 6 millones de dólares. La Biblioteca Pública – que obtuvo el libro cuando la familia de Joseph E. Winder lo donó a la biblioteca después de que el acaudalado empresario y filántropo de Filadeldia muriera– se niega a dar un estimado sobre el precio del folio, pero Pratt tiene una suposición.

"Podría tener un valor de millones de dólares, en plural; nada como esto ha salido al mercado jamás", dijo Pratt, "Iría por más dinero que cualquier otra copia vendida".

Se detuvo y rió. "Seguro que [la Biblioteca pública] jamás lo va a vender".