Ilustración por Mauricio Santos Miranda
Ilustración por Mauricio Santos Miranda

Comentarios agridulces de personas que han visto de todo en esta vida.

La generación millennial se convirtió en una fuerza social real. Es inevitable culparnos por el fracaso de la industria banquera, el golf, el capitalismo, las bienes raíces y los valores, simplemente no tenemos los recursos ni la intención de seguir practicando estas actividades.

Más de una vez he escuchado a personas de generaciones anteriores, decir que somos el epítome de la desgracia de la civilización, cuando pueden haber muchos argumentos para demostrar lo contrario. Recordemos, además, que somos producto de las personas de esa edad, así que, en cualquier caso, ellos tienen la culpa de habernos educado lo suficientemente mal como para convertirnos en los caballeros del apocalipsis social.

Después de hacer esta reflexión, inmediatamente pensé en mi abuela. Ella, realmente cree que los seres humanos de mi generación somos dignos sucesores del mundo en el que vivimos. Dice que somos interesantes, apasionados e innovadores. Honestamente, ni yo le creo.

Para conocer más a fondo la opinión que su generación tiene de la nuestra, me embarqué preguntándole a personas de su edad qué piensan de nosotros, lee las confesiones.

Yo con mi abuela, María Huezo. #Duckface #Selfie
Yo con mi abuela, María Huezo. #Duckface #Selfie

María Huezo. 80 años. Ciudad de México.

Yo veo en la juventud actual mucha confianza. Se ganan la confianza de la sociedad, por su empeño en prepararse y en tener mucha consciencia —a su temprana edad— de la realidad del país. Son dignos de la confianza de propios y extraños por su buen desempeño en este contexto.

Tienen que aprender a ser congruentes. Esto en el sentido de las relaciones: entre su preparación intelectual y espiritual, para que puedan abordar de la mejor manera los problemas que se les avecinen.

Les deseo que actúen en la vida con inteligencia y serenidad.

Martha Salcedo Ruelas. 81 años. Torreón, México.

Hay mucho libertinaje en las nuevas generaciones, ya no les importa nada. Eso sí, de que estudian, estudian; hay mucho joven inteligente y estudioso, buenos trabajadores. Y aunque están todo el día en el celular, aprenden.

Son muy diferentes a nosotros, antes éramos más respetuosos, ahora no respetan nada, ni a sus adultos.

Ahora la vida se vive al "ahí se va". Ya no quieren casarse ni formar familias, tienen hijos por tenerlos y por descuidados irresponsables, pero no tienen hijos pensando en tener una familia.

Eso sí, a los hombres les hace falta la formación militar, eso los hace responsables y formales. A las mujeres les hace falta respetarse más, darse su lugar. Ya ni saben hacer lo básico del hogar, ni cocinar ni nada. Mira, simplemente los tiempos cambiaron y las necesidades son mayores… Ni modo, la casa, la familia todo se va a un segundo término, eso pasa con las nuevas generaciones.

Ema Luisa Limón. 82 años. Ciudad de México.

Yo veo que son personas muy positivas, estamos en sus manos porque, la verdad, son nuestra esperanza. Ustedes los jóvenes creo que harán algo mejor por el lugar en el que viven. Tengo plena confianza en la juventud y en los reporteros que están haciendo una labor muy dedicada en el entorno.

Con su dedicación y esfuerzo siento que podrán hacer algo maravilloso por el mundo.

Fotografía cortesía de Iván Sarmiento
Fotografía cortesía de Iván Sarmiento

Iván Sarmiento. 80 años. Cali, Colombia.

Yo veo que la mayor virtud de los milenarios es ser estudiosos. Pero al mismo tiempo noto que son rebeldes y me gusta mucho eso. Ahora exigen pruebas de que sea verdad todo aquello que les inculcaron sus mayores como una realidad.

Admiro que les gusta viajar, conocer otros países y me gustaría ver que se pegara el hábito del estudio en los demás. También sus reuniones en grupo con su música moderna me gusta.

Carmen Ezcurdia. 83 años. Ciudad de México.

Por un lado veo que es una generación muy creativa, que detecta muchos problemas del país, pero veo que han perdido mucho el sentido familiar. Como ahora la globalización hace que muchos vivan fuera, se pierde el contacto. En esta época de tanta comunicación se ha perdido el concepto de familia. No sé si es mejor o peor, a nosotros no nos tocó así. La vida familiar era diferente, más estable.

Se puede aprender muchísimo de ustedes, la edad no tiene que ver para ser crítico con tu país. La experiencia, nos ha dado una visión diferente del mundo, pero necesitamos de lo nuevo. Ustedes por un lado son víctimas, pues reciben el mundo que nosotros estamos dejando, pero con todo y su corta edad ya tienen mérito de los cambios que están sucediendo.

Hay valores familiares que se han perdido y serán muy difíciles de recuperar. Sin embargo, no carecen de honestidad, generosidad e integridad. Son rebeldes pero eso está bien. Todos tenemos que trabajar para cambiar el mundo.

Alejandro Pérez Arellano. 74 años. Toluca, México.

Yo creo que es una generación que está muy tecnificada en todos los sentidos. En su vida diaria, para la educación, lo que sea, siempre están colgados de un aparato. Me preocupa que dejen atrás el contacto entre sí y con las generaciones más antiguas. Dependen de la tecnología mucho. Eso les ha ocasionado también que pierdan un cierto respeto hacia sí mismos y hacia los demás.

Están más preparados que nunca antes. De eso no queda duda, saben sobre todo. Es una generación que sabe acceder con mucha facilidad a la información y eso beneficia muchísimo a su preparación.

La verdad es que no les envidio nada. Viví algo muy diferente en casi todos los sentidos. Había más respeto hacia los adultos, aprendíamos civismo, ética y varias cosas más que actualmente ya ni se ven.

Publicado originalmente en VICE.com