Tu vino favorito, el inocente rosado, tiene detrás una historia negra.

Muchos de los primeros vinos hechos fueron rosados, pero no el rosado de un día en la campiña inglesa, en un brunch con charolas de frutas y quesos franceses. La mayoría eran una mezcla diluida de uvas rojas y blancas.

El vino diluido era algo usual en la antigua Grecia, y se creía que solo los bárbaros consumían vino puro, que podría haberlos puesto bastante borrachos para luego ir a cometer violaciones y asesinatos. De hecho, en la mitología griega hay una leyenda famosa, The Battle of Lapiths with the Centaurs (La batalla de los lapiths contra los centauros), que comenzó este complicado proceso.

La historia dice que durante una boda de la tribu Lapith (los legendarios griegos), los centauros (porque obvio en esa época había centauros) bebieron muchísimo vino rosado sin diluir y eso despertó su naturaleza salvaje. Cuando la novia fue presentada a los invitados, un centauro la violó. Esto provocó a los otros centauros, que comenzaron a violar a otros hombres y mujeres, convirtiendo la fiesta en una terrible y desagradable batalla. Obviamente, todo fue culpa del rosado puro.

Además de todas estas tendencias barbáricas asociadas al vino no diluido, había más señales de que no iba por buen camino. El rey espartano Cleomenes bebió vino no disuelto y se volvió loco, hasta que eventualmente se suicidó en su celda. Brennus, líder de los Senones, parte de las tribus Galas, usó vino para tener la fuerza suficiente para poder suicidarse después de perder una batalla. Según Pausanias, el famoso escritor griego de viajes de la época, "las heridas de Brennus no le dejaron ninguna esperanza, por temor a sus compatriotas y aún más por vergüenza, como la causa de todos sus sufrimientos en Grecia, murió deliberadamente bebiendo vino sin mezclar …".

Con el tiempo, cuando la vinificación mejoró y las leyendas se convirtieron en leyendas, dejó de ser común diluir el vino con agua. Las uvas rojas y las blancas se separaron y el vino rosado creció como una categoría independiente.

Mientras tanto, en Francia durante la Edad Media, los productores de champaña luchaban para descubrir la forma de crear vinos blancos de uvas rojas, como el pinot noir. Y en la era anterior al Dom-Pérignon, lo más cercano que se obtuvo era un rosado muy pálido.

A ese vino pálido rosado se le dio el nombre Oeil de Perdrix eye of the partridge, (ojo de la perdiz), refiriéndose a cómo se llenan de sangre los ojos de una perdiz cuando está muriendo. Delicioso. Pero dicho nombre continuó siendo común en las zonas relacionadas con la caza. Aunque muy pocos productores de champaña aún lo utilizan en algunas de sus etiquetas, los suizos siguen llamando así a los rosados hechos con pinot noir. En Italia, el nombre es occhio di pernice y se usa para los rosados versión Vin Santo (vino de postre italiano).

En el sur de Austria, los celtas quedaron fascinados por unas uvas nativas apodadas Rabiatperle, o "rabid pearls" (perlas rabiosas). Las uvas muy probablemente se fermentaban desde la vid, y por lo tanto tenían un alto contenido de alcohol, lo que llevaba a una embriaguez inesperada y salvaje. Los celtas transformaron estas perlas en un rosado de culto, que se decía hacía a la gente agresiva, aumentaba la presión arterial y, finalmente, producía la gota (enfermedad).

En 1580, un libro sobre vino de Johannes Rasch es el primero en mencionar esta antigua variedad de uva como Blauer Wildbacher y el vino resultante con el término de Schilcher. El nombre tiene su origen en el mundo Medio Alto Alemán schillern, que significa "irradiar con el color", y lo producen desde en un tono de cebolla naranja a un rubí oscuro. No es que solo tiene una cara bonita. El escritor contemporáneo, Reinhard Gruber agrega: "en vista de su alto contenido ácido, también es común el término burlón "shit spreader" (mierda extendida)".

Y claro, puedes quejarte de que la aura limpia del vino rosado se ha arruinado, y que esas chicas al lado de ti en el brunch son las responsables. Pero mira el lado amable: podrían ser centauros enfurecidos con el apetito sexual desatado.

Publicado originalmente en VICE.com