Nicolás Maduro (REUTERS/Manaure Quintero)
Nicolás Maduro (REUTERS/Manaure Quintero)

El dictador venezolano Nicolás Maduro aseguró que se mantiene cómodamente en el cargo y dijo que está abierto a negociaciones directas con Estados Unidos, pese a las condiciones de la oposición que exige nuevas elecciones libres como punto de partida del diálogo.

“Si hay respeto entre los gobiernos, no importa cuán grande sea Estados Unidos, y si hay un diálogo, un intercambio de información veraz, entonces estén seguros de que podemos crear un nuevo tipo de relación”, expresó Maduro al Washington Post, en la primera entrevista con un medio estadounidense desde febrero del año pasado, cuando expulsó abruptamente a todos los periodistas de Univision de Venezuela.

El chavista dijo que está listo para negociar con Washington el fin de las sanciones impuestas por el presidente Donald Trump con la intención de asfixiar a la industria petrolera venezolana y obligar a Maduro a dejar el poder. Según afirmó, un levantamiento de las sanciones beneficiaría a las compañías estadounidenses. “Una relación de respeto y diálogo trae una situación en la que todos ganan. Una relación de confrontación trae una situación en la que todos pierden. Esa es la fórmula”, dijo Maduro.

Ante la posible presión con más sanciones a Venezuela por parte de Estados Unidos o la Unión Europea, el dictador dijo que no le importa “ni un poquito” lo que hagan Europa y Estados Unidos, sino lo que hagan ellos. “Por mil sanciones que pongan, no van a detenernos, ni a Venezuela”, sostuvo.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pronuncia su discurso anual sobre el estado de la nación durante una sesión especial de la Asamblea Nacional Constituyente, en Caracas. 14 de enero de 2020. REUTERS/Manaure Quintero
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pronuncia su discurso anual sobre el estado de la nación durante una sesión especial de la Asamblea Nacional Constituyente, en Caracas. 14 de enero de 2020. REUTERS/Manaure Quintero

Consultado sobre la posibilidad de que Washington despliegue un bloqueo naval al petróleo venezolano destinado a Cuba, Maduro dijo que tal paso sería “ilegal” pero se abstuvo de llamarlo un acto de guerra. “Creo que eso no le conviene a nadie y menos a Estados Unidos. Espero que no pase”, dijo.

Venezuela atraviesa la peor crisis social y económica de su historia reciente. Según la ONU, 4,5 millones de venezolanos han huido de su país desde finales de 2015. Pero el líder chavista ninguneó los informes internacionales que retratan el sufrimiento de la población. Aunque la ONU documentó la tortura, los arrestos arbitrarios y asesinatos de opositores del gobierno y ciudadanos, Maduro llamó a los reportes “mentiras” difundidas por “medios derechistas anti-revolucionarios”.

A pesar de la catástrofe humanitaria, Maduro mantiene el poder con el apoyo de los militares, así como de Rusia, China y Cuba. En ese sentido, habló en la entrevista de alianzas profundas con La Habana y Moscú, y negó alegaciones de que Beijing esté comenzando a distanciarse de su régimen. “Estamos más unidos que nunca”, afirmó.

El sucesor de Chávez también expresó su disposición a hablar con Juan Guaidó, pero insistió en rechazar la principal demanda de su oponente: su renuncia. Noruega ha mediado en las conversaciones entre los representantes de Maduro y Guaidó, pero las reuniones se interrumpieron en agosto. A principios de este mes, Estados Unidos apoyó la existencia de negociaciones en Venezuela y dijo que las conversaciones podrían establecer un gobierno de transición, conducir a nuevas elecciones y poner fin a la crisis política que afecta al país.

(Con información de AFP y Europa Press)

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