Nicolás Maduro aprobó días atrás más de USD 55 millones de inversión la compra de materia prima para fabricar uniformes militares y armas. Detalló que del presupuesto total unos USD 7 millones se utilizarán para la fabricación de subametralladoras "F-Caribe", calibre 9×19 mm para la Milicia y la Policía Nacional Bolivariana.

"Yo veo la subametralladora en la mano de la Milicia en el barrio, en la calle (…) deben saber que en Venezuela estamos viviendo un proceso de liberación y nos estamos liberando del yugo del Imperialismo", adelantó durante la Feria de Innovación, Ciencia y Tecnología de la FAN.

Nicolás Maduro y el ministro chavista de Defensa durante ejercicios militares (Archivo/EFE)
Nicolás Maduro y el ministro chavista de Defensa durante ejercicios militares (Archivo/EFE)

Con este anuncio, el régimen presenta una nueva arma para represión de las protestas que se intensificaron en enero pasado cuando más de 50 países del mundo desconocieron su segundo mandato y apoyaron a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. desde entonces, los venezolanos no han parado de movilizarse.

Las subametralladoras son armas automáticas que continúan disparando mientras se mantenga apretada la cola del disparador, conocida como gatillo, alcanzando cadencias de tiro de cientos de balas por minutos.

A diferencia de las ametralladoras, sus hermanas mayores, estas armas usan calibres de pistola, más pequeños y de inferiores prestaciones (en el caso de la Caribe, el 9×19 mm Parabellum utilizado en todo el mundo por ejércitos, fuerzas de seguridad y criminales). Por esta razón tienen un alcance muy limitado y son óptimas para usar en ámbitos urbanos y a corta distancia donde la precisión no es tan importante.

Las F-Caribe, fabricadas por la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM),  emplean además del diseño "Bullpup", por el cual los mecanismos y el cargador se encuentran alojados en la parte trasera del arma, muchas veces como parte de la culata. Este diseño permite reducir las dimensiones del arma manteniendo el largo del cañón, por lo que es ideal también para el combate urbano.

Las nuevas armas irán a parar a manos de los colectivos chavistas, el brazo armado del régimen que utiliza Maduro para amedrentar a los opositores y desalentar la movilización social contra el chavismo. Estos grupos violentos se financian a través de los planes sociales, el régimen les otorga partidas para sus proyectos culturales y gestionan tareas públicas como la distribución de alimentos. Desde 2014, el régimen se dio cuenta de que usar a los colectivos es una estrategia eficaz para disuadir a la población de movilizarse.

Además del plan de armar a las milicias, Infobae reveló que Maduro parece querer desempolvar un viejo proyecto que se propuso desde poco después que tomó el poder: la creación de un Ministerio de Inteligencia policial, al frente del cual siempre tuvo como candidato al ahora mayor general del Ejército Iván Hernández Dala, que es jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y Jefe de la Guardia de Honor Presidencial.

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