Ana Orantes, cuya muerte inspiró al movimiento que reclamó la ley contra la violencia de género
Ana Orantes, cuya muerte inspiró al movimiento que reclamó la ley contra la violencia de género

La primera vez que su esposo la golpeó, Ana Orantes Ruiz pensó que le había fracturado los huesos de su rostro. Estaban recién casados y vivían en casa de los padres de él. Al escucharla gritar, su suegro entró corriendo a la habitación y golpeó a su hijo.

Orantes le dijo a su suegro que no tenía idea de por qué su esposo la había golpeado. Pero de todas maneras ella se sintió culpable y pidió disculpas. Su esposo le respondió escupiéndole en la cara.

En poco tiempo, las golpizas se volvieron habituales. A veces, su esposo la agarraba por el cabello y la estrellaba contra una pared. Después del trabajo, solía ir a una taberna con sus amigos para jugar cartas, llegaba ebrio a casa y la golpeaba por cualquier razón, quejándose de que había movido una silla de lugar o había colocado un vaso boca abajo.

Durante cuatro décadas, Orantes intentó escapar de su situación muchas veces; acudiendo a la policía, buscando el divorcio. Pero vivía en España, donde, como en casi toda Europa, no existían leyes que protegieran a la mujer de la violencia doméstica.

Su divorcio fue finalmente concedido en 1996. El año siguiente, Orantes superó sus miedos y salió en televisión para hablar sobre el abuso que había sufrido. Trece días después, sería asesinada por su esposo de una manera tan horrenda que la gente sigue hablando de eso hoy en día.

Al contar su historia, Orantes tenía la esperanza de que otras víctimas de abuso doméstico hallaran consuelo en saber que no estaban solas, que se podía hacer algo por mujeres como ella, que se casaron a muy temprana edad sin saber bien lo que hacían.

Pero contar su historia solo había provocado la furia de su esposo una última vez. Al final, fue su trágica muerte, ocurrida el 17 de diciembre de 1997, la que llevó su historia a la conciencia nacional y allanó el camino para la promulgación de importantes reformas legales que protegerían a las mujeres españolas.

En el programa de televisión vespertino De tarde en tarde, transmitido por CanalSur en su nativa Andalucía, Orantes fue presentada por la conductora, Irma Soriano, como una madre de ocho hijos de 60 años de edad. Por espacio de 40 minutos, Orantes recordó y relató con detalles gráficos la violencia que comenzó poco después de que ella, con 19 años, se casara con José Parejo, a quien había conocido en una fiesta en la ciudad de Granada. Inicialmente, Orantes vivió con sus suegros mientras su esposo estuvo lejos cumpliendo el servicio militar.

Los problemas empezaron apenas regresó. Parejo mantuvo a Orantes bajo estricta vigilancia.

“Si yo me acercaba a una ventana a echar la persiana, y por casualidad ha pasado un hombre y se ha quedado mirándome, él me ha dicho ‘¿de qué te mira ese tío? ¿te conoce? ¿te has acostado con él?’” le relató Orantes a la entrevistadora de la televisión.

Parejo le dijo que ella era demasiado inculta como para permitirle hablar y le prohibió asistir a las bodas de sus propios hermanos. Orantes dijo que visitaba a su madre en secreto, “porque yo no podía ver a ninguno de mi familia. Él me quitó que yo viera a mi familia”. Cuando su madre le preguntaba por sus heridas, Orantes decía que se había hecho daño al desmayarse por tener la presión baja.

“No tenía adónde irme”, dijo. “Yo tenía que aguantarlo. Tenía que aguantar que me diera paliza sobre paliza”.

Orantes dijo que había ido a la policía más de una docena de veces para reportar los maltratos. Pero no existían leyes que la ayudaran. El divorcio se había legalizado en España apenas en 1981 y, cuando Orantes intentó abandonar a su esposo, él convenció al juez de que le negara la solicitud de divorcio.

Incluso luego de que su divorcio fuera concedido en 1996, ella y Parejo continuaron compartiendo la casa, viviendo en pisos diferentes, por recomendación de un juez de paz que había buscado mediar entre ellos.

Fue en esa casa, en el pueblo de Cúllar Vega, en la región del sur de Andalucía, donde Orantes fue asesinada. Parejo la golpeó, la ató a una silla, la roció con gasolina y la encendió en llamas mientras seguía viva.

Se cree que fue la mujer número 59 en haber sido asesinada como resultado de la violencia doméstica ese año en España, aunque el país no llevaba estadísticas oficiales en aquel momento.

En un día lluvioso, cientos de personas asistieron a su funeral, y en las semanas que siguieron, las mujeres tomaron las calles de Madrid y otras ciudades para protestar por su asesinato. Las mujeres en el Parlamento español exigieron reformas legislativas.

En aquel momento, España era controlada por un gobierno conservador cuyo vicepresidente primero, Francisco Álvarez-Cascos, desestimó el asesinato como un “caso aislado obra de un excéntrico”. Sin embargo, muchas mujeres empezaron a crear asociaciones para recoger evidencias de violencia doméstica, ayudar a las víctimas y presionar más a los políticos para que intervinieran.

En 2004, luego de que los socialistas regresaran a la presidencia, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero introdujo una ley sobre la violencia de género que en aquel momento fue considerada una de las más avanzadas en Europa.

La ley endureció las sentencias contra los agresores, al mismo tiempo que les dificultó que contactaran a sus víctimas. El gobierno también estableció tribunales especiales para atender los casos de violencia doméstica y les facilitó a las mujeres el reporte del abuso a través de una línea telefónica gratuita.

Ana Orantes marcó un antes y un después en España”, dice Miguel Lorente, profesor de medicina en la Universidad de Granada, quien se desempeñó como funcionario del gobierno y supervisor de las leyes de violencia de género durante la presidencia de Zapatero. Su asesinato, añade, ayudó a modificar no solo la legislación española sino el discurso público “en una sociedad donde los medios y todo el mundo siempre se refirió a ese tipo de homicidios como crímenes pasionales, celos y cosas que solo sucedían en la periferia de España”.

Parejo fue acusado de asesinato y sentenciado a 17 años de prisión. Falleció de un infarto en la cárcel, en noviembre del 2004, con 69 años. La nueva ley española sobre la violencia de género entró en vigor un mes después.

Orantes nació el 6 de febrero de 1937, en Granada. Su padre fue un albañil y su madre trabajaba en una confitería. Ana no fue al colegio; trabajó como costurera siendo una niña, para ayudar a mantener a su familia.

La ley de violencia de género de España ha sido desafiada unas 200 veces en los tribunales, principalmente usando como motivo que a los hombres se les dificulta demasiado defenderse contra acusaciones infundadas. Al especificar a las mujeres para su protección, la ley ha también sido criticada y tildada como discriminatoria y de quebrantar los principios de igualdad de la Constitución española. Otras agrupaciones quieren que la ley sea expandida para atender la violencia entre parejas gays.

(Foto: Pxhere)
(Foto: Pxhere)

España comenzó a recolectar información sobre violencia doméstica apenas en 2003. Aún continúa luchando contra un número alarmante de homicidios relacionados con violencia de género, con más de mil mujeres fallecidas desde 2003. Sin embargo, algunos países de la Unión Europea, como Rumania y Finlandia, tienen índices de homicidios mucho mayores, según datos comparativos de Eurostat.

Desde las elecciones generales en noviembre, cuando se convirtió en la tercera fuerza política del Parlamento español, el partido de extrema derecha Vox ha intensificado sus esfuerzos por derogar la ley de violencia de género, como parte de su agenda para regresar el país a valores más conservadores y católicos romanos.

Al mismo tiempo, Orantes, tras su muerte, ha estado ganando más reconocimiento. Fue una de las 12 defensoras sobre derechos de la mujer elegidas para ilustrar un calendario de 2020 distribuido en todos los colegios de Andalucía. El año pasado, algunas ciudades como Sevilla, Granada y Madrid, rebautizaron calles y otros espacios públicos en su honor.

“El feminismo es el movimiento más transformador en España en este momento, pero necesitamos recordar a personas como Orantes como puntos de referencia”, dijo Noemí López Trujillo, una periodista de Newtral, un medio de comunicación español que investigó exhaustivamente la historia de Orantes y produjo un podcast de cuatro episodios sobre ella. “A medida que las mujeres y nuestra sociedad avanzan, no debemos olvidar defender lo que ya se ha logrado”.

*Copyright: 2020 The New York Times Company