ROMA — El encabezado de la primera plana fue diseñado para atraer la atención. Para un partido a celebrarse el viernes entre el Inter de Milán y la Roma, dos de los clubes más importantes de Italia, solo bastaron dos palabras, una en amarillo y la otra en blanco, todo en letras mayúsculas.

VIERNES NEGRO”.

El encabezado de la edición del jueves de Corriere dello Sport, uno de los principales periódicos deportivos de Italia, de inmediato produjo la condena de grupos antirracismo, de los dos jugadores negros que salieron en la foto de la portada e incluso de varios clubes de un país que ha luchado con el racismo en general y el racismo en el fútbol en particular.

El titular aludía a dos jugadores: Chris Smalling, un defensa de la Roma, y Romelu Lukaku, un delantero del Inter de Milán. Si tenía el objetivo de ser un ingenioso juego de palabras al tomar una frase que suele asociarse con ofertas de temporada navideña, no funcionó.

En sus cuentas de redes sociales, Lukaku mencionó que era uno de los “titulares más estúpidos” que hubiera visto y reconvino al periódico por avivar la negatividad y el racismo.

Smalling lo describió como “equivocado e insensible” e invitó a los editores a “comprender el poder que poseen”.

Ante la condena generalizada por el titular, el periódico insistió en que no había hecho nada malo. En un nuevo encabezado en las ediciones del viernes, señaló que las críticas habían sido nada más y nada menos que un “linchamiento”.

“¿A quién están llamando racista?” fue el encabezado del periódico el viernes, el cual estuvo rodeado de imágenes de primeras planas pasadas, así como de editoriales pasados, donde se denunciaba el racismo en el fútbol.

Romelu Lukaku. (REUTERS/Alessandro Garofalo)
Romelu Lukaku. (REUTERS/Alessandro Garofalo)

“‘Viernes Negro’ fue el título inocente de un periódico, el nuestro, que durante casi un siglo ha defendido con porfía y pasión los valores del deporte”, escribió el editor del periódico, Ivan Zazzaroni. “Sin embargo, la gente que tiene veneno dentro de sí lo transformó en veneno”.

Desde hace tiempo, Italia ha luchado con el racismo en el juego, una tensión persistente que ha manchado el deporte más popular del país, pero a la cual se le suele restar importancia cuando se le llega a reconocer.

Aunque solo ha estado en Italia unos pocos meses, Lukaku ya conocía el abuso racista. Cuando lo recibieron con cánticos que imitaban el sonido de monos durante un partido en Cagliari celebrado en septiembre, el club sardo desestimó cualquier sugerencia de que sus aficionados pudieran ser racistas al tachar las acusaciones de “indignantes”.

El mes pasado, el Brescia defendió los comentarios controvertidos que hizo un alto funcionario del club sobre uno de sus propios jugadores, Mario Balotelli, cuyos padres biológicos son de Ghana y su madre adoptiva es judía, al decir que habían sido una “broma incomprendida”.

En Italia, los jugadores negros, entre ellos el mediocampista de la Juventus Blaise Matuidi, un excompañero de equipo, Moise Kean, quien ahora juega en Inglaterra, y el mediocampista de Costa de Marfil Franck Kessie, de manera continua han estado involucrados en incidentes racistas. El mes pasado, un partido entre la Roma y el Nápoles se suspendió temporalmente después de que aficionados de la Roma atacaron al futbolista senegalés Kalidou Koulibaly, quien juega para el Nápoles. Los insultos antisemitas tampoco son extraños en los estadios.

Hay muestras de que muchas figuras prominentes en el deporte están hartas. El encabezado apareció dos días después de que Luigi De Siervo, el director ejecutivo de la Serie A, el máximo circuito de Italia, prometiera que la liga iba a erradicar el racismo “estadio por estadio”, y que garantizaría que los responsables iban a ser vetados de los partidos, aunque se refería al racismo de los aficionados, no de los medios.

Chris Smalling. (REUTERS/Alberto Lingria)
Chris Smalling. (REUTERS/Alberto Lingria)

“Debemos castigarlos de la manera más severa: esto es, expulsión de los estadios”, les comentó De Siervo a reporteros en una conferencia de prensa que se convocó apresuradamente después de que un periódico italiano filtró el audio de una reunión llevada a cabo en septiembre. En dicha reunión, el dirigente dijo que había pedido que se apagaran los micrófonos que apuntaban a los aficionados que estaban abucheando en los estadios para que no se escucharan en televisión.

La semana pasada, los veinte clubes de la Serie A de Italia escribieron una carta abierta en la que reconocieron que había un “serio problema de racismo” y que los clubes no habían hecho lo suficiente para combatirlo. Los incidentes racistas “son un motivo de frustración y vergüenza para todos nosotros”, escribieron los clubes, por eso habían querido trabajar con los funcionarios del fútbol italiano para redactar “nuevas leyes y regulaciones más severas, así como una campaña para despertar conciencia”, de acuerdo con la carta, donde agregaron: “No hay tiempo que perder”.

En respuesta al encabezado, la Roma y el AC Milán, el rival del Inter del otro lado de la ciudad, prohibieron la entrada de Corriere dello Sport a sus instalaciones de entrenamiento y que hablara con sus jugadores durante el resto del año.

“Los futbolistas, los clubes, los aficionados y los medios deben estar unidos en la lucha contra el racismo en el fútbol”, señalaron los clubes en un comunicado. “Seguimos totalmente comprometidos con hacer frente al racismo”.

Adam Smulevich, el coautor de un libro sobre el racismo en el fútbol italiano, mencionó que, hasta ahora, las reacciones hacia el racismo habían sido superficiales, “en todos los niveles”, aunque la carta de la Serie A era “un paso en la dirección adecuada”.

Sin embargo, Smulevich agregó que solo se podía erradicar el racismo con una reacción generalizada, desde las reprimendas de otros jugadores hasta los clubes y los periodistas, quienes se espera que sean más sensatos. Aunque el contenido del artículo en Corriere dello Sport no era racista, comentó Smulevich: “Muchas personas solo leen los encabezados”.

“Hay una urgencia para llamar las cosas por su nombre”, señaló Smulevich. “Hasta ahora, el mundo del fútbol ha sido muy vago”, agregó.

No obstante, el hecho de que haya habido tanta controversia en torno al titular fue una señal de que hay una mayor conciencia, mencionó.

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