(Daniel Jones es editor de Modern Love. Terri Cheney, quien reside en Los Ángeles, es autora del libro “Tell Me Where It Hurts: A Manual to Modern Madness”, que saldrá a la venta en el otoño)

Terri Cheney en su sala de estar en Los Ángeles (New York Times)
Terri Cheney en su sala de estar en Los Ángeles (New York Times)

EN 2008, TERRI CHENEY DIO A CONOCER LA ENFERMEDAD MENTAL QUE PADECE. SU HISTORIA INSPIRÓ UN EPISODIO DE LA SERIE DE TELEVISIÓN DE MODERN LOVE, ESTELARIZADO POR ANNE HATHAWAY.

En su ensayo de 2008 para Modern Love “Acéptame como soy… aunque no sepa quién soy”, Terri Cheney, quien entonces trabajaba como abogada especializada en entretenimiento, escribe sobre sus batallas con el trastorno bipolar y revela cómo les ocultaba a novios, colegas y a otras personas cercanas su enfermedad antes de finalmente hacerla pública.

Ahora su historia se adaptó al formato televisivo, en la nueva serie de “Modern Love” en Amazon Prime Video.

Hace poco, me reuní para conversar con Cheney; a continuación, una versión de nuestra charla que ha sido editada debido a su longitud y para darle mayor claridad.

También pueden leer mis entrevistas con las escritoras Ann Leary (“Rallying to Keep the Game Alive”), Deborah Copaken (“Cupido es una periodista curiosa”) y Julie Margaret Hogben (“Cuando el portero se vuelve parte de tu vida”), cuyos ensayos también inspiraron otros episodios.

P: Daniel Jones: Tu historia relata cómo fue que durante mucho tiempo ocultaste por completo el hecho de que eras bipolar. Luego escribiste un ensayo al respecto para Modern Love, al igual que un libro que se volvió un éxito de ventas y ahora se ha convertido en un episodio de la serie de Modern Love, en el que mucha más gente de todo el mundo conocerá ese aspecto de tu vida. ¿Cuán asustada te sentías de hacer público esto al principio?

R: Terri Cheney: Estaba aterrada. Además de mis médicos, muy poca gente sabía lo que me estaba pasando. Solo desaparecía de la vista de todos para que nadie lo supiera y, en el trabajo, era productiva y estaba muy al tanto de todo. Podía ponerme al día con todo el trabajo atrasado que tenía y lo había venido haciendo desde que era estudiante. Pero todo el tiempo me sentía aterrada de que alguien me descubriera y me despidieran o de que nadie me fuera a querer.

P: Y ¿qué pasó después de que se publicó el ensayo?

R: Fue sorprendente. Hubo tanta gente que se puso en contacto conmigo. Muchos se identificaban conmigo, pero también había personas que me pedían que hablara en público sobre el tema. Hasta me pidieron matrimonio.

P: ¿En serio?

R: Sí, un hombre que leyó la columna de Modern Love y pensó que merecía ser amada.

P: ¿Por correo electrónico o de alguna otra forma?

R: Por correo electrónico. Lamenté no haberle respondido porque estaba tan abrumada con todos los correos electrónicos en aquel momento; los recibía por centenares. Fue un momento tan maravilloso y estresante porque sentía como si, de repente, todos me conocieran y hubo gente que, en efecto, yo ya conocía y que se puso en contacto conmigo; en especial, gente con la que había trabajado que me decía: “¿Sabes?, siempre nos preguntamos qué te pasaba, pero nunca supimos qué era en realidad”. Creo que estaban tratando de ser amables.

P: ¿Fue un alivio escuchar que te dijeran: “Siempre nos preguntamos”, o fue perturbador en retrospectiva?

R: Fue perturbador. Pensé que lo había ocultado mejor. Pensé que era bastante neutral en mi forma de conducirme. Pero bueno, evidentemente, no lo era y ser bipolar no era algo tan conocido como lo es ahora. Eso fue en 2008.

P: ¿Ambos extremos de tu comportamiento, tus altas y tus bajas, les daban pistas? Quiero decir, ¿eso de que fueras abiertamente productiva o maniaca, pero que también te ausentaras con frecuencia y te mantuvieras a distancia cuando estabas en una etapa depresiva?

R: Creo que mis desapariciones eran lo que intrigaba a la gente. Pero nunca me corrieron de ningún trabajo. Nunca recibí ningún tipo de recriminación en lo profesional, solo desaparecía. Y en aquella época la gente no trabajaba desde casa tanto como ahora. Acabé con un trabajo de medio tiempo para hacerme un poco más invisible y trabajaba mejor de medio tiempo que de tiempo completo. De nuevo, eso fue algo que me sorprendió mucho.

P: Cuando desaparecías, ¿seguías trabajando, pero no querías que la gente te viera o simplemente no podías trabajar?

R: No podía hacer nada. Me quedaba en cama en posición fetal, incapaz de moverme. La peor parte de mi depresión es lo que se conoce como retraso psicomotor y cuando sucede sencillamente no puedo moverme. Apenas puedo levantarme para ir a la cocina o al baño, y solo me quedo acostada y no puedo contestar el teléfono.

P: ¿Durante días?

R: Sí, se acumulaban los mensajes. Esa era la peor parte, no poder responder todos los mensajes. Como te podrás imaginar, me volví muy buena para las excusas, porque he tenido esto desde niña. En aquellos tiempos desaparecía y siempre me justificaba con malestares físicos que inventaba. Mi madre era enfermera y siempre había libros de medicina en la casa. Era muy creativa con mis síntomas.

P: ¿Inventabas excusas para distintos malestares?

R: Leía el manual de Merck y elegía una enfermedad.

P: ¿Tu madre te ayudaba con eso?

R: Mis padres no sabían qué hacer porque era muy buena estudiante. Siempre sacaba excelentes calificaciones y mi desempeño en la escuela era espectacular y nunca fui rebelde, solo pensaban que era excéntrica. Te repito, esto no era algo de lo que se hablara entonces, pero sin duda espero que ahora todo padre se dé cuenta de que no es normal que un niño se quede en cama durante días llorando y sin poder moverse.

P: Sin duda, este episodio hará que mucha gente tome conciencia. La forma en la que Anne Hathaway interpreta eso por lo que pasabas es muy poderosa.

R: Ella y yo tuvimos una conversación increíble sobre cómo capturar la depresión y cómo se siente y cómo es que todo se vuelve más lento y creo que realmente entendió esa sensación.

P: Sé que John Carney, quien escribió y dirigió el episodio, y Anne querían ser muy cuidadosos con la manera en la que iban a representar la situación.

R: Fueron muy sensibles al respecto y me sentí muy feliz después de hablar con ellos porque parecían querer conocer la perspectiva subjetiva de cómo era pasar por algo así, no solo mostrar el estereotipo. Recuerdo que Anne me preguntaba sobre la depresión, cómo se veía y yo le decía que todo parecía moverse en cámara muy lenta. Como si llevaras una carga muy pesada todo el tiempo y no pudieras moverte.

En el caso de John, mencionó que quería hacer el episodio maniaco al estilo de “La La Land” y pensé que era brillante porque justamente así es. Todo es tan brillante. Eres Mary Tyler Moore en su secuencia inicial.

P: Si así lo deseas, dinos cómo están las cosas ahora, en lo que respecta a tu vida amorosa y tu vida personal. ¿Qué sucede? Han pasado casi doce años desde que publicaste el ensayo.

R: Bueno, pues dejé la abogacía. Mi libro “Bipolar: Memorias de una maniaco-depresiva”, se convirtió en un éxito editorial que apareció en las listas de popularidad de The New York Times, al igual que de L.A. Times y se tradujo a ocho idiomas.

P: Vaya.

R: Escribí un segundo libro años después, “The Dark Side of Innocence”, sobre mi infancia como bipolar. Y acabo de terminar mi tercer libro que saldrá a la venta este otoño. Se llama: “Tell Me Where It Hurts: A Manual to Modern Madness”.

(Brian Rea/The New York Times)
(Brian Rea/The New York Times)

P: ¿Qué me dices sobre tu vida amorosa y tu vida personal?

R: Cuando decidí escribir de nuevo después de salir del hospital, me sentía mucho más saludable y estuve saliendo con varios hombres y tuve varias relaciones largas. En este momento, diría que estoy enamorada y soy correspondida. No necesariamente diría que estoy en una relación. Sí siento amor. Estoy enamorada. Así que eso es maravilloso.

P: A la gente no le gusta ponerles etiquetas a las relaciones hoy en día.

R: No, es demasiado complicado. Casi todos los hombres con los que he salido han leído mi primer libro. Es casi un requisito previo. Si vas a salir conmigo, esto es lo que necesitas saber…

P: Te iba a preguntar sobre eso porque parece que, al escribir sobre ello, te libraste de tener que explicarlo, de tener que dar esa noticia.

R: Es un alivio. Al principio, es un poco extraño porque saben todo de mí y yo nada de ellos en la primera cita, lo cual hace que la relación sea muy asimétrica en la etapa inicial. Pero cualquiera que sepa que soy bipolar y quiera salir conmigo, para mí, ya va a tener un buen camino recorrido. Ha sido un magnífico proceso de depuración.

P: Si alguien te busca en Google, encontrará fácilmente el ensayo de Modern Love. ¿La gente te reconoce de inmediato por ese ensayo?

R: Sí. Muchos hombres me han preguntado por Jeff y si regresó a mi vida o no y, por desgracia, nunca volví a saber de él. Esperaba que cuando se publicara la columna de Modern Love tal vez me contactara, pero no lo hizo. Sigo yendo al mismo supermercado, a veces con la esperanza de verlo, pero hasta ahora no ha pasado.

P: ¿En el pasillo de las frutas?

R: Así es (ríe).

P: Al final del ensayo dices que han pasado cinco años desde la experiencia de Jeff y que tus estados de ánimo se han estabilizado y que has descubierto un buen plan de medicamentos.

R: Sí, cuento con un equipo fabuloso que se encarga de mis medicamentos; han estado conmigo desde hace quince años. No obstante, todavía tengo cambios de humor, no en la misma medida que durante la etapa maniaco-depresiva, pero sí tengo depresión. No es una enfermedad que se pueda curar, pero sí puede controlarse. Una de las cosas más importantes es ser honesta al respecto y buscar apoyo. Todavía me da miedo decirle a la gente que soy bipolar y me sorprende la cantidad de personas que me responden: “Bueno, mi hermana también” o “Yo también” o “Mi mejor amigo o amiga lo es”. Realmente pienso que el estigma, si bien todavía existe, es mucho menor de lo que solía ser.

Espero que los espectadores tengan la misma experiencia que mis lectores han tenido, de que no están solos. Mi nuevo libro tiene ese propósito, está dirigido a los seres queridos, amigos y familiares que no saben qué hacer con esta enfermedad. Tengo la esperanza de que cuanto más se desmitifique, mejor estaremos todos.

P: Creo que el alcance de este episodio hará mucho porque así sea.

R: Es fácil recurrir al sensacionalismo en el caso de la enfermedad maniaco-depresiva, pero debe retratarse de manera honesta y eso ha sido muy importante para mí. En una entrevista, Anne Hathaway dijo que se sentía aliviada de haber terminado y que la experiencia le había hecho sentir una gran empatía por la gente que tiene que vivir con alguna enfermedad todos los días. Eso me conmovió.

*Copyright: 2019 The New York Times Company