Una de las 17.303 carteras colocadas en 40 países como parte de un estudio de tres años sobre si las personas se comportan con honestidad cuando se les dan incentivos para no hacerlo (The New York Times)
Una de las 17.303 carteras colocadas en 40 países como parte de un estudio de tres años sobre si las personas se comportan con honestidad cuando se les dan incentivos para no hacerlo (The New York Times)

Es menos probable que alguien que encuentra una billetera extraviada la devuelva si esta contiene dinero ¿verdad? Es obvio.

Eso es lo que los economistas más destacados y las personas en general usualmente predicen, dado lo que la mayoría de la gente asume sobre la naturaleza humana. Sin embargo, de acuerdo con un astuto estudio nuevo que involucró a miles de personas en cuarenta países, lo que la mayoría de la gente asume sobre la naturaleza humana es erróneo.

El estudio, realizado a lo largo de tres años, es posiblemente la más grande prueba en el mundo real sobre si las personas se comportan honestamente cuando se les dan los incentivos para no hacerlo, y descubrió que la gente realmente es más propensa a regresar billeteras perdidas que contienen dinero. Y entre más dinero contengan, mejores son las probabilidades de que las personas las devuelvan.

Los expertos afirman que el estudio, publicado el 20 de junio en la revista Science, indica que los legisladores y negocios podrían prevenir de mejor manera los comportamientos deshonestos como mentir en sus devoluciones de impuestos al usar zanahorias morales en vez de garrotes punitivos.

"Demuestra que cuando tomamos una decisión sobre ser deshonestos o no, no se trata solamente de '¿Qué puedo obtener de ello contra cuál es el castigo, qué esfuerzo es necesario?'", dijo Nina Mazar, una científica conductual en la Universidad de Boston que no estuvo involucrada en el estudio. "Realmente importa que las personas tengan moral y les guste pensar en sí mismos como buenos seres humanos".

Para el estudio, los investigadores "perdieron" 17.303 billeteras en 355 ciudades en todos los continentes excepto la Antártida. El segmento estadounidense, realizado en 2015, involucró a 25 ciudades, entre ellas Albuquerque, Chicago, Memphis y Nueva York.

Las billeteras, portatarjetas transparentes a través de los cuales el contenido era visible al instante, contenían tres tarjetas de presentación con un nombre masculino común en el país (Dimitri Ivanov para Rusia, Tono Hendrianta para Indonesia, Peter Kihiga para Kenia). Los nombres para Estados Unidos fueron Brad O'Brien, Brett Miller y Connor Baker.

Cada tarjeta de presentación tenía una dirección de correo electrónico e identificaba al hombre como un ingeniero de software independiente para que la gente no intentara contactar a sus empleadores.

Cada billetera también contenía una llave y una lista del supermercado escrita a mano en el lenguaje nativo: leche (o una bebida local análoga), pan, pasta (o arroz o tallarines), plátanos. Algunas carteras no contenían dinero; algunas tenían 13,45 dólares en moneda local, ajustados a un valor comparable para cada país.

Los asistentes de investigación ingresaron a oficinas postales, hoteles, estaciones de policía, bancos, museos o sitios similares, se acercaron a alguien que estaba a cargo y dijeron: "Hola, encontré esto en la calle a la vuelta de la esquina". Deslizaron la billetera hacia la persona y dijeron: "Alguien la debe haber perdido. Estoy apurado y tengo que irme. Por favor, ¿puede encargarse?".

En todos los países, excepto en dos, hubo más personas que enviaron correos electrónicos para regresar billeteras que contenían dinero que billeteras sin dinero. Solo Perú y México rompieron el patrón, pero esos resultados fueron poco diferentes para ser estadísticamente significativos, dijeron los investigadores. En promedio, el 40 por ciento de las personas a las que se les dieron las billeteras sin efectivo las reportaron, comparadas con el 51 por ciento de personas a las que se les entregaron billeteras con dinero.

Eso sorprendió a los investigadores. Sin embargo, cuando condujeron el experimento de nuevo en tres países (Polonia, el Reino Unido y Estados Unidos), y agregaron billeteras con "mucho dinero" (94,15 dólares), la diferencia fue incluso más contrastada. Muchas más personas enviaron un correo electrónico para regresar las billeteras con mayor cantidad: 72 por ciento en comparación con el 61 por ciento de personas a las que se les dieron billeteras que contenían 13,45 dólares y el 46 por ciento de las personas a las que se les dieron billeteras sin dinero.

¿Por qué?

"La evidencia indica que las personas tienden a preocuparse por el bienestar de otros y tienen una aversión a verse a sí mismas como ladronas", dijo Alain Cohn, un autor del estudio y profesor asistente de Información en la Universidad de Michigan. Quienes recibieron billeteras con más dinero tienen más qué ganar con la deshonestidad, pero eso también incrementa "el costo psicológico del acto deshonesto".

Christian Zünd, un doctorando y coautor, dijo que la encuesta que condujeron descubrió que "sin dinero, no reportar una billetera no se siente como robo. Sin embargo, con dinero, repentinamente se siente como un robo y se siente más como un robo cuando el dinero en la billetera aumenta".

"La evidencia indica que las personas tienden a preocuparse por el bienestar de otros y tienen una aversión a verse a sí mismas como ladronas".

Los asistentes de la investigación registraron el género, la edad y la amabilidad de cada persona que la recibió, qué tan ocupados estaban, si tenían una computadora a la mano para enviar un correo electrónico y si compañeros de trabajo, guardias de seguridad o cámaras de vigilancia podrían haber observado la entrega de la billetera (lo que posiblemente haría sentir a la persona más obligada a regresarla). Ninguno de esos factores importaron, según descubrieron.

Las personas que reportaron billeteras perdidas recibieron un correo electrónico para agradecerles y les dijeron que el propietario se había ido de la ciudad y que podían quedarse con el dinero o donarlo a alguna caridad. Sin embargo, los investigadores se preguntaron, si realmente acudieran por las billeteras, ¿las personas las regresarían pero se quedarían con el dinero?

Así que probaron eso en Suiza, que tiene relativamente baja corrupción, y la República Checa, que está en el extremo opuesto de esa categoría, dijo Cohn. En ambos países, casi todo el dinero fue regresado con las billeteras, salvo por algo de cambio, que los investigadores piensan se salió accidentalmente.

Mazar, que ha estudiado la honestidad de la gente mediante experimentos en laboratorio, dijo que el resultado altruista subraya la preocupación de la gente sobre la propia imagen. "Tomar el dinero y regresar la billetera te haría igualmente malo o realmente incluso peor", dijo. "No hay manera en la que te puedas convencer de que eres una persona moral".

Los investigadores encuestaron a personas para ver si esperaban mayores recompensas por regresar más dinero, pero encontraron que eso no era cierto. También pusieron a prueba el altruismo al usar billeteras que contenían dinero, pero no una llave, el artículo que es específicamente valioso para el propietario de la cartera. Las personas también reportaron esas, aunque fueron menos que las billeteras que tenían llaves.

El estudio tuvo un costo de 600.000 dólares y fue financiado por un grupo suizo de expertos en economía.

Los países demostraron diferentes tasas de reporte de billeteras extraviadas. Suiza y varios países escandinavos tuvieron las tasas más altas; China y Marruecos, las más bajas. Estados Unidos se ubicó en medio. Los estadounidenses fueron tan propensos a reportar billeteras con dinero como las personas de España, Francia y Rusia.

Jonathan Schulz, un investigador de Economía en la Universidad de Harvard que no estuvo involucrado en el estudio, dijo que las características como la homogeneidad y la fidelidad nacional pueden ayudar a explicar las diferencias.

Los países con tasas altas de regreso de billeteras "tienen sociedades muy abiertas, alta movilidad y las personas no viven con sus familias", dijo. "Los países con las tasas más bajas, como Kazajistán, los Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, tienen una moralidad muy fuerte dentro del grupo, incluso podría ser inmoral regresar la billetera en vez de dar el dinero a tu familia".

Agregó: "No estoy seguro que está pasando con Estados Unidos".

Michel Maréchal, un coautor del estudio, quien es un profesor de Economía en la Universidad de Zúrich, dijo que las organizaciones podrían fomentar la integridad al "hacer a las personas más conscientes sobre el impacto negativo que ese comportamiento puede tener en otros, así como al dificultar a más personas que se persuadan a ellas mismas de que están siendo honestas cuando de hecho hicieron algo equivocado".

Citó otra investigación que muestra que los médicos prescribieron menos opioides después de que les decían sobre la sobredosis mortal de un paciente y que la gente era más honesta en los formatos si firmaban una declaración de honestidad al principio del documento en vez de al final.

No obstante, ¿existe un punto de inflexión? ¿Billeteras con mucho dinero? El hermano de Schulz entregó una bolsa que contenía 1000 euros en la alcaldía de su pueblo alemán, dijo Schulz, y agregó: "Y él es periodista".

Schulz, que ha estudiado la honestidad en varios países, ¿regresaría una billetera con, digamos, 3000 dólares?

"Sí, definitivamente", dijo. "Sí, probablemente".

Copyright: 2019 New York Times News Service