Bernie Sanders (REUTERS/Mike Segar)
Bernie Sanders (REUTERS/Mike Segar)

Las victorias del candidato Bernie Sanders en las primarias de Iowa y New Hampshire parecen confirmar sus posibilidades de lograr la nominación del Partido Demócrata para enfrentar a Donald Trump en las elecciones de noviembre próximo. Sanders es senador por Vermont, judío, auto-titulado socialista democrático y tiene 78 años. En 1991 fue elegido a la Cámara de Representantes y fundó el Cacus de Congresistas Progresistas, que representa el ala de izquierda del Partido Demócrata.

En el discurso para celebrar la victoria en New Hampshire señaló su compromiso para lograr un sistema de salud universal, el acceso gratuito a la educación universitaria y aumentar el salario mínimo. También aprovechó la oportunidad en su tono agresivo para denostar al complejo militar, la industria de armamentos, las empresas farmacéuticas y la evasión impositiva de las multinacionales. Las propuestas de Sanders han puesto en primera línea la discusión sobre una agenda social que hasta el momento yacía postergada.

Esta es su segunda oportunidad. La primera fue en 2015, cuando todos descontaban la elección de Hillary Clinton. Apoyado en una estructura formada en su mayoría por jóvenes, Sanders triunfó en 23 primarias y obtuvo el 43% de los delegados contra 55% de Clinton. La difusión posterior de correos confidenciales mostró que el Comité Nacional Demócrata había intervenido en favor de Hillary Clinton. Si bien Sanders apoyó finalmente a Clinton siempre existieron dudas sobre el compromiso genuino. La hostilidad entre los dos quedó manifiesta la semana pasada, cuando Clinton acusó a Sanders de prometer la luna sin reflexionar sobre la viabilidad de sus proposiciones.

El número de candidatos en las primarias indica la ausencia de un liderazgo en el Partido Demócrata después de la salida de Barack Obama. El vicepresidente John Biden, de 77 años, comenzó con un fuerte impulso basado en sus antecedentes pero el surgimiento de candidatos progresistas como el mismo Sanders y Elizabeth Warren o moderados como Pete Buttigieg y Amy Klobouchar han erosionado su apoyo. Los nuevos candidatos han trabajado para ampliar la base de electores, generar entusiasmo y disminuir el porcentaje de abstenciones.

El mensaje provocador de Sanders representa un enorme desafío para el Partido Demócrata. El electorado demócrata está compuesto por sectores muy diversos que incluyen las comunidades negra y latina, liberales, trabajadores, inmigrantes y graduados universitarios. Donald Trump también utilizó en 2015 una plataforma “antiestablishment” prometiendo limpiar los pantanos y barrer con la camarilla que dominaba la escena política de Washington. Estaba dirigido a los decepcionados por la globalización y disconformes con la presencia de Barak Obama en la Casa Blanca.

Trump fortaleció su postura en las últimas semanas. Los datos económicos siguen siendo auspiciosos y la absolución en el juicio político le permite encarar con confianza la campaña electoral reforzando los mismos argumentos utilizados en 2015. El Partido Republicano optó por cerrar filas detrás del liderazgo de Trump sin aceptar ningún tipo de disenso. La osadía de Mitt Romney de votar junto a los demócratas fue severamente criticada amenazándolo con la expulsión del partido.

Las primarias demócratas tienen todavía un largo camino para recorrer donde aparecerán nuevos candidatos apoyados por la estructura tradicional del partido para evitar el éxodo de los sectores moderados preocupados por la nueva orientación de los candidatos. Sanders ha sabido estimular la discusión, expresar sus opiniones en un lenguaje que no concuerda con los buenos modales y generar entusiasmo en sectores que no encuentran su expresión en la política. Todos estos factores suman en favor del Partido Demócrata pero quizás no sean suficientes para diagramar una estrategia consensuada para derrotar a un candidato consolidado en el poder.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)