Los líderes de la ASEAN en Bangkok,Tailandia, el pasado 3 de noviembre (REUTERS/Athit Perawongmetha)
Los líderes de la ASEAN en Bangkok,Tailandia, el pasado 3 de noviembre (REUTERS/Athit Perawongmetha)

El Sudeste Asiático, o Indo Pacífico, como se lo llama desde hace poco tiempo, integra a una serie de países de tamaños diversos, con múltiples religiones, lenguas, sistemas políticos y desarrollos socio-económicos. La lista incluye a Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia, Timor Este y Vietnam. Estos países se encuentran en un complejo vecindario donde dos gigantes, China e India, buscan imponer su poder y un tercero, Estados Unidos, ha regulado la actividad geopolítica hasta hace poco tiempo.

La segunda mitad del siglo XX fue una época sangrienta para la región. Los procesos de independencia, las consecuencias de la Guerra fría en Vietnam, Laos y Camboya, dictaduras y variados conflictos étnicos en los demás países, se caracterizaron por un alto nivel de violencia que contribuyó a que la zona tuviera la tasa mortalidad más alta del mundo en aquella época.

Este contexto llevó a los países del Sudeste Asiático a evaluar y generar posibilidades de asociación para resolver conflictos, potenciar sus posibilidades, reducir carencias y debilidades y construir una paz imprescindible para una región plena de heterogeneidades y diferencias.

Luego de varios intentos, en 1967, en plena guerra de Vietnam, cinco de los países de la región, Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas, dieron el paso inicial. Con el objetivo de protegerse de la posible expansión comunista y, a la vez reducir la dependencia de los Estados Unidos, fundaron la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, más conocida como ASEAN por su sigla en inglés (Association of Southeast Asian Nations).

Con el correr del tiempo y, sobre todo, con el fin del mundo comunista, los restantes países se fueron integrando. Brunéi en 1984, Vietnam en 1995, Laos y Myanmar en 1997 y, finalmente, Camboya en 1999, le dieron su actual fisonomía. Aún resta por hacerlo el onceavo país de la región y el último en alcanzar su independencia, Timor Oriental.

Desde la izquierda, el primer ministro indio, Narendra Modi, el primer ministro chino, Li Keqiang, y el primer ministro de Tailandia, Prayuth Chan-ocha, hablan antes de una foto grupal de la ASEAN en Tailandia (AP Photo/Wason Wanichakorn)
Desde la izquierda, el primer ministro indio, Narendra Modi, el primer ministro chino, Li Keqiang, y el primer ministro de Tailandia, Prayuth Chan-ocha, hablan antes de una foto grupal de la ASEAN en Tailandia (AP Photo/Wason Wanichakorn)

Del pragmatismo para la paz al desarrollo económico

La historia y las urgencias han hecho que ASEAN base su integración en un modelo pragmático donde no hay identidades homogéneas que alcanzar, ni un parlamento o moneda común, ni intención de inmiscuirse en la vida de otro país. El pragmatismo es tal que el idioma oficial de la asociación es el inglés, ya que les permite comunicarse rápida y eficientemente, y soluciona el alto costo en traductores para países con decenas de idiomas.

La ASEAN implica un modelo de integración regional diferente a los existentes. Como señala Mercedes Botto, directora del Instituto de Investigaciones Sociales de América Latina (FLACSO-CONICET), ASEAN “difiere del modelo europeo por la ausencia de instituciones supranacionales y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) por los niveles de asimetría de sus socios”. Tampoco se asemejaría al Mercosur por alguno de los motivos antedichos pero sobre todo porque “en ASEAN el proceso de desgravación ha sido más lento pero más profundo”. Además, afirma Botto, en el modelo asiático “los verdaderos motores de la integración no son los gobiernos, sino los privados”.

Esta característica ha permitido enfrentar los problemas con distinta velocidad, pero sin eludirlos: por ejemplo, con el desacuerdo en torno al Mar de China meridional; lejos de evitar el asunto, ASEAN comenzó a elaborar un Código de Conducta que pretende consensuar con China para regular la actividad en la región del conflicto.

ASEAN alcanzó muy rápido sus objetivos iniciales: para 1990 ya no buscaban fomentar la industrialización sino aumentar la magnitud de la Inversión Extranjera Directa que recibían. Si bien la crisis asiática de 1997 fue un golpe duro, también generó un aumento del peso de ASEAN en la planificación de la integración económica y que mejoraran significativamente las instituciones financieras nacionales para que el clima de negocios sea cada vez más propicio.

El comercio intrarregional del bloque ha crecido desde entonces, aunque con tasas más bajas desde que China acrecentó su presencia en el comercio exterior de la región. También se ha transformado: en la actualidad, posee un componente más importante de manufacturas y se registran importantes encadenamientos productivos entre los miembros.

Cuando los países asiáticos avanzaron con la decisión de conformar un área de libre comercio, inversiones y servicios, los ojos del mundo comenzaron a posarse en la región, ya que el bloque agrupa una población que asciende casi a los 650 millones de personas. No se equivocaron. Si se la considera en su conjunto, ASEAN es hoy la quinta economía del mundo y se encamina a paso firma a ocupar el cuarto lugar.

Los mandatarios de la ASEAN (AP Photo/Aijaz Rahi)
Los mandatarios de la ASEAN (AP Photo/Aijaz Rahi)

ASEAN y el mundo

Como organismo de cooperación regional, ASEAN se ha convertido en un polo que comenzó a integrar con sus acuerdos a otras grandes economías asiáticas -como China, Japón, República de Corea- India y Oceanía. Botto explica que el impacto de la creación de la ASEAN ha sido doble. “Por una parte, contribuyó a generar paz, estabilidad y seguridad en la región; y por otra creó un clima seguro para que cada país pudiera planificar y desarrollar sus económicas a largo plazo y atraer inversiones”.

En los últimos años, a partir de la presidencia de Donald Trump y de la consolidación del mandato de Xi Jinping en China, cambiaron los equilibrios de fuerzas en la región: mientras los Estados Unidos retroceden, China continúa su avance. Los países de ASEAN no tuvieron más remedio que volcarse en los brazos del gigante chino al punto que hoy es el principal socio comercial de la mayoría de los países del bloque.

Sin embargo, los países miembros de la ASEAN continúan buscando alternativas para alcanzar el equilibrio de la región. En la última reunión, hace pocos días, se anunció la firma de un nuevo acuerdo que involucra a los 10 países de la ASEAN más Australia, Corea del Sur, China, Japón y Nueva Zelanda en lo que será la mayor zona de libre comercio mundial.

En la actualidad ASEAN debe seguir enfrentando desafíos económicos y políticos. Entre los primeros, la demanda de infraestructura que aún dificulta la conectividad entre sus miembros, hacer frente a las consecuencias ambientales de un crecimiento que ha superado las expectativas y prestar más atención a una población envejecida y con fuertes carencias sociales. Entre los segundos, avanzar en la discusión sobre la democracia y los derechos humanos para resistir la tentación de imponer capitalismos de Estado basados en regímenes autoritarios.

Los países de la ASEAN siguen su marcha hacia el futuro. El 2050 los encontrará entre las principales potencias del mundo. América Latina debería contener su pasión por el pasado y seguir con atención lo que ocurre con nuestros vecinos del sur asiático.

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