Jacob Standbridge y Ciera Barnes se conocieron en 2016 y empezaron una relación. Tiempo después de comprometieron, pero en el verano de 2018 todo empezó a ir mal (Foto: especial)
Jacob Standbridge y Ciera Barnes se conocieron en 2016 y empezaron una relación. Tiempo después de comprometieron, pero en el verano de 2018 todo empezó a ir mal (Foto: especial)

Aún no había amanecido el 13 de octubre de 2018 cuando Karen Standbridge recibió en su celular un mensaje de su hijo.

"Te quiero mucho mamá. Gracias por todo lo que has hecho por mí. Lo siento mucho".

Inmediatamente, Karen supo que algo iba mal. Su hijo, Jacob Standbridge, estaba muy afectado aquel fin de semana. La noche antes, el británico de 21 años había terminado definitivamente su relación con su prometida, Ciera Barnes, después de descubrir en el celular de ella varios mensajes que le disgustaron y le ahogaron de nuevo en el ciclón de inseguridad y desconfianza que intentaba superar. Después de muchos altibajos, decepciones y disputas, los mensajes que leyó indiscretamente en el teléfono de su novia habían marcado un punto y final.

Eran las 06:30 de la mañana del 13 de octubre de 2018 cuando Jacob Standbridge fue arrollado por un tren de alta velocidad en la estación de Cheshire, a 60 kilómetros de Liverpool. Murió en el acto. Segundos antes, había escrito a su madre. Y lo último que le dijo fue "Lo siento".

Ahora, casi un año después de la tragedia, el médico forense que realizó la autopsia al joven, Heath Westerman, determinó que esas palabras que el joven le envió a su madre no eran suficientes para concluir que Jacob se arrojó a las vías de forma deliberada. No podía asegurar que lo ocurrido en la estación de tren fuera un suicidio.

"Los mensajes podrían indicar una intención de terminar con su vida, pero no puedo afirmar eso de forma concluyente. Podrían ser interpretados como mensajes generales de una persona que dice 'gracias por ayudarme'. Y no indican una decisión consciente de acabar con su vida, ni expresan de manera explícita la intención de hacerlo", argumentó Westerman en su informe.

Karen Stanbridge, en cambio, tiene su propia opinión. Y la compartió con los inspectores de Warrington al prestar declaración.

Abuso de esteroides

Jacob Standbridge le dijo a Ciera que estaba yendo a un médico para dejar de tomar esteroides, pero no fue así. El abuso de esas sustancias, contó Ciera, le cambió el humor (Foto: Jacob Standbridge)
Jacob Standbridge le dijo a Ciera que estaba yendo a un médico para dejar de tomar esteroides, pero no fue así. El abuso de esas sustancias, contó Ciera, le cambió el humor (Foto: Jacob Standbridge)

A sus 21 años, Jacob Standbridge tenía gran éxito en su trabajo. Después de jugar como centrocampista en el filial del club de fútbol Stoke City, obtuvo una titulación BTECH en gestión deportiva, y consiguió un trabajo organizando los programas de entrenamientos de escuelas locales.

"Jacob siempre estaba moviéndose y era muy querido por los niños y los profesores titulares, varias escuelas rechazaron contratar a nadie que no fuera él. Era muy ambicioso, pero también amaba lo que hacía y estaba muy orgulloso de lo que había conseguido", contó su madre a los investigadores.

También era afortunado en el amor. En 2016 se había enamorado de una chica llamada Ciera Barnes. Tiempo después, le pidió de rodillas matrimonio frente a los rascacielos de Nueva York. Ella dijo que sí, y al volver de su escapada romántica se compraron una casa juntos.

"En algún momento de enero de 2016, Jacob conoció a Ciera", recordó Karen. "Aunque él tenía muchas novias casuales, ella fue su primer amor, y se convirtió en parte de la familia".

La relación fue bien hasta "las siete últimas semanas" de la vida de Jacob.  Entonces, iniciaron las disputas y todo comenzó a torcerse. Karen reconoció que los problemas de la pareja empezaron en la época en que su hijo prometió dejar de tomar esteroides.

"Él empezó a tomar esteroides entre julio y agosto", narró Ciera a los investigadores. "Y su reacción a las situaciones y discusiones que no eran tan grandes, era mucho peor. Sobredimensionaba todo y por todo montaba una escena. Me dijo que iba a dejarlo y que iría al médico, nos dijo a todos que estaba yendo al médico. Sólo después de su muerte supimos que no lo había hecho", añadió.

Karen (a la derecha en la imagen) supo que algo iba mal cuando recibió el mensaje de su hijo a las 06:30 de la mañana, y le rogó que no hiciera ninguna estupidez (Foto: Jacob Standbrige)
Karen (a la derecha en la imagen) supo que algo iba mal cuando recibió el mensaje de su hijo a las 06:30 de la mañana, y le rogó que no hiciera ninguna estupidez (Foto: Jacob Standbrige)

A partir de entonces, las discusiones aumentaron, y también las paranoias y la desconfianza.

"Él creía que ella había cambiado y que ya no le quería. Una vez rompió a llorar delante de mí y me dijo que amaba a Ciera pero que ella estaba jugando con él. Le dije que los altibajos eran parte de una relación", contó Karen al declarar.

En agosto, poco antes de irse juntos de viaje, Jacob descubrió en el teléfono de Ciera unos mensajes que le disgustaron, y que le hicieron sentir aún más inseguro y le llevaron a desconfiar de su novia. La relación se embarcó en una tónica tóxica, pero se esforzó por superarlo y seguir adelante.

"Lo que más le dolía era la deslealtad. Él era muy leal con sus amigos, con su familia y también lo fue con las novias que tuvo, y creo que en realidad era lo que más valoraba en la vida", explicó Karen.

"Hubo un incidente a finales de agosto, cuando ellos se iban de vacaciones. Él encontró mensajes y casi cancelan el viaje. Pero los dos se esforzaron por superarlo con mi ayuda y con la de su padre, Brian. Tenían muchos altibajos pero vimos un claro deterioro de la relación entre las cuatro y las seis últimas semanas", añadió.

El tiempo siguió su curso, y todo parecía ir normal. El viernes 12 de octubre, en cambio, Karen recibió una llamada.

(Foto: Jacob Standbridge)
(Foto: Jacob Standbridge)

"Nos llamó diciendo que venía de camino a casa, que había terminado definitivamente con Ciera. Dijo que había encontrado más mensajes en su teléfono, y que llegaría sobre las 20:00″, contó.

Cuando Jacob llegó, Karen trató de calmarlo. Le aconsejó descansar y hablar con su novia a la mañana siguiente, pero él parecía convencido de que no había vuelta atrás.

"Sobre las 05:30 de la mañana del sábado escuché a alguien en el piso de abajo, y vi a Jacob dando marcha atrás en su coche. Pensé que iba a aclarar las cosas con Ciera, pero sobre las 06:30 recibí un mensaje que decía 'Te quiero mamá. Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí. Lo siento". Inmediatamente sentí que algo iba mal", recordó.

"Le envié un mensaje rogándole que volviera a casa y que no hiciera nada estúpido. Que le amaba y que arreglaríamos juntos cualquier cosa. Todos lo llamábamos todo el tiempo y él no contestaba. Llamamos a Ciera y a su mejor amigo para intentar localizarlo. Pero aquel texto fue lo último que supe de él".

Hoy, al echar la vista atrás, Karen cree que dejar de tomar esteroides sin la supervisión de un médico fue lo que sumió a su hijo en ese estado de depresión, y lo que le llevó en última instancia a tomar la decisión de terminar con su vida.

"Creo que, repasando todo lo que ocurrió y relacionando cosas, hubo definitivamente un deterioro que coincidió con el momento que dejó de tomar esteroides. Al momento de su muerte, él no estaba bien psicológicamente por la razón que fuera, y siento que quería terminar con aquel dolor en ese momento. Lo creo firmemente".

En México el Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono (SAPTEL) ofrece atención telefónica las 24 horas del día en el número: 0155 5259-8121. En los Estados Unidos se puede marcar el +1-888-628-9454.

En el Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires atienden a cualquier persona en crisis en las líneas gratuitas 135 desde Buenos Aires y GBA o al +54-11 5275-1135 las 24 horas del día. Está también el Centro de Atención al Familiar del suicida (CAFS): Tel. (011) 4758-2554 (cafs_ar@yahoo.com.ar – www.familiardesuicida.com.ar).

En Estados Unidos, existe la Red Nacional de Prevención del Suicidio para pedir ayuda; puedes llamar al 1-888-628-9454 o al 1-800-273-8255, la línea del Servicio Nacional de Prevención del Suicidio, para hablar con alguien que te brindará apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los siete días de la semana. Los CDC también recomiendan sus propias políticas, programas y prácticas de prevención.