Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, enfrentados por Groenlandia
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, enfrentados por Groenlandia

"Groenlandia no está a la venta", sostuvo el gobierno con sede en Nuuk, capital de esta isla de 2,1 millones de kilómetros cuadrados —la mayor parte, hielo— y poco más de 55.000 habitantes. "Groenlandia no es danesa, es groenlandesa. Espero de verdad que no sea nada que se haya dicho en serio", dijo Mette Frederiksen, la primera ministra de Dinamarca, país al que pertenece la isla como región autónoma.

Lo que empezó como un trascendido publicado por varios medios de comunicación terminó siendo confirmado por el propio Donald Trump. "El concepto surgió y dije, sin duda, estratégicamente es interesante y estaríamos interesados", afirmó. La iniciativa desencadenó un conflicto diplomático ante la decisión de Trump de suspender una visita de Estado a Dinamarca, disgustado por la negativa rotunda del gobierno danés a discutir el tema.

El caso, que parece una extravagancia más del presidente estadounidense, revela la profundidad de ciertos cambios de época: lo que hoy es tomado como algo inconcebible, era habitual hace menos de un siglo. Todas las grandes potencias tenían la ambición de incorporar territorios alejados de sus fronteras y, frecuentemente, lo conseguían.

Nuuk, capital de Groenlandia (Shutterstock)
Nuuk, capital de Groenlandia (Shutterstock)

En muchos ocasiones, de manera violenta, a través de invasiones y conquistas. Pero en otras se hacía de forma consensuada, pagando. Claro que los grandes ausentes de la discusión eran siempre los habitantes del lugar, casi como si fueran invisibles.

"La propuesta de comprar un territorio extranjero es altamente anacrónica. Las compras de tierras por parte de Estados Unidos en el siglo XIX ocurrieron cuando la supremacía blanca era considerada una verdad 'científica' en los países occidentales. En ese momento, a nadie se le ocurría consultar a los 'indios salvajes' o a los 'nativos' hawaianos y alaskanos qué pensaban acerca de que sus tierras natales fueran adquiridas por gente blanca lejana", dijo a Infobae el historiador Walter Hixson, profesor de la Universidad de Akron y autor de American Settler Colonialism: A History (Colonialismo de colonos estadounidenses: una historia).

Territorios estadounidenses

"Hay muchas razones por las que una gran potencia querría adquirir más territorio. Muchas son económicas. Si Estados Unidos controlara Groenlandia, en teoría tendría los minerales, los combustibles fósiles y los derechos de pesca. Washington podría entonces favorecer a sus propias empresas para que exploten esos recursos. Eso vale mucho dinero. La otra razón es geopolítica. El control de Groenlandia y del océano circundante podría bloquear a rivales como Rusia y China, que también están buscando obtener ventajas económicas y militares en el Ártico, que está cada vez más libre de hielo", explicó Sasha Davis, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Hawaii en Hilo, consultado por Infobae.

Estados Unidos tiene actualmente 13 territorios extracontinentales "no incorporados". Cinco con población permanente: Puerto Rico, Guam, Islas Marianas del Norte, Islas Vírgenes y Samoa Americana. A ellos se suman nueve islas deshabitadas, la mayoría ubicadas en el Océano Pacífico.

San Juan, capital de Puerto Rico (Shutterstock)
San Juan, capital de Puerto Rico (Shutterstock)

Puerto Rico, por ejemplo, fue conquistado por la corona española y permaneció 405 años bajo su control. Pero pasó a manos de Estados Unidos el 25 de julio de 1898, tras su triunfo en la guerra hispano-estadounidense. Con una población de 3,1 millones de personas, consiguió el estatus de estado libre asociado en 1952, aunque carece de las atribuciones que tienen los 50 estados plenos y es internacionalmente reconocido como una colonia.

A sólo 60 kilómetros de Puerto Rico se encuentran las Islas Vírgenes de Estados Unidos. El archipiélago, que estaba habitado por comunidades caribes, fue ocupado por España en el siglo XVI, pero luego pasó a estar en disputa con Francia, el Reino Unido y Holanda. En sl siglo XVII, Dinamarca se estableció en algunas de sus islas y compró una a Francia, lo que le permitió controlar todo el archipiélago.

Durante la Primera Guerra Mundial, en un antecedente de lo que Trump insinuó ahora con Groenlandia, Estados Unidos pagó 25 millones de dólares —equivalentes a 575 millones en la actualidad— para quedarse con las Islas Vírgenes. El traspaso, que fue ratificado por el Parlamento danés —obviamente, sin consultar a los habitantes—, se concretó en 1917. Hoy viven allí 107.000 personas.

La bahía de St. Thomas en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos (Shutterstock)
La bahía de St. Thomas en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos (Shutterstock)

El territorio estadounidense más importante en el Pacífico es Guam, ubicada en Micronesia. Tiene 164.000 habitantes, que pertenecen a distintos grupos étnicos, entre los que se destacan los chamorros, con una historia de 4.000 años en la isla. También fue colonizada por España en un primer momento, y pasó a Estados Unidos tras la guerra de fines del siglo XIX. Sus Fuerzas Armadas tienen allí numerosas bases militares, que ocupan casi el 30% de la superficie total.

Pocos territorios pasaron por tantas manos como las Marianas del Norte. Ubicadas a solo 200 kilómetros de Guam, también pertenecían a España pero no fueron transferidas a Estados Unidos tras la derrota militar. La Corona las vendió al Imperio Alemán por 17 millones de marcos.

El portaaviones USS Ronald Reagan en Guam, el 21 de agosto de 2011 (U.S. Navy photo)
El portaaviones USS Ronald Reagan en Guam, el 21 de agosto de 2011 (U.S. Navy photo)

Más tarde fueron conquistadas por Japón, que las usó de base para invadir Guam en 1941, tras el ataque a Pearl Harbor. Washington las ocupó en 1944, tras una sangrienta batalla contra las tropas japonesas. El Enola Gay partió de Tinian, una de las tres islas principales de las Marianas, el 6 de agosto de 1945, cuando arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima. Actualmente, tienen una población de 55.000 personas.

Tras disputarse Samoa durante varios años, Estados Unidos y el Imperio Alemán llegaron a un acuerdo: la parte este pasaría a ser estadounidense y la oeste sería alemana. La primera continúa como un territorio no incorporado con 55.000 habitantes, la gran mayoría, perteneciente a la etnia samoana. Pero la segunda se independizó en 1962, cuando se convirtió en el Estado Independiente de Samoa.

El antiguo campanario de la iglesia católica de San José en Tinian, Islas Marianas del Norte (Shutterstock)
El antiguo campanario de la iglesia católica de San José en Tinian, Islas Marianas del Norte (Shutterstock)

"A medida que más y más países se independizaron, el mundo empezó a ver como anticuados e ilegítimos al imperialismo y al colonialismo, así como al racismo con el que están asociados. Esto permitió que se proclame el principio del autogobierno para todos. Las Naciones Unidas consagraron esta norma antiimperial y anticolonial en 1960 con su 'Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales'. Por supuesto, muchos dirán que aún existen las colonias, pero son casos excepcionales y hoy es mucho más difícil para las naciones intentar colonizar nuevos territorios", dijo a Infobae Julian Go, profesor de sociología en la Universidad de Boston y autor del libro Patterns of Empire: The British And American Empires, 1688 To The Present (Patrones de imperio: los Imperios Británico y Americano, 1688 al presente).

Dos de los 50 estados que componen los Estados Unidos fueron también territorios extracontinentales. Uno de ellos es otro archipiélago del Pacífico, Hawaii, que está a 3.700 kilómetros del continente. A diferencia de los anteriores, fue durante muchos años un Estado soberano: el Reino de Hawaii entre 1795 y 1893, y la República de Hawaii entre 1894 y 1898. Sin embargo, Estados Unidos tuvo siempre una fuerte presencia económica y militar, lo que explica que en 1898 el país haya aceptado incorporarse. En 1959 se convertiría en el 50º estado, con 1.420.000 habitantes en la actualidad.

Amanave, en la Samoa Americana (Shutterstock)
Amanave, en la Samoa Americana (Shutterstock)

El otro es Alaska, que fue el 49º en ser admitido, ocho meses antes que Hawaii. Esta región ubicada en el extremo noroeste del continente americano, que limita al sudeste con Canadá y que está separada de Rusia por el estrecho de Bering, estaba habitada por distintas comunidades indígenas cuando empezó a ser ocupada por el Imperio Ruso a fines del siglo XVIII. Sin demasiado interés en colonizar esa tierra inhóspita, el zar Alejandro II se la vendió a Estados Unidos en 1867 por 7,2 millones de dólares, que equivaldrían hoy a 109 millones de dólares. Con 737.000 habitantes, es el tercer estado menos poblado del país.

"Lo que cambió es que ahora la mayoría de la gente y de los gobiernos reconocen que los grupos indígenas tienen derechos políticos y que sus territorios no pueden ser comprados o vendidos sin su consentimiento. Cuando Estados Unidos compró Alaska a Rusia, o cuando los alemanes y los británicos intercambiaban las islas del Pacífico, los gobiernos que hicieron estos acuerdos no creían que los habitantes tuvieran derecho a la autodeterminación", afirmó Davis. "Los días de vender lugares habitados a otras potencias han terminado. Trump es ajeno a este hecho, pero también es ajeno a muchas cosas".

Maui, en Hawaii (Shutterstock)
Maui, en Hawaii (Shutterstock)

Reino Unido y el legado del Imperio Británico

Está claro que Estados Unidos no es la única ni la primera potencia que ha conquistado y comprado regiones ubicadas a miles de kilómetros de distancia. En este rubro, ningún estado llegó tan lejos como el Imperio Británico, que en 1920 cubría un área superior a los 33 millones de kilómetros cuadrados, que representaban más del 20% del planeta.

En la actualidad le quedan 14 territorios de ultramar al Reino Unido, algunos de los cuales son colonias ocupadas militarmente y reclamadas por otros países. Los ejemplos más emblemáticos son las Islas Malvinas, que territorialmente pertenecen a Argentina, y el peñón de Gibraltar, disputado por España. En las primeras viven unas 3.000 personas, y en el otro, algo más de 34.000.

Una de las dos posesiones extracontinentales más significativa del Reino Unido por su valor económico son las Islas Caimán, situadas en el Caribe, al sur de Cuba. Son las segundas en número de habitantes (61.000) y uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo. Desde la perspectiva europea, fueron descubiertas por Cristóbal Colón en 1503 y bautizadas Las Tortugas, aunque en los años siguientes cambiarían de nombre por la masiva presencia de caimanes. El Reino Unido tomó el control en el siglo XVII, tras la guerra angloespañola.

Anchorage, en Alaska (Shutterstock)
Anchorage, en Alaska (Shutterstock)

Igualmente relevante para el Reino Unido son las Bermudas, ubicadas en la costa este de Estados Unidos. Con una población de 65.000 personas, es también un archipiélago rico, gracias al turismo y a la industria del seguro. El español Juan Bermúdez fue el primero en reclamarlas para la corona de su país, pero durante muchos años permanecieron deshabitadas, hasta que, un siglo más tarde, llegaron los ingleses y nunca más se fueron.

"Aunque los intereses son los mismos que antes, los métodos y la legitimidad de las adquisiciones han cambiado —dijo Go—. Tomar hoy una nueva colonia o un territorio subordinado aparecería como un imperialismo a la antigua usanza y probablemente provocaría protestas de la comunidad mundial. Los antiguos imperios coloniales se volvieron cada vez más ilegítimos a medida que los movimientos anticoloniales estallaron en todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, y desafiaron las viejas suposiciones racistas de que los pueblos negros, marrones y amarillos no podían gobernarse a sí mismos".

Gibraltar (Shutterstock)
Gibraltar (Shutterstock)

Francia y sus departamentos de ultramar

También Francia fue una potencia imperialista con conquistas en todos los continentes. Conserva 11 territorios de ultramar, con la peculiaridad de que tienen representación en el Parlamento y de que todos sus habitantes son ciudadanos franceses con derecho a votar en las elecciones presidenciales.

"Aunque todavía quedan muchos territorios colonizados en el mundo, especialmente islas, la mayoría de los gobiernos y agencias internacionales tienen al menos que mostrar formalmente que estos lugares no son colonias completamente controladas. Hay dos maneras de hacerlo. El colonizador tiene que mostrar que la colonia tiene algún nivel de autodeterminación, incluso si es parcial, como Groenlandia, que tiene jurisdicción sobre los asuntos internos, pero Dinamarca está a cargo de la defensa y de los asuntos internacionales. La otra técnica es retratar a la colonia como si estuviera incorporada a la familia del poder colonizador. Es lo que hace Francia".

Imagen aérea de Gran Caimán, Islas Caimán (Shutterstock)
Imagen aérea de Gran Caimán, Islas Caimán (Shutterstock)

Reunión es la dependencia extracontinental más poblada, con 866.000 personas. Esta isla ubicada al este de Madagascar, en el Océano Índico, estaba deshabitada cuando llegaron los portugueses en el siglo XVI. Francia llegó 100 años más tarde y envió a los primeros colonos. En 1946 fue reconocida como departamento.

En las Antillas se destacan otros dos archipiélagos franceses: Guadalupe y Martinica, que tienen 395.000 y 376.000 habitantes, respectivamente. Tras algunos intentos fallidos de colonización por parte de España, fueron conquistados por los franceses, que para eso tuvieron que masacrar a miles de combatientes caribes.

Un cráter en la isla Reunión (Shutterstock)
Un cráter en la isla Reunión (Shutterstock)

Uno de los territorios que Francia compró es San Bartolomé, ubicado al este de las Islas Vírgenes. Primero lo invadió como a los demás, pero a causa de las pérdidas económicas que le generaba, Luis XVI se lo cedió a Suecia en 1784, a cambio de ciertos beneficios comerciales. Tras un siglo de dominio, los suecos perdieron interés y aceptaron devolvérselo a Francia por 320.000 francos. Durante muchos años fue administrado por Guadalupe, pero en 2003 se convirtió en una colectividad territorial separada. Viven allí unas 9.000 personas.

La Guayana Francesa es la única porción de todo el continente americano que sigue siendo parte de Europa. Este departamento que limita al sur con Brasil y al oeste con Surinam, en el que actualmente viven 296.000 personas, fue durante muchos años una colonia penitenciaria. Prisioneros de todos los rinconces de Francia y de sus territorios extracontinentales eran trasladados a sus instalaciones, donde las condiciones de reclusión eran extremas y la tasa de mortalidad llegó a superar el 75 por ciento.

Vista aérea de la ciudad de Calvi, en Córcega (Shutterstock)
Vista aérea de la ciudad de Calvi, en Córcega (Shutterstock)

El lugar más temido era la Isla del Diablo, donde fueron encerrados más de 50.000 prisioneros, la mayoría, por razones políticas. El más emblemático de todos fue Alfred Dreyfus, capitán del Ejército francés falsamente acusado de espionaje en un caso de antisemitismo que marcó una época. Estuvo en la isla entre 1895 y 1899, cuando obtuvo un perdón que le permitió volver a Francia. El complejo penal fue clausurado en 1953.

Un ejemplo curioso es el de Córcega, que es una de las 13 regiones europeas de Francia y cuenta con 339.000 habitantes. Luego de la caída del Imperio Romano de Occidente, esta isla ubicada en el Mediterráneo, al sudeste de Francia y al oeste de Italia, pasó por diversas manos. En 1284 fue conquistada por Génova y así permaneció durante casi 500 años, hasta que en 1755, tras años de revueltas, se proclamó la República Corsa, que expulsó a los genoveses.

Ante la imposibilidad de recuperarla, Génova vendió en 1768 la isla a Francia, que luego la ocuparía militarmente. Napoleón Bonaparte nació en Córcega el 15 de agosto de 1769. La historia europea podría haber sido muy diferente si esa operación no se concretaba.

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